Cantares y coplas de amor, en la despedida
Me voy de Jerusalén, hoy domingo. Me voy con fatiga, gozo y nostalgia. Me voy con dolor de casa, que quizás me lo tenga que callar. Jesús, el mejor hijo de su pueblo, hasta ser Hijo del hombre, como lo vio Daniel, fracasó…; le excluyeron del registro. ¿Quién es un judío? (Who is a Jew?) Él no; él no es Talmid de las tradiciones. Lo excluyeron, pero no… Que un grupito de mujeres le acompañaban y le servían con sus bienes. Ellas le lavaban la ropa, y le preparaban la comida. NO tienes que preocuparte, le decían. Y se lo decían de verdad. Y Jesús se emocionaba. Me he hecho amigo de Susana. Pues ¿qué tiene esa Susanita del Evangelio? Nada, porque de ella no sabemos nada. Pero era al que le lavaba la ropa a Jesús, y antes y después de lavarla la besaba, porque lo amaba.
Me voy, ¡hasta el cielo! Soy Juglar del Evangelio. Seguiré cantando. Jesús, es nuestra historia.
Jesús, te amo; eres el amor de mi vida.
Hoy vuelvo, sí, enamorado,
pero no de las murallas,
amores de mi Jesús
que se ha metido en mi alma.
Amor tan divino y tierno
que me ha encendido la cara,
y cuando voy a dormir
ya lo sabía la almohada.
Con esos amores duermo
de la noche a la alborada,
hasta que el sol me saluda
a las seis de la mañana.
Y de un brinco voy al agua,
que todo mi cuerpo baña,
dispuesto para el encuentro
de nuestra misa temprana.
Amores de carne y hueso
y de la sangre abrasada,
y de comer y beber
a Dios en sustancia humana.
Habbibí, tú eres mi amado,
Hahabbáh mi amor se llama,
y yo canto a Ledodí
en hebreo y lengua plana.
No es historia de escribirse,
de hazañas y de batallas,
pero es la historia más bella
que las estrellas la guardan.
Hoy mi Crónica pequeña
se llama Rusia y Ucrania,
¿por qué con negros cañones
matáis a niños sin armas?
Es locura y es pecado
esta guerra desatada:
piedad, Señor de la Paz,
si mis pecados te agravian.
Vuelvo a mi amor confidente,
mi dulce historia que abrasa,
tú eres perdón destructor
y el error vuelve a la nada.
Hoy es el día más bello
que Dios Amor me depara,
al recodo del jardín
siento que huele a albahaca.
Un ramito verde y fresco
del huerto de la esperanza,
para el pecho de quien sé
se lo llevó mi mirada.
El universo es pequeño
para un juglar de alabanzas;
ofreceré puramente
los versos de mi guitarra.
Y el Dios que sabe y que entiende
y a los mudos dio el habla,
él sabe lo que le digo
cuando mi lengua le canta.
Amor que siempre soñé,
porque él en mí lo soñaba,
el Evangelio es un libro
que en la vida se desgrana.
Y siento que el corazón,
más ancho que las galaxias,
en la cruz se ha contagiado
de amor a la raza humana.
Os amo a todos, hermanos,
de otra lengua y tantas razas,
el pulso del corazón
frente a Uno nos hermana.
Yeshúa` se llama él,
el que a todos nos amaba,
el que borró enemigos
cuando en la cruz lo clavaban.
Seas bendito, Jesús,
amor fiel que nunca falla,
como anillo de oro puro,
ponme tu amor de alianza. Amén.
Jerusalén, domingo de la Transfiguración, 13 marzo 2022
No hay comentarios:
Publicar un comentario