Himnos
mistagógicos de Pascua
(Al concluir
la cincuentena pascual)
Con el título de “Ser Pascua de Jesús”
hemos publicado en mínima edición digital la colección de Himnos y poemas
surgidos como contemplación de Pascua el año pasado (2018) y este (Números
1-51). Continuamos la misma tarea, porque la Pascua sigue hasta la solemnidad
de Pentecostés. Los llamamos “mistagógicos”.
La mistagogía, que es “la conducción de los
iniciados” a los sacramentos pascuales (Bautismo, Confirmación, Eucaristía) es
muy propia de la Pascua.
Anteponemos un himno de hace muchos años
(1983), que está escrito con esa mística hacia la que apunta la mistagogía.
52. Se levanta cantando del sepulcro
En el “Officium
passionis” san Francisco para paladear la presencia de Cristo en las santas
Escritura, compuso salmos, tomando de aquí y allí textos oraciones de la
Escritura, y, a veces, introduciendo alguna amplificación o glosa.
En el “Psalmus III, 9.
10” encontramos estos textos:
Exsurge,
gloria mea, exsurge psalterium et cithara * exsurgam diluculo
(Ps 56,9).
Confitebor
tibi in populis, Domine * et psalmum dicam tibi in gentibus
(Ps 56,10)
9 Levántate, gloria mía, levántate, arpa y cítara; * me levantaré a la
aurora (Sal 56,9).
10 Te confesaré entre los pueblos, Señor, * y te recitaré un salmo entre
las gentes (Sal 56,10).
Desde esa interioridad
del salmo, que quiere recoger la intimidad de Jesús, desde ahí cantamos. Es
Jesús el que habla al Padre y con él por delante nosotros nos dejamos llevar.
Se
levanta cantando del sepulcro
con
el alma cual cítara en las manos;
para
ti, Padre mío, cantaré
el
himno florecido entre mis labios.
Cantaré,
tocaré ante las naciones,
mis
brazos con el orbe a ti levanto;
batid
vuestra alegría, pueblos todos,
en
la fiesta pascual que yo proclamo.
Mi
cuerpo para ti cual bello canto
te
entregará el amor que té me has dado,
y
verterás tus ojos complacido,
oh
Padre, en las heridas de mis manos.
El
río de agua viva, el santo Espíritu,
desde
tu seno brota en mi costado;
oh
Padre del retorno, te bendigo,
mi
vida consumada en ti derramo.
Te
cantaré en la aurora tu victoria,
nuevo
conmigo el mundo renovado;
los
salmos de la fe hoy en la tumba
salen
cantando el triunfo de tu Amado.
Oh
Padre de la Pascua, Padre mío,
el
gozo eterno queda declarado;
¡oh
Padre!, hoy consagro en el Espíritu
mi
vida con la tuya en un abrazo. Amén.
28
junio 1983
53. Tanto queda por decir
“12
Muchas cosas me quedan por deciros, pero no podéis cargar con ellas por ahora; 13
cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad plena.
Pues no hablará por cuenta propia, sino que hablará de lo que oye y os
comunicará lo que está por venir. 14 Él me glorificará, porque
recibirá de lo mío y os lo anunciará. 15 Todo lo que tiene el Padre
es mío. Por eso os he dicho que recibirá y tomará de lo mío y os lo anunciará”
(Jn 16,12-15).
1. Tanto queda por
decir
tanto por entregaros…
Que supierais del amor
lo infinito que os amo.
2. Esa gloria que me
habita
quisiera comunicaros,
la vida que con el
Padre
me unifica en un
abrazo.
3. El Espíritu lo sabe
que con él todo
comparto.
Dios es hogar de
delicias
y a él somos
destinados.
4. Dios es don y
comunión,
porque es el don de sí
donado;
ni en la pura
adoración,
podemos aprisionarlo.
5. Pero Pascua será un
día,
lumbre de los
iniciados,
Pascua de revelación
y la fe rompe en
milagros.
6. En callada intimidad
enséñame en reservado,
lo que en la Cena
suprema
no podían valorarlo.
7. Pascua sea para mí
que tú muevas esos
labios
y me digas simplemente:
¡Hijo mío, yo te amo!
8. ¡Jesús pascual para
siempre,
cielo y tierra
coronados,
para ti y con tu
misterio
hoy tejemos nuestro
canto¡ Amén.
Guadalajara,
miércoles VI semana de Pascua, 29 mayo 2019
54. Lo visible y lo invisible
He aquí cómo camina Francisco por el
mundo. Nos cuenta fray Tomás de Celano:
“Abraza todas las cosas con indecible
afectuosa devoción y les habla del Señor y las exhorta a alabarlo. Deja que los candiles, las
lámparas y las candelas se consuman por sí, no queriendo apagar con su mano la
claridad, que le era símbolo de la luz eterna. Anda con respeto sobre las
piedras, por consideración al que se llama Piedra (cf. 1 Cor 10,4). Cuando
ocurre decir el versículo: Me has
exaltado en la piedra (Sal 60,3), como para expresarlo con mayor reverencia
dice: “Me has exaltado a los pies de la Piedra” (2 Cel 165).
En el curso sobre “Un acercamiento a Francisco desde el lenguaje no verbal, la
liturgia y el arte”, el maestro Hno. Sidney Machado, OFMCap (Brasil) nos
cita a Alejandro de Hales, para quien el Saber filosófico es: Scientia perficiens cognitionem secundum
veritatem, mientras que el Pensar sapiencial es Scientia
movens affectionem ad bonitatem. San Buenaventura nos invita más que a Videre Deum in creaturis a “Videre creaturis in Deum”…
En suma, experiencia espiritual y
reflexión teológicas son indisociables.
La Poesía, que ama el lenguaje
simbólico, balbucea el anhelo de Dios
como puede.
Lo visible y lo
invisible
forman el todo real;
y si el Verbo se hizo
carne,
lo invisible es ya
visual.
Y si Dios así lo quiso,
lo quiso por amistad:
somos amigos de Dios,
felices a disfrutar.
El universo es un signo
que esconde infinito
más;
salgamos maravillados,
rendidos para adorar.
Y besemos esas flores
que son besos de
verdad,
y al Padre van
dirigidos
con ternura celestial.
Pero ya aparece Cristo,
resucitado, inmortal,
si el mundo es bello es
por él,
y lo bueno es su
bondad.
Él es pulso y armonía
de la nueva humanidad,
es mi esperanza y mi
cielo
poema que he de cantar.
Todo es símbolo y
silencio
ungido de pura paz,
Tú eres, Jesús, mi
medida,
mi amor y mi eternidad.
Te alabamos, Cristo
nuestro,
lanzados a tu verdad:
¡Gloria a ti, amado
Hijo,
en la santa Trinidad!
Casa
de Oración San Pío, 3 junio 2019.
A
los pies del volcán Iztaccihuatl.
55. A la derecha del Padre
“Después de hablarles, el Señor Jesús
fue llevado al cielo y se sentó a la derecha de Dios. El
sedit a dextris Dei” (Mc 16,19). El resucitado Está sentado a la derecha
del Padre.
Mas no solo eso. San
Pablo ha roto la gramática para decirnos que también nosotros hemos sido “conresucitados” y “consentados”
“4 Pero
Dios, rico en misericordia, por el gran amor con que nos amó, 5
estando nosotros muertos por los pecados, nos ha hecho revivir con Cristo
—estáis salvados por pura gracia—; 6 nos ha resucitado con Cristo
Jesús, nos ha sentado en el cielo con él,
7 para revelar en los tiempos venideros la inmensa riqueza de su
gracia, mediante su bondad para con nosotros en Cristo Jesús” (Ef 2,4-7).
Y el Apocalipsis dice:
“Al vencedor le
concederé sentarse conmigo en mi trono, como yo he vencido y me he sentado con
mi Padre en su trono” (Ap 3,21).
San Agustín nos
explicará que no entra en el cielo solo la cabeza, sino la cabeza con el
Cuerpo, de acuerdo a su Teología del Cristo total.
1.
A la derecha del Padre
el
Hijo ha tomado asiento,
y
consigo él ha sentado
a
todo su santo cuerpo
2.
Libre ya de pena y muerte,
Cristo
asciende y ascendemos,
el
cielo es la vera patria
adonde
él llegó el primero.
3.
Misterio del “ya” cumplido
y
“aún no” llevado a efecto;
que
un tiempo de amor me espera,
unido
al amante Siervo.
4.
Seguro en el gran destino,
cierto
de arribar a puerto,
mi
corazón a la espera
goza
con tal sacramento.
5.
Esa esplendente corona
que
Jesús ciñe en su Reino,
es
mi corona de honor,
que
me da fuerza y aliento.
6.
Esa regia dignidad
de
su poder y su cetro,
me
cubre con bello manto
y
me sella con su sello.
7.
Cristo glorioso ascendido
Rey
de retes, Rey eterno,
en
fe y en amor gozosos
te
adoramos, oh Dios nuestro. Amén.
Casa
de Oración San Pío, Iztaccihuatl 4 junio 2019.
56. El velo rasgado
“Y Jesús, dando un fuerte
grito, expiró. El velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo” (Mc
15,37-38). Testimonio que recoge igualmente el Evangelio de Mateo (27,51) y el
de Lucas (23,45). Definitivamente queda clausurado el culto del Antiguo
Testamento, y Cristo muerto y resucitado inaugura el nuevo culto ante el Padre.
La
Carta a los Hebreos nos dirá: “y así ha entrado en el santuario una vez para
siempre, consiguiendo la liberación eterna” (Hb 9,12). Y luego: “Así pues,
teniendo libertad para entrar en el santuario, en virtud de la sangre de Jesús,
contando con el camino nuevo y vivo que él ha inaugurado para nosotros a través
de la cortina, o sea, de su carne, y teniendo un gran sacerdote al frente de la
casa de Dios, acerquémonos con corazón sincero y llenos de fe, con el corazón
purificado de mala conciencia y con el cuerpo lavado en agua pura (Heb 10,19-22).
Ya
se rasgaron los cielos
en
la voz de tu Bautismo;
hoy
se rasga tu costado
para
darnos el Espíritu.
Y
tras el velo rasgado,
-
la carne santa en suplicio -,
el
cuerpo resucitado
nos
abre el camino vivo.
Camino
libre hacia el Padre
de
infinito regocijo,
manantial
sacramental,
que
diviniza a los hijos.
Cara
a cara, sin barreras,
Jesús,
camino y destino;
él
ha de ser mi oración,
la
morada que yo ansío.
Eres
tú mi Santuario,
eres
tú mi Paraíso,
mi
Sacerdote y mi altar,
perfume
a Dios ofrecido.
En
la santa Trinidad
Jesús,
el hijo conmigo:
para
siempre, para siempre
seré
en Dios siendo yo mismo.
¡Gloria
a mi Dios verdadero
mi
Dios que me ha redimido,
a
Jesús y al santo Espíritu
por
los siglos de los siglos! Amén.
Casa
de Oración San Pío, Iztaccihuatl, 5 junio 2019.
57. El fruto de la Pascua es el Espíritu
1.
El fruto de la Pascua es el Espíritu,
que
fluye de sus manos y costado;
el
fruto de la Pascua es la oración
Espíritu
en la Iglesia respirando.
2.
El fruto de la Pascua es la alabanza,
la
gracia del perdón de los pecados;
el
fruto de la Pascua es la alegría
de
verse con Jesús transfigurado.
3.
La Trinidad es ya nuestra morada,
la
casa de la danza del Amado;
la
fiesta es Él, el Ósculo de amor,
entremos
donde Cristo ha penetrado.
4.
Vivir en Dios, eternamente en Dios,
en
creación eterna, siempre amando,
y
ser de Dios latido y armonía,
unidos
lo divino con lo humano.
5.
El fruto de la Pascua es el silencio
de
la infinita paz en un abrazo,
final
feliz de todos los deseos,
inicio
de lo nunca deseado.
6.
¡Oh Padre omnipotente y compasivo,
el
todo y solo bueno y adorado,
a
ti la gloria en el Espíritu
y
en Cristo Dios hermano y todo santo! Amén.
Casa
de Oración San Pío, Iztaccihuatl, 6 de junio.
58. Oh Altísimo y santísimo
Oh
altísimo y santísimo,
Señor
en el sacramento,
tú
subiste has bajado
cuerpo
y sangre en el misterio
Por
manos del sacerdote
el
mismo que está en los cielos
viene
a mí y yo le adoro
y
le tomo en alimento.
Es
la Pascua en esta tierra
Pentecostés
en el tiempo,
presencia
de mi Señor
todo
entero y verdadero.
En
la santa Eucaristía
la
Trinidad que venero
de
las eternas moradas
viene
a morar en mi pecho.
Ya
fuimos divinizados
para
vivir en el suelo,
con
Cristo, por él, con él
fuimos
llevados en vuelo.
Jesús
de Santa María
Dios
de Dios, divino Verbo,
a
tu humildad infinita
toda
gloria tributemos. Amén.
Casa
de Oración San Pío, Iztaccihuatl, 7 junio 2019
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