Sagrado Corazón, amor de Dios
Lo que pretende la Iglesia al presentar
la figura de Jesús como “Sagrado Corazón de Jesús” no es presentar “un aspecto”
de la figura de Jesús, sino la totalidad de su persona y su mensaje, una
síntesis que envuelve todo el Evangelio. Esto es la novedad y la grandeza de la
revelación. Dios no es “amor” y otras cosas, sino “Dios es amor”. Ahí está todo
Dios, el único Dios de la revelación cristiana.
Y este no es un Evangelio “light”, sino
el Evangelio en toda su fuerza renovadora.
Soy libre, por la dignidad de Dios que
me ha creado y puedo acoger que “Dios es amor”, o puedo rechazarlo. Si lo
rechazara, tendría ante mí el “Anti-dios” (condenación).
Pero no es el caso, porque, por su
misericordia, ni lo rechazo ni lo rechazaré.
Dios es Amor; Dios es mi Amor; Dios es
el Sagrado Corazón. Es lo que queremos cantar.
Sagrado Corazón, amor
de Dios
que todo se deshace y
se derrama,
cubriendo como un velo
nuestra tierra
que queda en este amor
divinizada.
Sagrado Corazón, el
Evangelio
de la verdad de Dios,
que nos es dada;
el mundo exulta y canta
agradecido
pues toda culpa en Cruz
fue perdonada.
Sagrado Corazón,
historia ardiente
que fuera, por ser nuestra,
regalada;
Tú fuiste el Vencedor,
y de tu mano
pasaste a nuestra mano
esa tu palma.
Sagrado Corazón,
nuestro futuro,
la brújula segura que
nos marca;
la patria del amor es
nuestro hogar,
la luz de la victoria
es nuestra carta.
Sagrado Corazón,
nuestra confianza,
que eres y serás nuestra
alabanza,
¡el celo y tierra,
unidos en tu pecho,
por Ti en la Trinidad
su gozo cantan! Amén.
Alfaro (La Rioja),
27 junio 2019,
primeras Vísperas de la Solemnidad del Sagrado Corazón.
primeras Vísperas de la Solemnidad del Sagrado Corazón.
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