Vigilia de espigas
La noche 28 al 29 de junio, noche el sábado a
domingo, se celebró en mi pueblo de Alfaro (La Rioja) Cien años de Adoración. Cien años no
de soledad, sino de compañía a Jesús Sacramentado, de adoración nocturna. Hoy
son poquitos ciertamente, pero ahí están. Y para fiesta tan singular se
convocan a los adoradores de la región. Leo en el boletín: “Acudieron a esta
vigilia de acción de gracias, que terminó a las 2,30 horas, más de 250
adoradores y simpatizantes de 56 localidades de las diócesis cercanas
representadas con sus banderas de sección”. Presidió el obispo de la diócesis,
don Juan José Omella.
Para mí esto es algo entrañable por recuerdos que
uno lleva dentro. “Todo es recuerdo en el amor…” decía un poeta español, muy
fino, Leopoldo María Panero, recordando…, recordando…
Y mi recuerdo de niño es de los hombres de la
Adoración Nocturna, entre ellos mi padre, labrador como sus compañeros, mi
padre que murió cuando iba a cumplir 40 años. Venía del campo – me parece
recordarlo – cansado de la jornada, y aquel sábado tocaba adoración, y allí estaba.
Se pasaban la noche adorando a Jesús Sacramentado, haciendo sus oraciones (¡me
parece que en latín!) con el Ritual de la adoración. Cuando comenzaban los
turnos, el “coro” que le tocaba estaba en la iglesia, de rodillas, a ser
posible, ante Jesús Hostia, y los otros “coros” descansaban en unos catres, en
un salón junto a la sacristía.
Recuerdos de mi infancia – yo muy niño – que se han
quedado dentro. Porque cuando murió mi padre (1947) yo le levanté un altar en
mi corazón, que no lo he quitado.
Y ahora en este pueblo de La Rioja se celebraba
Cien años de Adoración, y rito obligado era la Vigilia de Espigas. Se saca al
Santísimo por la calle para dar gracias por las espigas, por la cosecha; hoy también
por las fábricas, y para que bendiga el pueblo.
Me he enterado por una crónica de Arnedo cómo
comenzó la Adoración nocturna en la Rioja: “Las primeras secciones adoradoras
llegaron a La Rioja en 1909 fundándose Logroño,
Calahorra y Haro. Al año siguiente se une la de Santo Domingo de la Calzada y, poco después, las de Nájera, Pradejón, Cervera del Río Alhama,
Alfaro y Arnedo que resultó la novena de La Rioja y la número 518 de España.
Tenía entonces Arnedo poco más de 4.000 habitantes…”
Y, al mismo tiempo que leo estas cosas, para saturar
el alma he ido a un documento de mi querido papa Pablo VI (que el día 20 de
octubre de este año será Beato Pablo VI), la encíclica sobre la Eucaristía Mysterium fidei (Misterio de la fe), y
allí leo estas frases que son para leer, releer y paladear:
“Todos saben que la divina Eucaristía
confiere al pueblo cristiano una dignidad incomparable. Ya que no sólo mientras
se ofrece el sacrificio y se realiza el sacramento, sino también después,
mientras la Eucaristía es conservada en las iglesias y oratorios, Cristo es
verdaderamente el Emmanuel, es decir, «Dios con nosotros». Porque día y
noche está en medio de nosotros, habita con nosotros lleno de gracia y de
verdad; ordena las costumbres, alimenta las virtudes, consuela a los afligidos,
fortalece a los débiles, incita a su imitación a todos que a Él se acercan, de
modo que con su ejemplo aprendan a ser mansos y humildes de corazón, y a buscar
no ya las cosas propias, sino las de Dios. Y así todo el que se vuelve hacia el
augusto sacramento eucarístico con particular devoción y se esfuerza en amar a
su vez con prontitud y generosidad a Cristo que nos ama infinitamente,
experimenta y comprende a fondo, no sin gran gozo y aprovechamiento del
espíritu, cuán preciosa es la vida escondida con Cristo en Dios y cuánto sirve
estar en coloquio con Cristo: nada más dulce, nada más eficaz para recorrer el camino de la
santidad” (Mysterium fidei, VIII.).
Para evocar estas cosas he escrito un
poema:
Vigilia de Espigas
En memoria de mi padre,
Rufino Grández García (1907-1947),
adorador nocturno,
que con su ejemplo me enseñó
a adorar a la santa Eucaristía,
a los 100 años de la Adoración Nocturna en Alfaro.
1. Vigilia de acción de gracias
es la Vigilia de Espigas;
en las manos las traemos
por nosotros recogidas.
2. Los campos huelen a trigo,
que ha de ser pan y semilla,
con ellos los corazones
sienten como una caricia.
3. Blancas banderas ondean
de muchos pueblos venidas,
ondean como las mieses
que el sol las puso amarillas.
4. Cuando las mieses se mueven
parece que se arrodillan,
y que están diciendo gracias
a Dios Padre que las mira.
5. Las mira para escogerlas
y hacerlas Eucaristía;
gracias oh Dios encarnado
hecho comida y bebida.
6. Comida que la sudamos,
fruto de nuestra fatiga,
es bello pensar que Dios
en el pan se hizo comida.
7. Bello poder adorar,
acompañarle sin prisa,
y escucharle con ternura
lo que a mí solo confía.
8. Vigilia de los manojos
de espigas agradecidas,
y luego la procesión
para que vea y bendiga.
9. A todos bendice, oh Cristo,
que todos son tu familia,
los que vienen, fervorosos,
y los que nunca se arriman.
10. A todos tú nos acoges
con tu paciencia infinita:
¡Gracias, Jesús Salvador,
mi paz en la Eucaristía!
Guadalajara,
Jalisco, 9 julio 2014.
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