domingo, 4 de junio de 2023

1890. Trinidad y Eucaristía. Ante el Corpus Christi 2023

                         Trinidad y Eucaristía. Poemas                                              


Concluye la celebración de la solemnidad de la Santísima Trinidad, y la próxima fiesta será el Corpus Christi: Solemnidad del Cuerpo y de la Sangre del Señor, una fiesta ya celebrada el Jueves Santo, que ha nacido en la Iglesia como una fiesta de supererogación de amor, un obsequio de amor.

En la unidad pacificadora del misterio cristiano todo halla armonía y paz. Dentro del misterio van brotando canciones, en este caso sonetos de amor a la Eucaristía. Las quiero brindar aquí, sin ninguna pretensión, con sencillez. De la Eucaristía al cielo; jamás terminaremos de hablar, de celebrar.

Para situarnos en el punto original de donde han nacido, quisiera expresar tres verdades, como base y fundamento de cuanto servidor quiere expresar.

Primera verdad: La Eucaristía es la desembocadura de toda la revelación de Jesús, la Eucaristía que es invitación y participación del mundo nuevo que ha ya irrumpido, al celebración de la Cena nupcial de las Bodas del Cordero.

Segunda verdad: No hay teología, no hay celebración, no la ha habido, no la hay, no la puede haber para trasvasar la revelación innatita que nos entrega este misterio total.

Tercera verdad: Sin porfiar contra nadie, dejémonos llevar por lo que el Espíritu Santo nos inspira al contacto con este misterio total.

He dicho.

 

1

 

La última palabra… ¿cuál se llama?,

el último misterio y confidencia,

aquello que es la esencia de su esencia

¿en dónde se revela y se derrama?

 

Decid Eucaristía, el alma ama,

y no penséis pureza ni inocencia;

pensad tan solo en Dios y en su nascencia,

pensad que Dios se entrega: vida y trama.

 

Sacramento, fisión de lo infinito,

que no quiero tocar, que no me atrevo,

que Dios entero está en este rito,

 

en este cáliz que en mis labios bebo.

Amor, amor…, divino y pequeñito,

amor, amor, mi luz y solo ruego.

 

Pamplona, 3 junio 2023.

 

2

 

No quieras entender que no se entiende,

si el Dios que da el amor es el donante,

que amar es darse gratis, exultante,

y hacer mi Yo del fuego que se enciende.

 

Ven conmigo y tu mirada extiende

al corazón de Dios agonizante;

moría amando en cruz, en cruz sangrante,

amor que ni se compra ni se vende.

 

Decid Eucaristía y adorando,

sin nada de pensar ni valorar;

amar es reposar en pecho blando

 

sentirse recrear, sentirse amar

que Dios es solo Dios cual Dios amando

y amarme a mí es su solo bienestar.

 

Pamplona, 3 junio 2023.

 

3

 

Oh dulcísimo Cordero

(Letrilla de Eucaristía)

 

Ad Caenam Agni (Ap 19)

 

Oh dulcísimo Cordero

para la Cena Nupcial;

ser su esposo siempre quise

y ya me lo puedo gustar.

 

¿Será verdad el deseo

o insolencia sin igual?

Merecer no lo merezco,

más claro que el agua está.

 

Pero el Dios siempre mayor

se afirma cuando se da,

y es gloria suya ser don

derrochando santidad.

 

Esposo del alma herida,

fanal de mi alma en paz,

cuando vengas y me beses

entonces podré callar.

 

 

Que soy nadie ya lo sé,

pero no quiero pecar,

diciendo que soy miserable,

mientras tú eres celestial.

 

Comensal de Apocalipsis

en esta Cena Pascual:

la Eucaristía es Dios mismo

y su carne es mi manjar.

 

Oh Dios deshecho de amor,

nada más y nada más;

nada más si eres el todo

y no se puede aumentar.

 

Amén y por siempre amén

y silencio divinal:

¡Gloria a Jesús, dulce Hermano,

que me acaba de inspirar!

 

Pamplona, 3 junio 2023 (post caenam)

 

4

 

Era Pascua, catorce de Nisán,

fuera la luna llena, primavera,

juntos y liberados, a la espera

del Mesías los hijos de Abraham.

 

Él levantó los ojos con el pan:

comedme, que es mi carne verdadera

y bebedme también la sangre entera;

ya me he dado y sacié todo mi afán.

 

Mi Dios revelación quedó agotado,

que más divinidad no había en Él;

callaré, porque estoy divinizado,

 

contemplando a Jesús en su dosel.

¡Vive y reina, Jesús, amor donado,

y hazme ser en ti brillo de tu piel! Amén.

 

Pamplona, 4 junio 2023 (Santísima Trinidad)

 

5

 

Me vi junto a la Cena de aquel día,

susurrando en mi pecho la Escritura;

todo era bello, bello con ternura,

que no hay Dios más veraz en Poesía.

 

Punto final: Jesús se despedía.

Me voy y volveré, nos asegura;

Me quedo, sí; soy Dios en creatura

Y el mundo nuevo es Eucaristía.

 

Jesús, estoy contento, inmensa paz,

abierto a las moradas celestiales,

anclado ya en tu Hoy de eternidad,

 

que asume, redentor, todos los males.

Jesús Eucaristía, luz y faz,

envuélvenos, piadoso, en tus raudales.

 

Pamplona, 4 junio 2023 (Santísima Trinidad)



 

1889 HIMNO A LA TRINIDAD – TROVA DE AMOR A LA EXCELSA TRINIDAD

Al eco de la homilía de este Domingo.

 

Hermano, hermana:

En este día azul de la Trinidad acepta, con sencillez – te suplico – este obsequio espiritual, al eco de la homilía que ayer compartimos. Es una poesía, es una flor; es lo que los hermanos capuchinos durante siglos hemos llamado “plato de caridad”, es decir un extra, porque hoy es fiesta, y la fiesta se lo merece.

Durante semanas he tratado de “orar en poesía”, y van figura del Trovador cayendo del corazón versos y versos, que no valdrán un gran qué, pero son gotas de gota que el Señor inspira y aprecia; son anhelos que comparto, porque algo muy real y espiritual nos hermana. Y he tratado de cantar como Juglar, recordando que san Francisco nos quería iocutarores Dei, Juglares de Dios, para cantar su amor y su belleza. Hoy me presento como Trovador. En la selva del Medioevo está la figura del Juglar y la figura del Trovador. Hay mucha literatura que puedes consultar. (Por ejemplo: “Qué es un Trovador y Qué es un Juglar”). Pero trasciendo, porque es algo más sencillo. Quisiera sencillamente transfundir un hálito de amor. (Pensando en mi primera familia franciscana, acaso el original Fray Junípero, limpio como una flor, con su picardía inocente, era el Juglar, y Fray Pacífico, el Rey de los versos, era el Trovador). Hoy a los pies de la Trinidad, iluminado el rostro, quiero ser contigo, hermano, hermana, Trovador del amor de Dios.

 

Exceso del amor, oh Trinidad,

bellísimo, dulcísimo presente,

real de lo real que el alma siente,

cual única y mi sola identidad.

 

Vivir es transcenderme en unidad

y abrazarme a Dios muy suavemente,

que de su pecho mana la corriente

que me saca de Nada a la Verdad.

 

Vivir, vivirme… es ser intimidad,

de Dios pendiendo, del todo dependiente,

radiando su mirada, frente a frente,

fontana incandescente de Bondad.

 

Mi Dios es sencillez y puridad,

aurora, atardecer, vida fluyente,

y crónica amorosa, reincidente

de un enamorado en humildad.

 

Estoy aquí, mi Padre Dios: mirad…

perdido y pensador impenitente;

estoy y estoy, que soy todo indigente

y pido con confianza tu piedad.

 

Te pido todo: amor, serenidad;

te pido, oh Dios, el cielo eternamente,

que quiero estar contigo, Dios Viviente,

junto a Jesús, tu Hijo y mi heredad. Amén.

 

Pamplona, 2 junio 2023, viernes anterior a la Trinidad

 

1888. Domingo de la Santísima Trinidad 2023

  

Domingo de la Santísima Trinidad

Jn 3,16-18

 

Texto:

16 Porque tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Unigénito, para que todo el que cree en él no perezca, sino que tenga vida eterna. 17 Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él. 18 El que cree en él no será juzgado; el que no cree ya está juzgado, porque no ha creído en el nombre del Unigénito de Dios

 

Hermanos:

1. Ante esta asamblea familiar que con benevolencia me va siguiendo domingo tras domingo, quiero comenzar con una sencilla aclaración, en respuesta a aun eco cordial que delicadamente me llegó. Alguien me escribe diciendo que echó en falta la homilía del Domingo pasado, Pentecostés, sublime corona de la Pascua del Señor. Efectivamente, hermanos, no hubo homilía, porque me encontraba en el hospital, en un tratamiento que acaba de empezar y que acaso requiera también mi silencio en alguno que otro domingo sucesivo. La misericordia del Señor cubre la tierra y llega también a mi débil corazón, y todo, según su santa voluntad, será para mejor. A él, a Jesús, toda gloria y amor.

 

2. Hoy, concluido el tiempo pascual, es la solemnidad de la Santísima Trinidad, es decir fiesta del misterio de Dios. Es claro que la Santísima Trinidad no necesita ninguna fiesta especial. Desde el momento en que se abre el día y comenzamos diciendo: En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, estamos inmersos en el Misterio de Dios, estamos celebrando al Dios único y verdadero, al Dios Creador y Padre que se nos ha revelado en Jesús.

La Iglesia, nuestra Madre, nos dice: Deteneos, hijos míos, deleitaos, gozad de amor en lo más grande que so ha podido pasar: haber descubierto que Dios es la vida, que lo envuelve todo, que lo penetra todo, que nos abre de par en par las puertas a la Verdad, al Bien, a la esperanza, a la felicidad que ha comenzado ya sin tener necesidad de aguardar a mañana.

Cualquier fibra de la res lecturas de hoy nos lanzan a mitad del misterio, para que nuestro corazón comience a llenarse de un gozo infinito. Hermanos, esta no es una fiesta de discurrir; es una fiesta de contemplar y vivir, de llorar de alegría.

Moisés sube al Sinaí, a la presencia de Dios, y allí nació la Ley de la Alianza, primer anuncio del Evangelio que Jesús nos traía.  San Pablo escribe a aquella agitada comunidad de Corinto y les dice, como palabra final: “La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo estén siempre con todos vosotros” (2Cor 13,13). ¿Es que podemos desear algo más sublime, más concreto, más personal…? Absolutamente no, hermanos.

Puedo olvidar toda la teología que aprendí a lo largo de mi vida octogenaria, y ante mí y ante Dios puedo decir: Nada deseo, porque lo tengo todo. El misterio de Dios es lo más concreto, real y personal de mi vida.

 

3. Sin duda muchos de cuantos siguen estas reflexiones que llamamos homilías – exposiciones de la Palabra de Dios, siempre creadora y fecunda – habrá hecho alguna vez eso que llamamos los Ejercicios Espirituales de San Ignacio. Los ejercicios son un camino espiritual de purificación y divinización, comenzando por el encuentro de e la realidad de uno mismo y pasando a los misterio de la vida de Jesús: nacimiento, infancia, vida pública, muerte y resurrección. Y si se quiere seguir el recorrido completo san Ignacio ha pensado en una duración de cuatro semanas. Hemos concluido todo: ¿cuál es el punto final? San Ignacio lo llama “Contemplación para alcanzar amor”. Date un paseo por la vida, comenzando en ti mismo, y piérdete en Dios. Todo está saturado de Dios. Porque sí tú miras a una florecilla del campo. Voy a ver la belleza, porque yo soy poeta y me gustan las cosas bellas. NO, hermano, no te confundas: mira más profundo, más adentro, y verás no la belleza, que te deleita, sino verás a Dios, que está allí para ti: Dios siendo, sintiendo, emitiendo… Y todo ello por ti, para ti. Las flores son bellas porque Dios las hizo bellas para mí. Es decir, que la vida está abierta a un éxtasis de amor. No estamso inventando, estamso abriendo los ojos y viendo. Jesús así nos lo dijo: Y si Dios así la viste… Dios está vistiendo a las flores, que ni Salomón puedo vestirse de esa manera.

Y todo ello para sus hijos, para mí, para mí… Porque todos hemos sido creados como hijos de Dios. El mundo está saturado del misterio de Dios, que es lo más concreto, lo más tangible y personal. Yo he nacido para hundir los pies en la tierra, y amasado por Dios, inspirado por Dios, nacido de su aliento divino, vivir en Dios, hasta que definitivamente llegue al abrazo que me espera.

Entonces es completamente obvio que yo abra el Evangelio y lea lo que acabo de escuchar: “tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Unigénito, para que todo el que cree en él no perezca, sino que tenga vida eterna. 17 Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él”.

 

4. Recordad, hermano, lo que decía san Pablo a los ilustres atenienses que se paseaban por la Plaza de Atenas, por el Areópago. Les recordaba a sus viejos poetas y ls decía: sí lo han dicho incluso algunos de vuestros poetas: “Somos estirpe suya” (Hech 17,28).

Efectivamente, hermanos, con lenguaje de hoy podemos decir: Dios está en nuestro ADN. Es imposible borrarlo. Solo hace falta un minuto de silencio. Detente, piénsalo y lo encontrarás, porque está más íntimo que tu propia intimidad. El misterio de mi ser al final se abre al misterio de Dios.

Dios es mi pasado, mi presente, mi futuro.

Quiero ser feliz en este mundo con Dios, a quien puedo llamarle, como Jesús, sencillamente “Padre”.

Parece, hermanos, que estuviésemos girando por mundos de fantasías. No es así. Dios es la verdad, la seguridad de mi vida.

Esto es lo que estamos celebrando: la realidad de Dios, mi Creador, mi Padre, mi Salvador.

 

Por tanto, cantemos a Dios, alabemos a Dios, exultemos por el triunfo de Dios. Los salmos son esa oración que abre la vida a Dios, para que todo, absolutamente todo, quede en la plena armonía con Dios. Vivir, hermanos, es vivir con Dios; y morir es pasar a Dios.

 

De manera que, si tenemos algo que decir,  si queremos hacer un obsequio a Dios, dejad que hable el corazón:

Dios mío, mi vida es tuya; te la entrego toda; haz de mí lo que quieras, sabiendo que no puedes hacer otra cosa, sino lo mejor para mí. Amén. A ti la gloria por toda la eternidad.

Pamplona, viernes 2 de junio de 2023.

viernes, 2 de junio de 2023

Las hermosas palabras del Señor: 1881 Buen Pastor 2023 – Rima del Buen Pastor

Las hermosas palabras del Señor: 1881 Buen Pastor 2023 – Rima del Buen Pastor:   Soy el Pastor de mi Iglesia Si Dios es Rey, el rey del universo, el Rey de Israel. Dios es pastor, el Pastor de Israel. Los salmos tie...