María Teresa Ruiz de Aguilar, de la “tierra buena”.
Sobre la homilía para el domingo XV del tiempo
ordinario,
ciclo A, Mt 13,1-23
Conexión
Si el lector o lectora que accede a esta
página ha leído o escuchado lo que está escrito (y hablado) en la entrega
anterior, la homilía del domingo XV A, estará mejor situado para entender lo
que viene a continuación.
En la homilía se habla de los cuatro
terrenos que presenta la parábola, para suscitar el examen de conciencia y la
responsabilidad de los cristianos; y decíamos que el interés de Jesús, al
parecer, recae en el cuarto de los terrenos, que es lo que Jesús llama tierra
buena: la semilla cayó en tierra buena
(in terram bonam). Recalcábamos que esta parábola es un canto de esperanza,
la esperanza de Jesús: pese a todas las dificultades siempre ha de haber tierra
buena que responda a la siembra de Dios con buena cosecha.
Cuando llega esta parábola, me suelo
acordar de mis estudios de joven, del gran maestro de las parábolas, el exegeta
alemán luterano Joachim Jeremias (1900-1970). Él escribió una obra genial: La predicación de Jesús (dentro del
proyecto Teología del Nuevo Testamento
vol. I. Salamanca, Ediciones Sígueme 1974). Y sobre las parábolas
específicamente escribió una obra Las
parábolas de Jesús (Die Gleichnisse
Jesu, 1947; versión española Verbo Divino 1971, sexta edición 1981.
Jeremias hace un estudio de “alta
especialidad” sobre la parábola. Jeremias piensa que la explicación alegorizada
de la parábola proviene de la comunidad, y sospecha con argumentos serios que el
sentido original de la parábola miraría a la cosecha escatológica que Jesús
espera para el Reino, lo que llena su corazón de incontenible alegría:
“El trío de las cifras de la cosecha, que
sobrepasa en mucho la realidad y corresponde al modo oriental de hablar
(treinta, sesenta, cien veces), hace alusión a la plenitud escatológica de
Dios, que sobrepasa toda medida. Aunque mucho del trabajo parece ser en vano y
sin éxito a los ojos humanos, aunque en apariencia suceden fracasos tras
fracasos, Jesús está lleno de alegría y de confianza: la hora de Dios viene y
con ella de una cosecha que sobrepasa todas las esperanzas. A pesar de todos
los fracasos y resistencias, Dios hace aparecer de unos comienzos sin esperanza
el final magnífico que había prometido” (Las
parábolas de Jesús, ed. 1981, pp. 184-185).
Esta interpretación me parece grandiosa y
bellísima…
Pero volvamos a nuestro sencillo mensaje, en el que decíamos:
“Siempre hay tierra buena, absolutamente siempre; allá donde vayas te has de
encontrar con personas que buscan a Dios. Allí mismo donde vivo hay gentes
maravillosas que están buscando a Dios”.
María Teresa Ruiz de
Aguilar
Con estos sentimientos estaba, cuando
acababa de llegar a mis manos un librito de 111 páginas que apareció el año pasado y
tiene como título NO TEMAS…ÁBRELE LA PUERTA.
No tiene editorial. Parece ser como un
libro que se entrega discretamente entre amigos. La autora da una referencia al
final (p. 111), que dice:
Y un Face-Book: No temas ábrele la puerta
Ella es María Teresa Ruiz de Aguilar. El libro cuenta con la aprobación del arzobispado de Guadalajara: “Habiendo revisado y comprobado que “nihil obstat” para su publicación, por la presente la autorizo para que pueda imprimir el texto “NO TEMAS… ÁBRELE LA PUERTA”, presentado por Usted misma” (11 dic. 2012, El vicario general)
NO TEMAS... ÁBRELE LA PUERTA.
“Soy
Tere y nací un 22 de mayo, día de Santa Rita de Casia... Soy una mujer casada,
tengo un esposo y un hijo a quienes amo con todo mi corazón, y ¡estamos por
cumplir 25 años de casados! Tuve la “suerte” de nacer en una familia hermosa,
siendo yo la primogénita de 4 hijos, mi hermano Rigoberto y mis hermanas Mónica
y Myriam y mis amados papás, Rigo y Tere. Tuve una infancia feliz y fui creciendo
dentro de una familia católica, amorosa y funcional...” (p. 12).
Cursó sus estudios para ejercer de
secretaria ejecutiva bilingüe (español-inglés).
Esta señora es de nuestro barrio; y con
esto empalmo con la homilía: que la tierra buena – un ejemplo – con semilla que
produce cosecha agradecida siempre estaba allí por donde yo he pasado. Antes de
que uno llegara había personas excelentes. Yo no le conocía sino de tres o
cuatro conversaciones de sacristía… Tuvo la gentileza de obsequiarme con su
libro, donde estampó una dedicatoria: “…Escribí este libro con el corazón y con
toda honestidad deseando hacer el bien. No soy escritora…, soy una mujer común
que tuvo un encuentro personal con Jesús
y que quise compartir tan grandiosa experiencia”.
Conversión
Ella dice y repite que es una
“convertida”. Pues ¿qué pecados tenía esta mujer, que no se veían…? Bueno…, que
no iba a misa salvo funerales y otras circunstancias de compromiso… Si tenía un
matrimonio estupendo, con casi 25 años de casada…
“Bueno, ¿cómo inicia mi historia como
HIJA DE DIOS, MI CONVERSION? Claro, como nací en el seno de una familia
católica, recibí los Sacramentos del Bautismo, Confirmación, Confesión y
Comunión y decidí recibir el del Matrimonio, pero no significaba que realmente
viviera como una auténtica hija de Dios, a pesar de que en cada etapa de mi
vida, en cada momento de mi vida, Dios estaba presente sin que yo lo reconociera.
(p. 16).
“A pesar de tener un buen matrimonio, un
marido amoroso, bueno, fiel y ejemplar, tanto como padre que como esposo, en
las reuniones sociales o familiares cuando se tocaba el tema de los matrimonios
y de los divorcios, era la primera en opinar, ¡claro! ¡Sentía que yo me las
sabía de todas, todas! Y daba cátedra de lo que pensaba... Llegué a decir que
no creía en el matrimonio, que era un mero requisito, pero que yo sí creía en
una segunda... tercera... y ¡hasta cuarta oportunidad! Que era injusto si te
equivocabas una vez, te “amolaras” para toda la vida... Que más valía un
divorcio a tiempo, para poder “rehacer tu vida” una y otra vez...
… Después llegué a decir que lo mejor,
era la “unión libre”, que era suficiente serle fiel a tu “pareja”, que lo malo
sería “andar” con varios al mismo tiempo... ¿Así? ¡O más nefasta! ¿Eh? Y lo
peor es que no tenía ningún fundamento para vociferar de ésta manera, al
contrario, si mi esposo y yo siempre nos hemos sido fieles, nos hemos amado,
respetado, apoyado, comprendido, consolado, acompañado y si hemos reído,
llorado y luchado juntos, si nos hemos caído y levantado juntos, ¿Por qué
hablaba yo así? ¿Sería acaso por lo alejada de Dios y de la Iglesia y lo poco
instruida que estaba? ¡Claro que era por todo esto! Además de dejarme llevar
por lo que veía en otras personas y opiniones que escuchaba por aquí y por
allá, me iba enganchando hasta tener la misma opinión que se convirtió en una
creencia ¡terriblemente equivocada!” (pág. 17).
Recordando a Saulo de Tarso, luego san Pablo:
“Hoy por hoy, sé que yo era una
perseguidora de cristianos, de la Iglesia. No los encadenaba ni amenazaba, ni
los mataba... Pero ya sabrás... Había de quien me expresaba como “es una
cucaracha de iglesia”, o “es de la vela perpetua y rodilla sangrada”, o “es una
mocha y cerrada” o “es una enfadosa”; criticaba a los sacerdotes si hacían o
decían lo que a mí no me parecía... ¡¡Quién iba a decir que ahora yo soy una
cucaracha de iglesia de la vela perpetua y rodilla sangrada, mocha, cerrada y
enfadosa!! Qué ironía ¿No te parece? Comprendo lo ciega y lo perdida que estaba
y que gracias a Jesús, recobré la vista y me llenó del Espíritu Santo. Ahora
como Saulo, quiero ser un instrumento del Señor y... ¡¡Me fascinaría anunciar
Su nombre, Su palabra y Sus promesas a todo el mundo! Ser portadora de la Buena
Noticia... Por eso escribí este libro” (p. 25).
Católica, pero confesarse ¿por qué?
“Te platico que yo antes era de las
personas que pensaban y decían que por qué iba a ir con un Padre, un ser humano
como yo, tan pecador como yo, a platicarle mis pecados, si yo podía hacerlo con
Dios directamente... ¡¡¡Qué soberbia y qué ignorancia la mía!!! Hoy comprendo
que el Sacramento de la Confesión es otro regalo del Señor, que es el mismo
Cristo a través del Sacerdote quien me perdona, el que me absuelve. ¡¡¡No
importa de qué tamaño sean mis pecados!!! ¡¡¡La Misericordia de Jesús es
infinita!!! A propósito del perdón.... Debemos saber perdonar como Dios nos
perdona. Si nosotros no perdonamos a nuestros hermanos, Dios no nos perdonará a
nosotros. No debemos albergar coraje ni resentimiento en nuestro corazón. Pidamos
al Señor nos ayude a imitarlo y tener un corazón humilde, compasivo y
misericordioso” (pág. 34).
María Teresa en su conversión – según
cuenta – fue al sacerdote P. Fidel Martínez, que años atrás regentaba esta
iglesia de Santa María de los Ángeles, sacerdote dignísimo y de gran cultura, y
allí, en confesión, le confió sus pecados para comenzar una vida nueva de hija
de Dios (ver pág. 36).
A los pies de Jesús
La escena de la pecadora a los pies de
Jesús (Lc 7,36-38) le emociona hasta las lágrimas:
“¡¡¡Espiritualmente, místicamente y
físicamente lloro lágrimas de dolor, de arrepentimiento y de vergüenza sobre
los benditos pies de Mi Señor!!! ¡¡¡ unjo con el perfume de mi gozo, de mi
agradecimiento, de mi amor, con mi vida que le pertenece, de mi alma que regresa a
Él y que la acepta de regreso ¡¡¡Los cubro de besos porque me rescató y me
salvó de las garras del maligno porque me consoló y me sanó, porque me dio luz
y guió mis pasos, por compasión y Su Piedad, porque me perdonó con Su infinito
Amor y Su infinita Misericordia!!! ¡¡¡Lo reconozco como mi Señor, como mi
Salvador, como mi Creador, como mi Dueño, como mi Maestro, como mi Dios!!! No
quiero volver a separarme de Él, quiero conocerlo, quiero seguirlo, quiero imitar
quiero salvarme...” (pág. 37)
La Biblia, delicia de su
vida
Y aquí viene un punto que a mí, como
profesor de Sagrada Escritura, me interesa especialísimamente.
Esta mujer se ha cogido la Biblia de América, 8ª edición (segunda
reimpresión corregida y revisada, la casa de la Biblia 1999) y no la suelta de
la mano. ¡Cómo la tendrá de subrayada…, con fechas que a ella le dicen mucho!
Al principio no sabía distinguir una Biblia Católica de una Biblia Protestante
(los Protestantes no aceptan los libros llamados “deuterocanónicos”, y por lo
tanto en la biblia que usan nuestros hermanos, la Biblia de Reina – Valera (Casiodoro de Reina 1520-1594 y Cipriano
Valera 1532-1602, actualizados), no figuran:
Tobías, Judit, Baruc, Eclesiástico, Sabiduría, 1 Macabeos y 2 Macabeos, ciertas secciones de Ester y Daniel).
Tobías, Judit, Baruc, Eclesiástico, Sabiduría, 1 Macabeos y 2 Macabeos, ciertas secciones de Ester y Daniel).
Se apuntó a estudiar Biblia. En
Guadalajara hay un Instituto Bíblico Católico, fundación del arzobispado, que
ya lleva 37 años de existencia, con mucha variedad de cursos para toda clase de
persona. Y se apuntó a un curso de lunes por la tarde.
“Invité a Paty, una gran amiga quien ha
sido una bendición en mi vida y fuimos juntas. Efectivamente, el maestro Pepe
González, es otro ángel que el Señor puso en mi camino... Estoy tan convencida
de que Dios se vale de otras personas para hablarte, para guiarte, para
llevarte, que yo en lo personal, los llamo angelitos. En mi primera clase me di
cuenta de lo inculta, de lo pobre que soy, ¡de que no sabía nada! Ni siquiera buscar
un versículo en la Santa Biblia, ¡qué vergüenza!” (pág. 48)
“Desde mi primer día en clases de Biblia,
que ya hace poco más de 3 años, he faltado quizás unas cuatro veces por causas
de fuerza mayor. Los lunes, que son los días de clase, ¡son sagrados! No cambio
mis clases por nada ni ¡por nadie! La gente ya no me invita a ningún lado los
lunes porque ya saben la respuesta, “no puedo, tengo mi Biblia...” ¿Por qué?
Como lo dije antes, tengo hambre de Dios, quiero conocerlo, es mi alimento, es
mi paz, es mi esperanza, es mi consuelo, es mi vida, es mi motor, es mi
impulso, es TODO para mí” (pág. 53).
Las citas de la Biblia.
María Teresa como esposa y madre se ha
dedicado toda al Señor en esa “vida nueva” que en ella ha aparecido, y un punto
de encuentro constante con el Señor es la Sagrada Escritura.
Las 111 páginas del libro, que hablan de
todo lo que hoy se habla en conversación constante con el lector, está
“armado”, todo seguido, sin capítulos, sobre 154 pasajes de la Biblia, que se
transcriben con cierta amplitud: 2 líneas, 6 líneas, 8 y 10 líneas. Dominan los
Evangelios, pero la autora recurre al resto Nuevo Testamento (Hechos de los Apóstoles, Romanos, Gálatas, Corintios, Filipenses, Tesalonicenses, Efesios…,
cartas de Santiago y San Pedro, San Juan, Hebreos, Apocalipsis). Y también el
Antiguo Testamento ha sido meditación e inspiración: Amós, Isaías, Josué, Job,
Eclesiástico.
Me viene a la memoria la figura de San
Jerónimo, que vivió más de treinta años en Belén, traduciendo la Biblia.
Benedicto XVI nos lo recordaba al exponer la figura de este santo doctor: “Así
pues, san Jerónimo, durante toda su vida, se caracterizó por un amor apasionado
a las Escrituras, un amor que siempre trató de suscitar en los fieles. A una de
sus hijas espirituales le recomendaba: "Ama la sagrada Escritura, y la sabiduría te amará; ámala tiernamente, y
te custodiará; hónrala y recibirás sus caricias. Que sea para ti como tus
collares y tus pendientes" (Ep. 130, 20). Y añadía: "Ama la ciencia de la Escritura, y no amarás
los vicios de la carne" (Ep. 125, 11)” (audiencia general del 14 de
noviembre de 2007).
Las caricias de la Biblia
Los sencillos reciben las caricias de la
Biblia como Dios se las da. Sería insensato ponerle reglas a Dios, dictarle
nuestro Manual.
Ahora bien, nosotros humildes indagadores
de los misterios de Dios (“a vosotros se os ha dado a conocer los misterios del
Reino de los cielos”, decía el Evangelio de ayer, Mt 13,11), hemos ido
formando, con la experiencia milenaria de la Iglesia, una ciencia, o sabiduría,
en torno a los libros sagrados, que, como método, queda sintetizada, a mi modo
de ver, en tres criterios siempre repetidos en las clases de Biblia que tengo
la gracia de impartir:
1.
El estudio histórico-crítico de la Biblia,
para la Iglesia es del todo necesario (la Biblia a la altura de las ciencias de
hoy), y al mismo tiempo del todo insuficiente.
2.
Hay
que pasar a un estudio directamente
teológico, porque en la teología de la Biblia – en las múltiples teologías
de la Biblia – se nos entrega el mensaje de la Biblia como “Palabra de Dios”.
3.
Pero
tampoco basta. Hay que avanzar hacia una
comprensión sapiencial y oracional de la Biblia. Que no sea Biblia “tema”
de oración, sino que no podamos entender la Biblia, Palabra de Dios, leída
desde la síntesis de Cristo sino como revelación – sabiduría celestial –
orando.
¡Felicidades, María Teresa, por su sincero testimonio!
La Palabra de Dios le acompañe y le proteja.
Guadalajara, Jal. lunes, 14 de julio de 2014.


BUEN DIA TERE;GRACIAS POR COMPARRTIR TUS VIVENCIAS CON DIOS, Y EL ENCUENTRO CON EL ESPIRITU SANTO, QUE ES EL MOTOR DE NUESTRAS VIDAS ASI LO ENTIENDO. Y BENDITO DIOS QUE ENTRO A TU CORAZON. AMEN
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