viernes, 11 de junio de 2021

1605. Sagrado Corazón - Himno. Corazón de Jesús, sagrario abierto

 Corazón de Jesús, sagrario abierto


El cardenal Reinhard Marx, arzobispo de Múnich desde hace 20 años, presidente de la Conferencia episcopal alemana los años 2012-2020, miembro del Consejo de cardenales que asesora al Papa, presentó su renuncia al gobierno de la diócesis con carta de 21 de mayo de 2021, que, con autorización del Papa, se hizo pública el 4 de junio. El cardenal ponía disposición del Papa su cargo, dispuesto a seguir trabajando en el servicio humilde de la Iglesia. Con la sinceridad y explicación del Cardenal sete hecho era un golpe fortísimo, que invitaba a un profundo examen.

Ayer, 10 de junio el Papa dio su respuesta, que puede leerse íntegra en la Web de la Santa Sede (Actualidad, 10 junio).

“Me decís que estás atravesando un momento de crisis, y no sólo vos sino también la Iglesia en Alemania lo está viviendo. Toda la Iglesia está en crisis a causa del asunto de los abusos; más aún, la Iglesia hoy no puede dar un paso adelante sin asumir esta crisis. La política del avestruz no lleva a nada, y la crisis tiene que ser asumida desde nuestra fe pascual. Los sociologismos, los psicologismos, no sirven. Asumir la crisis, personal y comunitariamente, es el único camino fecundo porque de una crisis no se sale solo sino en comunidad y además debemos tener en cuenta que de una crisis se sale o mejor o peor, pero nunca igual.

Es urgente “ventilar” esta realidad de los abusos y de cómo procedió la Iglesia, y dejar que el Espíritu nos conduzca al desierto de la desolación, a la cruz y a la resurrección. Es camino del Espíritu el que hemos de seguir, y el punto de partida es la confesión humilde: nos hemos equivocado, hemos pecado. No nos salvarán las encuestas ni el poder de las instituciones. No nos salvará el prestigio de nuestra Iglesia que tiende a disimular sus pecados; no nos salvará ni el poder del dinero ni la opinión de los medios (tantas veces somos demasiado dependientes de ellos). Nos salvará abrir la puerta al Único que puede hacerlo y confesar nuestra desnudez: “he pecado”, “hemos pecado” … y llorar, y balbucear como podamos aquel “apártate de mí que soy un pecador”, herencia que el primer Papa dejó a los Papas y a los Obispos de la Iglesia. Y entonces sentiremos esa vergüenza sanadora que abre las puertas a la compasión y ternura del Señor que siempre nos está cercana. Como Iglesia debemos pedir la gracia de la vergüenza, y que el Señor nos salve de ser la prostituta desvergonzada de Ezequiel 16”.

 

 

Corazón de Jesús, sagrario abierto,

que amor y solo amor está manando,

esas olas invaden ya  mi vida

y son mi sanación y mi descanso.

 

La Iglesia dolorida, arrepentida,

está purgando, triste, su pecado;

cayado es la verdad que nos conduce,

no te apartes, Señor, de tu rebaño.

 

Corazón de Jesús, misericordia,

de todo pecador caricia y paño,

eres la puerta abierta para todos,

acogida cordial, jamás rechazo.

 

Corazón de Jesús, futuro cierto

de una Iglesia, amor de tu costado,

humildes, pobrecillos, con confianza,

en ese Corazón nos refugiamos.

 

La Iglesia eternamente te celebra

y acepta al mundo entero como hermano;

que seas tú el abrazo que nos une,

primicia ya del gozo que esperamos.

 

¡Ascienda nuestra ofrenda a tu mirada,

y llegue a ti, Señor, el solo Santo,

a ti la gloria, santo Redentor,

que por siempre nos has santificado! Amén.

 

Madrid, 11 junio 2021 (S. Bernabé), Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús.

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