sábado, 8 de enero de 2022

1718. Regalo de Navidad, el cielo de msi deseos - Navidad 2021-22 (11)

 

Regalo de Navidad, el cielo de mis deseos


La Navidad se cierra con el domingo que sigue a la Epifanía, que es el Domingo del Bautismo del Señor.

El papa Francisco, en la homilía de la Epifanía, habló sobre el deseo que guió a los Magos de Oriente. Hasta 25 veces sonó la palabra deseo (y deseos)

“Desear significa mantener vivo el fuego que arde dentro de nosotros y que nos impulsa a buscar más allá de lo inmediato, más allá de lo visible. Desear es acoger la vida como un misterio que nos supera, como una hendidura siempre abierta que invita a mirar más allá, porque la vida no está “toda aquí”, está también “más allá”. Es como una tela blanca que necesita recibir color. Precisamente un gran pintor, Van Gogh, escribía que la necesidad de Dios lo impulsaba a salir de noche para pintar las estrellas (cf. Carta a Theo, 9 mayo 1889). Sí, porque Dios nos ha hecho así: amasados de DESEO; orientados, como los magos, hacia las estrellas. Podemos decir, sin exagerar, que nosotros somos lo que deseamos. Porque son los DESEOS los que ensanchan nuestra mirada e impulsan la vida a ir más allá: más allá de las barreras de la rutina, más allá de una vida embotada en el consumo, más allá de una fe repetitiva y cansada, más allá del miedo de arriesgarnos, de comprometernos por los demás y por el bien. «Ésta es nuestra vida —decía san Agustín—: ejercitarnos mediante el DESEO» (Tratados sobre la primera carta de san Juan, IV, 6).

En la encíclica Fratelli tutti puso en circulación una palabra equivalente: sueño. Un sueño no es un deseo imposible, sino un deseo precioso, que late en el corazón humano. Y en la última frase, antes de la oración, dejó escrito: “Que Dios inspire ese sueño [de fraternidad universal] en cada uno de nosotros. Amén”.

Recordamos frases de un hombre que ha merecido consideración universal, Martin Luther King, pastor protestante en los Estados Unidos

"Tengo un sueño, un solo sueño, seguir soñando. Soñar con la libertad, soñar con la justicia, soñar con la igualdad y ojalá ya no tuviera necesidad de soñarlas".

Al concluir la Navidad vuelvo a mi corazón: ¿Cuáles son los sueño de mi vida? ¿O el deseo y sueño, la estrella…, que pone en orientación toda mi vida? Si es sueño infundido por Dios, se realizará.

 

Regalo de Navidad,

el cielo de mis deseos,

que no son los sueños míos,

que alguien los puso adentro.

 

Son chispas del corazón

la lluvia de los deseos,

pero un deseo entre todos

puede ser dardo certero.

 

Deseos, deseos míos,

mis compañeros de juego…;

deseos ¿son fantasías

o mi retrato secreto?

 

Desear siempre lo mismo

es decir que sí lo quiero,

acaso con ojos tibios

mirando desde el alero.

 

Deseos: ¿son frustraciones

de aquello que yo no puedo?

¿o son llamada inocente

de lo más puro que anhelo?

 

Reyes de la Epifanía,

el bazar de los deseos…,

una carta nunca escrita

dentro del alma la llevo.

 

La carta de la verdad

que a Jesús solo la leo,

con la tinta de mi vida

yo se la voy escribiendo.

 

Un corazón todo humilde,

libre, puro y verdadero

algo así le escribiría

con mi ángel de cartero.

 

Que la llevara a la cuna

y la dejara, muy quedo,

debajo de la almohada

del Niño Dios de los cielos.

 

Se escapa la Navidad

y volvemos al colegio;

ya tengo aquí la mochila

y la loncha del recreo.

 

Mi niño se quedó atrás

y sale el del Evangelio,

y el niño grande se postra

con un deseo sincero.

 

No quiero un mundo distinto

para mi propio provecho,

yo quiero ser lo que llega,

ser yo mismo mundo nuevo.

 

Yo no quiero dar lecciones

como ejemplar y maestro,

mas quiero que todos vean

a Jesús que llevo dentro.

 

Él lo dijo a sus discípulos

y con gozo yo lo creo;

él es el Verbo encarnado,

yo soy miembro de su cuerpo.

 

Él es toda la humildad:

yo no quiero ser soberbio;

Él es cariño y ternura,

y a ese sí que yo me apego.

 

Él es don y todo don,

y como don quiere vernos,

regalo de cada uno

en la mirada y el gesto.

 

Él es olvido y perdón,

Él es caricia y consuelo;

queden lejos mis maldades

y envidiosos pensamientos.

 

¿Seguiré la letanía,

Jesús de mi vivo Credo?

Solo una cosa y concluyo,

que ahí está cuanto yo anhelo.

 

Jesús de la Eucaristía,

dijiste que nos amemos,

y que esta será la señal

de los tuyos verdaderos.

 

Y en aquella Cena Santa

“Haced esto en mi recuerdo”,

Y cada celebración

es tu presencia y tu sello.

 

Que sea la Eucaristía,

día a día hasta el encuentro,

con mis hermanos vivida

tu divino Sacramento. Amén. Aleluya.


Jerusalén, sábado después de la Epifanía, 8 enero 2022.

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