miércoles, 10 de mayo de 2017

944. Canción de amor a Jesús Resucitado - 5



En Dios puesto el corazón

Se fue Jesús y dejó el Espíritu de la oración.
La oración es la presencia real del Espíritu Santo

San Francisco dice en su breve y condensada Regla y Vida de los hermanos menores (1223): Sobre todas las cosas los hermanos deben desear tener el Espíritu del Señor y su santa operación: orar de continuo a él con un corazón puro… (capítulo X). La oración no es Dios, pero viene de Dios; la oración es gracia de Dios – “la gracia de la oración” – la inicia él, la concluye él. La oración es el signo de que el Espíritu Santo existe. La oración es el fruto plenario del Espíritu Santo, el milagro del Espíritu Santo. Orar, ya sea en la celebración litúrgica con la comunidad santa de Dios, ya sea en la intimidad persona – lo mismo en la sequedad, en la desgracia, en el desamparo que en el gozo y la exultación – es, en la fe, la prueba evidencia de que el Espíritu ha resucitado a su amado y de que se ha iniciado el mundo nuevo.
Y el Espíritu es la inmanencia de Dios en la Creación, en la Historia, en la Iglesia…, y particularmente en mí. La oración. “respiración del amor” (Constituciones de los hermanos menores capuchinos, cap. III), es el signo evidencia de que el Espíritu ha resucitado a Jesús, y vive en mí. La resurrección de Jesús está en mí.

1. En Dios puesto el corazón
y en Él la interior mirada,
al cobijo del Espíritu…,
orar cual Jesús oraba.

2. La gracia de la oración
bajo las divinas alas,
es la señal de que Cristo
resucitado reinaba.

3. El Espíritu viviente
es la presencia callada,
su silencio es nuestra paz
y es Él la oración cristiana.

4. El latido del Espíritu
es mi oración espirada,
la visita ya ha llegado
y mi alma es su morada.

5. Vive el viviente inmortal
el Espíritu lo saca,
y el Espíritu se queda
orante de mis entrañas.

6. Con gemidos inefables
al Padre Dios Él he habla,
Él en mí, que soy de Él,
mi alma en Él enlazada.

7. El Espíritu testigo
sella la tumba de Pascua:
su presencia es la oración
y de la tumba no hay nada.

8. Orar es ser y estar
con conciencia iluminado
con el Espíritu en mí,
que mora, trabaja y ama.

9. Y es ese el milagro mero:
mi intimidad transformada,
Dios es el Uno y el Trino
En lo hondo de mi sustancia.

10. Te adoro, mi Dios excelso,
con gozo y pidiendo lágrimas,
Tú eres mi Dios que dilata
Tú eres en mi la Alianza. Amén.

Guadalajara, Jalisco, 9 mayo 2017

martes, 9 de mayo de 2017

943. Canción de amor a Jesús Resucitado – 4



Es la patria del Espíritu

El Espíritu es la plenitud de la Resurrección,
la ultimidad de Dios.

“En cuanto empecé a hablar, bajó sobre ellos el Espíritu Santo, igual que había bajado sobre nosotros al principio; entonces me acordé de lo que el Señor había dicho: “Juan bautizó con agua, pero vosotros seréis bautizados con Espíritu Santo”. Pues, si Dios les ha dado a ellos el mismo don que a nosotros, por haber creído en el Señor Jesucristo, ¿quién era yo para oponerme a Dios?»” (Hechos 11,15-17).

1. Es la patria del Espíritu
la santa Resurrección,
el lugar donde habitaba,
su venida y su misión.

2. Cuando Jesús se ocultaba
Él hizo su aparición,
de la excelsa Trinidad
era la consumación.

3. Es la gracia y hermosura
de Dios en la creación,
y de la Cruz redentora
es la plenaria efusión.

4. Todos los dones de Dios
del Espíritu son don,
Dios de Dios, el todo amor
derramado en la oración.

5. Es de Dios ultimidad,
pura manifestación,
historia de Padre e Hijo,
que se entrega en comunión.

6. Es mi fibra y es mi sangre,
mi cercanía y unión,
la ribera de mi vida,
mi identidad y canción.

7. En Jesús Resucitado,
todo su amor en acción;
es su palabra y su fuerza,
Dios amante en efusión.

8. Es la presencia en la Iglesia
su aliento y respiración;
el alma que da la vida,
la fuerza y consolación.

9. La libertad renovada,
que el pecado arrebató;
el proyecto de Dios vivo,
asombro y admiración.

10. En los siete sacramentos
– Bautismo y Confirmación –
el Espíritu me asume
y diviniza mi Yo.

11. Soy del Espíritu Santo,
soy su morada y mansión;
para mí, su creatura,
es el Ósculo de Dios.

12.  Tus siete divinos dones
inunden mi corazón:
¡Heme aquí, mi Dios amado,
recíbeme en oblación! Amén.

Guadalajara, Jalisco, martes IV semana de Pascua,
8 de mayo de 2017.