Himnario
de la Misericordia
Para ir
caminando paso a paso, latido a latido, por la ruta de la Misericordia, que es
el amor gratuito de Dios hacia nosotros, sus hijos. Vamos componeiendo Himnos y
canciones que acaso puedan prestar un servicio para la oración personal y
comunitaria. Recopilamos aquí una primera entrega (del 1 al 12), publicados los
anteriores en este blog, según la lista que se encuentra al final de esta
entrega.
Quien esto
escribe es Misionero de la Misericordia, entre los designados por el Papa, y
para cumplir este ministerio atiende al confesionario en la Catedral de
Guadalajara, jalisco, los sábados por la tarde. (Puede verse la comunicación
oficial en la revista “Semanario” de la arquidiócesis, 10 de abril de 2016,
artículo en la página 3. Y anteriormente, en el número del 3 de abril: “Recepción
a un Misionero de la Misericordia”, p. 23).
11. Casita confesionario
Para confesarse bien
Nunca me cansaré de insistir en que los
confesores sean un verdadero signo de la misericordia del Padre. Ser confesores
no se improvisa. Se llega a serlo cuando, ante todo, nos hacemos nosotros
penitentes en busca de perdón. Nunca olvidemos que ser confesores significa
participar de la misma misión de Jesús y ser signo concreto de la continuidad
de un amor divino que perdona y que salva. Cada uno de nosotros ha recibido el
don del Espíritu Santo para el perdón de los pecados, de esto somos
responsables. Ninguno de nosotros es dueño del Sacramento, sino fiel servidor
del perdón de Dios. Cada confesor deberá acoger a los fieles como el padre en
la parábola del hijo pródigo: un padre que corre al encuentro del hijo no
obstante hubiese dilapidado sus bienes. Los confesores están llamados a abrazar
ese hijo arrepentido que vuelve a casa y a manifestar la alegría por haberlo
encontrado. No se cansarán de salir al encuentro también del otro hijo que se
quedó afuera, incapaz de alegrarse, para explicarle que su juicio severo es
injusto y no tiene ningún sentido ante la misericordia del Padre que no conoce
confines. No harán preguntas impertinentes, sino como el padre de la parábola
interrumpirán el discurso preparado por el hijo pródigo, porque serán capaces
de percibir en el corazón de cada penitente la invocación de ayuda y la súplica
de perdón. En fin, los confesores están llamados a ser siempre, en todas
partes, en cada situación y a pesar de todo, el signo del primado de la
misericordia.
1.
Casita confesionario,
llena
de gracia,
es
la casa de Jesús,
donde
un abrazo nos guarda;
es
tan sabroso y tan fácil
saciar
allí nuestra alma.
2.
Diré mis pecados, sí,
humilde
el alma;
pero
lo más importante
será
sentirme en mi casa,
y
exultar de gratitud
porque
Jesús me esperaba.
3.
Si Dios perdona, perdona,
y
no se cansa;
si
Dios perdona lo olvida,
y
a olvidar todo me llama;
su
perdón es creación
de
una mañana que arranca.
4.
Adúltera y pecadora
era
la esclava,
pero
Dios la perdonó
y
la hizo su esposa amada;
con
verdad del corazón
su
amor a su Dios derrama.
5.
Borrar el pecado es
-
diré a la llana –
del
Padre puro milagro,
de
Jesús hermosa hazaña
y
del Espíritu Santo,
el
signo que lo delata.
6.
Poquito para el examen,
que
poco basta,
y
mucho para decir:
¡Dios
mío, te doy las gracias,
porque
siento que tu Hijo
me
estrecha el alma y me abraza!
7.
Sacramento de la paz,
dulce
y sin tasa,
sacramento
de hermandad,
que
en su Pascua nos hermana,
¡Gloria
a ti, Perdonador,
mi
Señor y mi esperanza!
Guadalajara,
Jalisco, 7 abril 2016
12. Padre de Misericordia
(Aspiraciones de amor, en cuanto puede el corazón)
“… Después del
exilio de la tierra, espero ir a gozar de vos en la Patria, pero no quiero
amontonar méritos para el cielo, sólo quiero trabajar por vuestro amor, con el
único fin de agradaros, de consolar vuestro Sagrado Corazón y salvar almas que
os amen eternamente.
A la tarde de
esta vida, me presentaré delante de vos con las manos vacías, pues no os pido,
Señor, que tengáis en cuenta mis obras. Todas nuestras justicias tienen manchas
ante vuestros ojos. Quiero, por tanto, revestirme de vuestra propia Justicia, y
recibir de vuestro amor la posesión eterna de vos mismo. No quiero otro trono y
otra corona que a Vos, ¡oh Amado mío!
A vuestros ojos
el tiempo no es nada, un solo día es como mil años; vos podéis, pues,
prepararme en un instante, para presentarme ante vos...
Para vivir en
un acto de perfecto amor, me ofrezco como víctima de holocausto a vuestro
Amor Misericordioso, suplicándoos que me consumáis sin cesar, dejando
desbordar, en mi alma, las olas de ternura infinita que tenéis encerradas en
vos y que, de ese modo, me convierta en mártir de vuestro amor, ¡oh, Dios mío!
Que este
martirio, después de prepararme para presentarme ante vos, me haga finalmente
morir y que mi alma se lance sin tardanza en el abrazo eterno de vuestro
amor misericordioso”
(Acto de
Ofrenda al Amor Misericordioso Santa Teresita del Niño Jesús, Fiesta de la
Santísima Trinidad, 9 de junio del año de gracia de 1895, a los 23 años)
1. Padre de Misericordia,
no mires a mis pecados;
mira la sangre del Hijo
en la que fueron lavados.
2. Por tu gloria se encarnó
y me acogió como hermano,
su oración es mi oración
sus obras son mi regalo.
3. Me espera un abrazo eterno
al volver a tu regazo:
amor misericordioso
será el premio que yo aguardo.
4. A este amor que fue primero,
a este amor yo me consagro,
mi vida sea reflejo
de su amor que en mí ha triunfado.
5. No aspiro a humanas grandezas
ni por Dios a hacer milagros;
solo quiero que Jesús,
al verme a mí, sea amado.
6. Todo, Dios mío, lo dejo,
en tus paternales manos,
lo que te plazca conmigo
es lo mejor que has pensado.
7. Ni busco gloria futura,
tener un nombre afamado
el instante del amor
es mi infinito colmado.
8. Pero el amor no perece
y pasa el cielo estrellado,
y quisiera entre los míos
ser con amor recordado.
9. Jesús, a tus pies me llego,
que seas tú el ensalzado,
amé cuanto supe amar:
seas tu glorificado. Amén.
Guadalajara, 8 abril 2016.
Himnos o Canciones espirituales
“Misericordiae vultus”
para el Jubileo de la misericordia
escritos en este blog de
“Las hermosas palabras del Señor”
1) 749. Puerta del
cielo, María (Apertura del Año de la Misericordia en la fiesta de la
Inmaculada 8 diciembre 2015)
2) 752 Ha venido el Buen
Pastor (Navidad 2015, logo del Año de la Misericordia)
3) 758. Solo una
pregunta solo (Villancico de la Misericordia, Navidad 2015-2016)
4) 762 Hermano nuestro
te llamas (Año Nuevo 2016 en el Año de la Misericordia)
5) 772. Dulce es tu
misericordia (Cuaresma de la Misericordia)
6) 772. Por obra del
Espíritu Santo (“María, icono de una Iglesia que evangeliza porque es
evangelizada. Mensaje de Cuaresma del Papa Francisco)
7) 779. Misericordia es
la fuente (El Papa en México, 17 febrero 2016)
8) 790. Pascua de
Misericordia (Pascua en el Año de la Misericordia)
9) 801. Arca de
misericordia (Domingo de la Misericordia 2016, 3 abril 2016)
10) 803. Toda la
Misericordia (Canción para la Comunión en el Año de la Misericordia)
11) 805. Casita confesionario
(Para confesarse bien)
12) 805. Para de Misericordia
(Aspiraciones de amor, en cuanto puede el corazón)
Guadalajara, domingo III de Pascua, 10 de abril de 2016
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