Canto a Jesús, Unción de los Enfermos
Tal y cual hermano – tal y cual hermana
- pide la Unción de los Enfermos, antes de pasar al quirófano y de que
la anestesia total les haga perder el contacto consciente de este mundo. Y
yo mismo la pedí más de una vez, con consuelo espiritual, antes de que me extirparan un cáncer,
antes de que me sustrajeran un tumor enquistado en mi cuerpo. La unción que se
derrama desde Jesús Ungido predispone nuestro ser configurándolo a su estado de
gloria que disfruta para siempre como Resucitado. Perdona pecados sí, dice la Carta
de Santiago, pero su función propia es configurarnos al resplandor, al brillo,
a la salud eterna de Jesús Resucitado.
Traspasado del Espíritu
a Jesús llamamos Cristo,
rezuma a Dios por su
carne,
y es simplemente el
Ungido.
Ese crisma sustancioso
le hace ser quien
siempre ha sido,
el Hijo amado del Padre,
el Enviado divino.
Esa Unción que le
sustancia
nos la entrega en el
Bautismo,
Rey, Sacerdote y Profeta,
soy por él constituido.
Dios de Dios le
definieron
a él los santos
Concilios:
todo Dios y todo Hombre,
humano y bello
infinito.
Y esa Unción rebosa en
mí,
que, por ser en él,
existo;
y esa Unción es su
hermosura
que por gracia participo.
Esa Unción es su salud,
que pasa a este cuerpo
mío;
y mi cuerpo es inmortal,
uno en él y en su
destino.
Curad enfermos decía,
curad, que yo os envío,
mi Palabra es gracia y
vida
y vivirás cual yo vivo.
Ungido en la frente y
manos
con este aceite de
olivo,
soy en ti configurado
para estar siempre
contigo.
Guadalajara,
Jalisco, 5 junio 2018
muy bella poesía.Gracias.
ResponderEliminarTiene usted razón, P. Rufino. Su reflexión es exacta. El que esto escribe también ha pasado por el quirófano durante varias horas...
ResponderEliminarLa anestesia "desconecta" a la persona de este mundo.
No es como en el sueño natural, en que puede haber un leve recuerdo de algo de lo soñado cuando se despierta. La persona anestesiada pierde la percepción de los sentidos. No hay recuerdos. No hay experiencia psíquica. Es "la nada". Se pasa del "ser" a "la nada", y viceversa.
Saludos.
Juan José.