sábado, 2 de febrero de 2019

1164. Plegaria por la santa pureza


Plegaria por la santa pureza

Como se sabe, uno de los mayores sufrimientos por los que está pasando la Iglesia estos años, es el de las acusaciones de pederastia. El tema resulta complejísimo. Los expertos han mostrado con datos científicos de este mal gravísimos que padecemos que el foco de este mal no ha sido la Iglesia, sino la Familia.
Cuando uno escucha datos y datos de este “pecado” (que al confesión perdona) y “delito” (que pasa a la jurisdicción civil) se queda mal… Tanta debilidad, tanta miseria…, acaso con la complicidad del silencio…
Entonces, or contraste, brotan sentimientos opuestos, que están clamando. ¡La vida es bella y es otra cosa! Y la pureza existe, ¡vaya si existe! En este clima y en este contexto de estudio ha brotado del corazón este poema oraciones



La santa pureza

Dijo San Francisco:
«Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios (Mt 5,8). Son limpios de corazón -comenta san Francisco- los que desprecian las cosas terrenas y buscan las celestiales, y tratan constantemente de adorar y contemplar al Señor Dios vivo con limpieza de corazón y de alma» (Adm 16).
«Sirviendo, amando, honrando y adorando a Dios con corazón limpio y mente pura, que es lo que él desea de nosotros más que ninguna otra cosa» (1 R 22,26).

La santidad es belleza,
y la Belleza es Amor;
la pureza es su destello
que al cuerpo santificó.

Y la pureza es María
cuando el Verbo se encarnó,
y se hizo perla divina
en la Mujer y el Varón.

De la pureza del Hijo
la Madre se embelleció;
allí nació la pureza
unida a la Encarnación.

Pureza que santifica
matrimonio y abstención,
que nunca será conquista,
sino ha de ser siempre don.

Pureza del alma célibe,
pureza de casta unión,
pureza que es el perfume
que en Cristo se derramó.

Contigo quiero morar,
que eres tú mi sanación,
piel y hermosura del cuerpo
y del alma protección.

Gracias, Jesús amoroso,
por ser el revelador:
lo que tú dentro me enseñas
por nada lo cambio yo.
                                        
Lago de Guadalupe (Cuautitlán Izcalli), 31 enero 2019

Fr. Rufino María Grández

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