1938. Es una dulce emoción
Canciones de amor, al eco del “Doctor del amor divino”
Totum amoris
est
(Carta apostólica del Papa Francisco en el IV centenario de la muerte de S.
Francisco de Sales, 28 dic. 2022): «Tout est à l’amour» (S. François de
Sales, Traité de l’Amour de Dieu, in Œuvres, éd. André Ravier, Gallimard,
Paris 1969, p. 336).
“La razón profunda de este estilo de vida lleno de Dios se le había hecho cada vez más nítida a lo largo del tiempo, y él la había formulado con sencillez y precisión en su célebre Tratado del amor de Dios: «Tan pronto como el hombre fija con alguna atención su pensamiento en la consideración de la divinidad, siente cierta dulce emoción en su corazón, que muestra que Dios es Dios del corazón humano» [Traité de l’amour de Dieu, I, 15, ed. Ravier – Devos, París 1969, 395]. Es la síntesis de su pensamiento. La experiencia de Dios es una evidencia del corazón humano. Esta no es una construcción mental, más bien es un reconocimiento lleno de asombro y de gratitud, que resulta de la manifestación de Dios. En el corazón y por medio del corazón es donde se realiza ese sutil e intenso proceso unitario en virtud del cual el hombre reconoce a Dios y, al mismo tiempo, a sí mismo, su propio origen y profundidad, su propia realización en la llamada al amor. Descubre que la fe no es un movimiento ciego, sino sobre todo una disposición del corazón. A través de ella el hombre confía en una verdad que se presenta a la conciencia como una “dulce emoción”, capaz de suscitar un correspondiente e irrenunciable bien-querer por cada realidad creada, como a él le gustaba decir” (Totum amoris est, al principio).
Ya lo había dicho Dante Alighieri, en el verso final de la Divina Comedia, al concluir el canto del Paraíso: l'Amor che muove il sole e l'altre stelle. Sí, el Amor es quien mueve el sol y las demás estrellas.
Es una dulce
emoción
que se viene
suavemente,
silenciosa,
de repente,
del fondo
del corazón.
Es el amor,
el amor
que Dios
mismo nos envía,
porque es su
fotografía
cuando pasa
sin rumor.
Es el amor
que ha dejado
con su mano
inmaculada,
cuando sacó
de la nada
cuerpo y
alma sin pecado.
Y hoy pasa y
vuelve a pasar
junto a mi
humilde vivienda,
que para Él
es la Tienda,
de su
Presencia y Altar.
Dios me
regala su vida
y es vida
viviendo en mí,
y si acaso
no la vi,
mi vista
estaba perdida.
El amor da dimensión
es mis
proyectos e ideas,
es razón de
mis tareas
y mi pura
vocación.
Es la regla
de medir,
y mi audaz
psicología,
que marca la
vera vía
del presente
y porvenir.
Era el
principio y el fin
al crear el
universo,
y es el
anverso y reverso
de todo ser
y confín.
Mi corazón
sea luz,
prendida en
la Luz de Cristo
que por
Jesús soy y existo,
de la cuna
al ataúd.
Sobre mi
tumba se escriba:
De amor
nació y expiró,
y una llama
se encendió,
del amor
pascual cautiva.
El cielo
será el amor
ya sin
ninguna atadura,
sin
tinieblas la luz pura,
dulzura sin
amargor.
Ixtlahuacán
de los Membrillos, Jalisco, en la memoria de S. Francisco de Sales, 24 enero
2024,
LO EXTRAÑAMOS PADRE RUFINO GDL
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