viernes, 6 de septiembre de 2013

443. Domingo XXIII C Si alguno viene a mí, dice el Señor



Homilía en el domingo XXIII del tiempo ordinario, ciclo C
Lc 14,25-33


Texto del Evangelio:
Mucha gente acompañaba a Jesús; él se volvió y les dijo:
“Si alguno viene a mí y no pospone a su padre y a su madre, y a su mujer y a sus hijos, y a sus hermanos y a sus hermanas, e incluso a sí mismo, no puede ser discípulo mío. Quien no carga con su cruz y viene en pos de mí, no puede ser discípulo mío.
Así, ¿quién de vosotros, si quiere construir una torre, no se sienta primero a calcular los gastos, a ver si tiene para terminarla? No sea que, si echa los cimientos y no puede acabarla, se pongan a burlarse de él los que miran, diciendo: “Este hombre empezó a construir y no pudo acabar”.
O ¿qué rey, si va a dar la batalla a otro rey, no se sienta primero a deliberar si con diez mil hombres podrá salir al paso de quien lo ataca con veinte mil? Y si no, cuando el otro está todavía lejos, envía legados para pedir condiciones de paz.
Así pues, todo aquel de entre vosotros que no renuncia a todos sus bienes no puede ser discípulo mío”.


Hermanos:
1. Hoy es 8 de septiembre, fiesta de la Natividad de María. Hoy en muchos lugares de España se celebra la Virgen patronal del pueblo, de la aldea. La Natividad de la santísima Virgen María ampara a numerosísimas advocaciones lugareñas. Hoy es la Virgen del Burgo, patrona de mi pueblo. Durante la novena preparatoria habrán recorrido las órdenes religiosas que, a lo largo de la historia, han hecho morada en la ciudad de Alfaro, Muy Noble y Leal, ciudad de diez mil habitantes en La Rioja (INE: 1 de enero de 2010 la población ascendía a 9.813 habitantes, 4.963 hombres y 4.850 mujeres). Desde México un beso al manto de la Virgen del Burgo. Han sido, a lo largo de la historia, 11 órdenes religiosas de mujeres y varones las que han pasado por Alfaro. Al presente una animosa asociación – Alfajóresis – nos honra con el título de Misioneros y nos escriben a las religiosas y religiosos que andamos regados por el mundo: la India, Uruguay, Venezuela, Ecuador, Cuba y México.
Hoy vuelve mi recuerdo también la patrona de La Rioja, la Virgen de Valvanera, que, Virgen cuyo culto desde la madre patria América…
Pero es domingo y nuestra homilía quiere centrarse en el Evangelio del día, no sin antes mencionar también, esa circunstancia que vive la cristiandad y el mundo entero, la guerra en Siria y el peligro de explosión en Oriente Medio. El Papa Francisco nos ha invitado a la oración y al ayuno, implorando a la Reina de la Paz la paz del mundo.

2. El Evangelio proclamado es una página que pone al descubierto cuáles son las condiciones y exigencias del seguimiento de Jesús. Las exigencias del Evangelio no son grandes, ni tampoco muy grandes; son ni más ni menos que totales.
Seguir a Jesucristo es igual que entregarse a Dios. Y Dios ¿qué nos puede pedir y qué nos pide? Dios, desde el principio, nos pide todo. Escucha, Israel: El Señor es nuestro Dios, el Señor es uno solo. Amarás, pues, al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas (Deut 6,4-5).
Dios tiene un puesto que no admite como rival a ninguna criatura: Dios y solo Dios: en Él y desde Él todo lo demás. Dios, Él, que nos ha creado, nos puede pedir, los bienes, el amor, la vía entera. Más aún, nos lo pide desde ese lugar y vocación en que nos hallamos situados.
Desde este principio central tienen sentido las palabas particulares de Jesús, que literalmente suenan así: Si alguno viene a mí y no odia a su padre y madre… Inmediatamente viene el biblista para aclarar que “odiar” no quiere decir odiar, que eso siempre está prohibido; y entonces se ofrece una nueva traducción: Si alguno viene a mí y no “pospone” a su padre y madre…Pero, a fin de evitar una atenuación de las palabras absolutas de Jesús, también esto hay que aclararlo, porque la simple palabra de “posponer” parece sugerir un sencillo orden de prioridades, y entonces la palabra del Señor pierde ese sentido de absoluto y único.

3. El texto sagrado nos invita a adentrarnos en una revelación una revelación: a descubrir el sentido de Jesús en mi vida, la de todo cristiano, que no es otro que el sentido único de Dios en la existencia del creyente.
Dios es el todo y el único.
Jesús es el todo y el único.
En el caso de elegir, toda la familia cae ante él. Los lazos familiares son los lazos de amor más sagrados y gratificantes. Jesús, con ese lenguaje frontal y paradójico, que tantas veces ha usado, dice que ante él debe rendirse todo: padre y madre, mujer, hijos, hermanos y hermanas.
Todo es compaginable (se puede pensar), y un amor no puede quitar otro amor, que los dos vienen de Dios. Esto es verdad; pero, hablando con este lenguaje concordatario, quitamos la estridencia y la novedad de la frase de Jesús.

4. En la Biblia no hay nigún personaje célebre, ni en el Antiguo ni en el Nuevo Testamento, que haya reclamado un seguimiento para sí de tal estilo y en tal grado. Habría sido una osadía blasfema. Moisés no habló, ni los Profetas, ni Juan Bautista, ni Pedro, ni Pablo del seguimiento a sus persona. Frente a unos fanáticos de la comunidad de Corinto, Pablo recuerda algunos comentarios suscitados: “Yo soy de Pablo, yo soy de Apolo, yo soy de Cefas, yo soy de Cristo”. Y sigue: “¿Está dividido Cristo? ¿Fue crucificado pablo por vosotros? ¿Fuisteis bautizados en nombre de Pablo?” (1Co 1,12-13).
Nosotros en la vida no seguimos a ningún santo. Nosotros, franciscanos, no seguimos a san Francisco, sino que escuchamos la Regla de san Francisco, en la cual está escrito en las primeras líneas: La vida y regla de los hermanos menores es ésta: guardar el santo Evangelio, viviendo en obediencia, sin nada propio y en castidad. Hablando con todo rigor, nosotros no somos ni discípulos ni seguidores de san Francisco, sino únicamente de Jesucristo, tomando a san Francisco como un indicador excepcional, como un testigo que se ha identificado totalmente con su maestro.

5. Así pues, hermanos, el Evangelio nos está diciendo que Jesucristo, como Hijo de Dios, tiene las exigencias de Dios y nos pide todo, absolutamente todo.
Y he aquí un caso concreto: los bienes de la tierra. Los bienes de la tierra nos pueden atrapar, porque pueden fascinar como un ídolo. Y ¿qué nos dice Jesús? Así pues, todo aquel de entre vosotros que no renuncia a todos sus bienes no puede ser discípulo mío.
Por tanto, el que quiera ser discípulo de Jesús, que se lo piense: que se siente y que calcule. Ser verdadero discípulo de Jesús y andar flirteando con los bienes de la tierra son dos cosas incompatibles.

6. Para terminar, hermanos, nuestra oración se alza a Jesús:
¡Señor Jesús, estoy dispuesto a todo, a dejar todos mis bienes, a brindarte los vínculos más gratos de mis amores de familia! ¡Estoy dispuesto a ser el discípulo que tú has soñado! Amén.

Guadalajara, miércoles 4 septiembre 2013.

jueves, 5 de septiembre de 2013

442. Ser hermano menor capuchino en México


Ser hermano menor capuchino en México



Misiva a los jóvenes

Un día aparecieron por esta casa dos hombres armados con los instrumentos de su profesión dispuestos a entrar al ataque fotográfico. Querían compartir unas horas con nosotros sorprendiéndonos en la vida diaria de un capuchino. Nosotros como si nada…, esa era la consigna. Ellos harían lo que tenían que hacer, lo mismo entrar en la capilla que capturar a un hermano con el trapeador limpiando los suelos. (Dicho sea de paso, en esta casa no hay personal ajeno que nos haga la limpieza). Eran unos mandados, porque querían ofrecer un material para hacer una película sobre quiénes y cómo viven los capuchinos en México. Se trataba de un proyecto promovido para dar a conocer a los capuchinos por estas áreas, con no disimulada intención vocacional. Fruto de aquellas tomas y de su laboratorio es este video (en España decimos vídeo, aquí video) que me place trasladar a este blog de “Las hermosas palabras del Señor”, pensando, sobre todo, en los jóvenes que puedan asomarse a esta ventana.
¿Quiénes son los capuchinos? Aquí en México, nuestro principal promotor vocacional es el Padre Pío, es decir, San Pío de Pietrelcina, el santo de las llagas, del cual los capuchinos, pasados los vendavales de su vida, nos sentimos humildemente… orgullosos. Mis hermanos de hábito de acá, de México, me dirán:
-         Bueno, bueno… lo que nos interesa propagar, dar a conocer, no es el Padre Pío, sino San Francisco de Asís, la espiritualidad de San Francisco, puro Evangelio.
Pero Dios tiene sus caprichos y el trabajo vocacional que ha hecho el Padre Pío es inmenso. Cuando alguien, incluso gente adherida a la Iglesia, te pregunta: ¿Quién es usted? ¿Qué es capuchino? Quizás uno, por la vía rápida, halla esta salida:
-         ¿Ha oído usted hablar del Padre Pío?
-         Sí, sí…, incluso hay una película.
-         Pues, mire, yo soy de esa orden del Padre Pío.
-         ¿O sea que el Padre Pío es el fundador de los capuchinos?
-         No, el Padre Pío, es un santo reciente, que murió en el año 1968, y que él pertenecía a la orden de los capuchinos.
-         Pues ¿quiénes son los capuchinos?
-         Los capuchinos somos de la orden de san Francisco y profesamos la Regla que escribió san Francisco para sus hermanos. San Francisco murió en Asís en 1226, y la Fraternidad que él fundó la llamó los "hermanos menores". Con el paso del tiempo hubo reformas y escisiones, siempre con afanes de perfección, y nosotros los capuchinos somos una de aquellas ramas que nacieron del mismo tronco. Profesamos la Regla de san Francisco. En este punto no hay diferencia en los “hermanos menores capuchinos”, que nacimos en el siglo XVI, y aquellos santos varones franciscanos que por entonces vinieron a México con la cruz y el Evangelio.
Pensando en dar a conocer a los capuchinos de hoy en México, ha nacido esta película y montaje de media hora. Los capuchinos formamos hoy en México dos distritos o entidades.
Con el lenguaje propio de la cinematografía, ahí va ese video.

 Fue un obsequio que nos hicieron alumnos e institución el Día del Maestro (15 mayo 2013)
en el Centro Superior Salesiano de Teología:
una botella de vino y una bolsita de dulces

Una persona mayor como yo (setentañero y muy setentañero)  a ti, joven, lleno de ilusión, y yo con ánimo totalmente ajeno a cualquier propaganda, te digo, de corazón a corazón.
Tú no te dejes seducir ni por los capuchinos ni por nadie; solamente por Jesús de Nazaret, solo por él. Si yo te fuera a hablar no desde la pantallita de una película, sino muy arrimado al sagrario, te diría:
Joven, en la vida busca a Jesús, donde sea y como sea. No te engañes por ninguna apariencia. Donde mejor se pueda explayar tu ilusión vigorosa, tu amor apasionado a él, tus ganas de anunciarle…, de ofrecerle tu vida entera, vete allá. A propósito, el pasado 1 de septiembre 11 muchachos iniciaron su ruta como capuchinos, en calidad de Postulantes, en La Piedad, Gto.; pidamos al Señor que los mantenga firmes en la fe, si esta es su vocación, en todo caso que les ilumine el camino.
Hoy celebraba la Eucaristía con los jóvenes de esta fraternidad (que son todos ellos estudiantes) y tocaba el Evangelio de la pesca milagrosa según la refiere Lucas 5,1-11. Toda la noche trabajando y no hemos pescado nada, dice a Jesús Simón Pedro, pero bajo tu palabra echaré las redes. Jesús le había dicho: Rema mar adentro. Una hermosa consigna que escogió el Papa Juan Pablo II para lanzar a la Iglesia por los rumbos del Tercer Milenio.
Sí, hermanos (decía yo), la Iglesia debe estar mar adentro, en medio de la marejada, y ahí estamos. Nuestros planes pastorales…, son necesarios, pero esos no van a lograr la pesca. Solo Jesús, solo él, porque él es el que guía a la Iglesia. Y cuando él quiera y como él quiera vendrá esa pesca abundante, tanta que tuvieron que llamar a los compañeros de la otra barca, porque ya la primera se hundía de tanta abundancia.
Joven, no te dejes pescar por nadie…, solo por Jesús.
Un abrazo y ¡adelante muchacho, sin mirar atrás!

Guadalajara, 5 septiembre 2013
Rufino María Grández, profeso capuchino desde 1956.


martes, 3 de septiembre de 2013

441. Por Siria y Oriente Medio: Plegaria a la Madre de la Paz



Plegaría a la Madre de la Paz

en oración y ayuno

“Hoy quiero hacerme intérprete del grito que sube desde cada parte de la tierra, desde cada pueblo, del corazón de cada uno, de la única gran familia que es la humanidad, con angustia creciente: es el grito de la paz. (…)
El uso de la violencia nunca trae la paz. La guerra engendra guerra, la violencia engendra violencia. Con toda mi fuerza pido a las partes en conflicto que escuchen la voz de la propia conciencia, de no cerrarse en los intereses propios, pero que miren al otro como a un hermano y que tomen posición con decisión el camino del encuentro y del negociado, superando la ciega contraposición.
Con la misma fuerza exhorto también a la comunidad internacional de manera que haga un esfuerzo para promover, sin ulterior indulgencia, iniciativas claras por la paz en ese país, basadas en el diálogo y la negociación, en el bien de la población siria. No sea ahorrado ningún esfuerzo para garantizar asistencia humanitaria a quien fue golpeado por este terrible conflicto. En particular a los desplazados en el país y a los numerosos prófugos en los países vecinos. A los operadores humanitarios empeñados en aliviar el sufrimiento de la población, le sea asegurada la posibilidad de dar la ayuda necesaria. (…)
El grito de paz se eleve alto para que llegue al corazón de todos, y todos depongan las armas y se dejen guiar del anhelo de paz. (…)
A María le pedimos que nos ayude a responder a la violencia, al conflicto y a la guerra, con la fuerza del diálogo, la reconciliación y del amor. Ella es madre. Que ella nos ayude a encontrar la paz. Todos nosotros somos sus hijos. ¡Ayúdanos María a superar este difícil momento y a empeñarnos cada día, en cada ambiente, en una auténtica cultura del encuentro y de la paz.
María reina de la paz, ruega por nosotros”
(Papa Francisco, Ángelus, domingo 1 septiembre 2013).
Dulce Reina de la paz,
Madre entrañable María,
tu silencio del Calvario
era cordial compañía.

La muerte del Redentor
tu corazón la sufría;
la espada de Simeón
tu pecho materno hendía.

Madre de todas las lágrimas
a las que tú precedías,
de toda aflicción humana
eres paz, consuelo y guía.

Mira al Oriente sagrado,
que arde entre hermanos en Siria,
un grito inmenso de paz
vocifera en sus heridas.

Mas la muerte no se rinde
trabajando  cada día,
y por huir del suplicio,
huyen errantes familias.

Se fue de espaldas llorando
derrotada la alegría,
tristes muy tristes los vivos
más bien muertos parecían.

Si no levantan las armas
la guerra se extendería,
y un fuego de mutuos odios
en el corazón habría.

Jesús, amigo del hombre,
a conversión nos invita,
y tú nos sigues diciendo
“Haced lo que él os diga”.

Madre de amor generoso,
del mundo nuevo primicia,
cambia las duras entrañas
en entrañas compasivas.

Dichosos los que construyen
la paz de Cristo, Mesías,
los heraldos del amor
que amando se reconcilian.


A ti, Madre, confiamos
nuestras iras fratricidas:
seas tú nuestra esperanza
cual Madre constituida.

La primavera es posible,
que Dios nos llama a la vida
y Él nos quiere bendecir
con la amistad compartida.

Por esto, hermanos y hermanas, he decidido de convocar para toda la Iglesia, el 7 de septiembre próximo -vigilia de la Natividad de María Reina de la Paz- una jornada de ayuno y oración por la paz en Siria, en el Medio Oriente y en todo el mundo.
Y también invito a unirse a esta iniciativa, de la manera que consideraren más oportuna a los hermanos cristianos no católicos, a los que pertenecen a otras religiones y a los hombres de buena voluntad.
(Papa Francisco).

Guadalajara, Jalisco, 3 septiembre 2013




Carta de cuatro monjas trapenses desde Siria

Tomado de Religión en libertad, 4 septiembre 2013

Hoy no tenemos palabras, si no las de los salmos que la oración litúrgica pone en nuestros labios en estos días: «Reprime a la Fiera del Cañaveral, a la banda de los Toros, a los Novillos de los pueblos… oh Dios desbarata a los pueblos belicosos…». «Que el Señor se ha asomado desde su excelso santuario, desde el cielo se ha fijado en la tierra, para escuchar los lamentos de los cautivos y librar a los condenados a muerte»… «Escucha, Dios, mi voz que se queja, protege mi vida del terrible enemigo; escóndeme de la conjura de los perversos, del tumulto de los malhechores, que afilan la lengua como un puñal y asestan las flechas, palabras hirientes… Aseguran el delito, proponen esconder trampas y dicen: “¿Quién lo verá? Traman crímenes, ocultan la trama tramada. El los escruta, aquel que escruta lo íntimo del hombre, el corazón profundo”. Alabad a mi Dios con tamboriles, elevad cantos al Señor con címbalos, ofrecedle los acordes de un salmo de alabanza, ensalzad e invocad su Nombre. PORQUE EL SEÑOR ES UN DIOS QUEBRANTADOR DE GUERRAS. “Tú eres grande, Señor, eres glorioso, admirable en poder e insuperable!».
Miramos a la gente de nuestro alrededor, a nuestros obreros que han venido a trabajar todos, inciertos, atónitos: «Han decidido atacarnos». Hoy hemos ido a Tartous… sentíamos la rabia, la impotencia, la incapacidad de darle un sentido a todo esto: la gente intenta trabajar, como puede, vivir normalmente. Se ve a los campesinos regar sus campos; a los padres comprar los cuadernos para las escuelas, que están a punto de empezar; a los niños pedir, ignorantes, un juguete o un helado… se ve a los pobres, tantos, que intentan conseguir alguna moneda, las calles llenas de refugiados “internos” de Siria, llegados desde todas partes a la única zona que aún queda relativamente vivible… miras la belleza de estas colinas, la sonrisa de la gente, la mirada buena de un muchacho que está a punto de alistarse, y nos regala dos o tres cacahuetes americanos que tiene en el bolsillo, sólo para “sentirse juntos”… Y piensas que mañana han decidido bombardearnos… Así. Porque “es hora de hacer algo”, así se lee en las declaraciones de los hombres importantes, que mañana beberán su te mirando en la televisión la eficacia de su intervención humanitaria… ¿Mañana nos harán respirar los gases tóxicos de los depósitos bombardeados, para castigarnos de los gases que ya hemos respirado?
La gente, aquí, delante de la televisión, con los ojos y los oídos atentos: ¡¡«Se espera una palabra de Obama»!! ¿Una palabra de Obama? El premio Nobel de la Paz, ¿hará caer sobre nosotros su sentencia de guerra? ¿Más allá de toda justicia, del sentido común, de toda misericordia, de toda humildad, de toda sabiduría?
Habla el Papa, hablan los Patriarcas y los obispos, hablan innumerables testigos, hablan analistas y personas de experiencia, hablan incluso los opositores al régimen… ¿Y todos nosotros estamos aquí, esperando una sola palabra del gran Obama? Y si no fuera él, sería otro, éste no es el problema. No se trata de él, non es él “el grande”, sino el Maligno que en estos tiempo está verdaderamente muy activo.
El problema es que se ha convertido en algo fácil contrabandear la mentira con la nobleza, los intereses más despiadados como una búsqueda de justicia, la necesidad de protagonismo y de poder como “la responsabilidad moral de no cerrar los ojos”… Y a pesar de todas nuestras globalizaciones y fuentes de información, parece que nada puede ser verificado, que no existe un mínimo de verdad objetiva… Es decir, no se quiere que ésta exista; porque en cambio, una verdad existe y los hombres honestos pueden encontrarla, buscándola verdaderamente juntos, si no se lo impidiesen los que tienen otros intereses.
Hay algo que no funciona y es algo grave… porque la consecuencia es la vida de un pueblo. Es la sangre que llena nuestras calles, nuestros ojos, nuestro corazón.
Pero ahora, ¿para qué sirven ya las palabras? Una nación destruida, generaciones de jóvenes exterminados, niños que crecen con las armas en la mano, mujeres que se han quedado solas, a menudo objeto de varios tipos de violencia… destruidas las familias, las tradiciones, los edificios religiosos, los monumentos que contaban y conservaban la historia y, por tanto, las raíces de un pueblo…
Mañana, por tanto, (¿o el domingo? qué amabilidad la suya…) más sangre.
Nosotros, como cristianos, podemos al menos ofrecerla a la misericordia de Dios, unirla a la sangre de Cristo que en todos aquellos que sufren lleva a cumplimiento la redención del mundo. Intentan asesinar la esperanza, pero nosotros debemos resistir a esto con todas nuestras fuerzas.
A quien sienta verdadero amor hacia Siria (hacia el hombre, hacia la verdad…) pedimos mucha oración… mucha, preocupada, valiente…
Las hermanas trapenses
da ‘Azeir – Siria, 29 de agosto de 2013 Traducción de Helena Faccia Serrano