sábado, 12 de marzo de 2022

1747. Cantares y coplas de amor, en la despedida

Cantares y coplas de amor, en la despedida

 

Me voy de Jerusalén, hoy domingo. Me voy con fatiga, gozo y nostalgia. Me voy con dolor de casa, que quizás me lo tenga que callar. Jesús, el mejor hijo de su pueblo, hasta ser Hijo del hombre, como lo vio Daniel, fracasó…; le excluyeron del registro. ¿Quién es un judío? (Who is a Jew?) Él no; él no es Talmid de las tradiciones. Lo excluyeron, pero no… Que un grupito de mujeres le acompañaban y le servían con sus bienes. Ellas le lavaban la ropa, y le preparaban la comida. NO tienes que preocuparte, le decían. Y se lo decían de verdad. Y Jesús se emocionaba. Me he hecho amigo de Susana. Pues ¿qué tiene esa Susanita del Evangelio? Nada, porque de ella no sabemos nada. Pero era al que le lavaba la ropa a Jesús, y antes y después de lavarla la besaba, porque lo amaba.

Me voy, ¡hasta el cielo! Soy Juglar del Evangelio. Seguiré cantando. Jesús, es nuestra historia.

Jesús, te amo; eres el amor de mi vida.

 

Hoy  vuelvo, sí, enamorado,

pero no de las murallas,

amores de mi Jesús

que se ha metido en mi alma.

 

Amor tan divino y tierno

que me ha encendido la cara,

y cuando voy a dormir

ya lo sabía la almohada.

 

Con esos amores duermo

de la noche a la alborada,

hasta que el sol me saluda

a las seis de la mañana.

 

Y de un brinco voy al agua,

que todo mi cuerpo baña,

dispuesto para el encuentro

de nuestra misa temprana.

 

Amores de carne y hueso

y de la sangre abrasada,

y de comer y beber

a Dios en sustancia humana.

 

Habbibí, tú eres mi amado,

Hahabbáh mi amor se llama,

y yo canto a Ledodí

en hebreo y lengua plana.

 

No es historia de escribirse,

de hazañas y de batallas,

pero es la historia más bella

que las estrellas la guardan.

 

Hoy mi Crónica pequeña

se llama Rusia y Ucrania,

¿por qué con negros cañones

matáis a niños sin armas?

 

Es locura y es pecado

esta guerra desatada:

piedad, Señor de la Paz,

si mis pecados te agravian.

 

Vuelvo a mi amor confidente,

mi dulce historia que abrasa,

tú eres perdón destructor

y el error vuelve a la nada.

 

Hoy es el día más bello

que Dios Amor me depara,

al recodo del jardín

siento que huele a albahaca.

 

Un ramito verde y fresco

del huerto de la esperanza,

para el pecho de quien sé

se lo llevó mi mirada.

 

El universo es pequeño

para un juglar de alabanzas;

ofreceré puramente

los versos de mi guitarra.

 

Y el Dios que sabe y que entiende

y a los mudos dio el habla,

él sabe lo que le digo

cuando mi lengua le canta.

 

Amor que siempre soñé,

porque él en mí lo soñaba,

el Evangelio es un libro

que en la vida se desgrana.

 

Y siento que el corazón,

más ancho que las galaxias,

en la cruz se ha contagiado

de amor a la raza humana.

 

Os amo a todos, hermanos,

de otra lengua y tantas razas,

el pulso del corazón

frente a Uno nos hermana.

 

Yeshúa` se llama él,

el que a todos nos amaba,

el que borró enemigos

cuando en la cruz lo clavaban.

 

Seas bendito, Jesús,

amor fiel que nunca falla,

como anillo de oro puro,

ponme tu amor de alianza. Amén.


Jerusalén, domingo de la Transfiguración, 13 marzo 2022

 

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