viernes, 3 de enero de 2025

2023 (968). Santísimo Nombre de Jesús. Poema. Meditatio

 

Santísimo Nombre de Jesús

(3 de enero) – Meditatio



 

La memoria del Santo Nombre de Jesús, que ha tenido sus alteraciones en la historia de la liturgia, incluso después del concilio, y que es memoria obligatoria para la familia franciscana, ha traído a mi espíritu el recuerdo de dos santos, aparte de todo lo que se cuenta de dos grandes propagadores, San Bernardino de Siena y San Juan de Capistrano. Es aquella locura de amor que hizo la Beata mexicana Conchita Cabrera de Armida, y lo que se lee de san Francisco de Iesum in membris portabat.

La Beata Conchita (1862-1937) con el asentimiento de su confesor dado en la fiesta del Nombre de Jesús (14 enero 1894, II domingo después de Epifanía, día en que entonces se celebraba), cuando tenía 31 años, cinco hijos, y luego había de tener cuatro más, se reafirmó en grabar en su pecho, a fuego el nombre de Jesús. Así lo hizo en su momento y así lo cuenta:

“Corté el pecho formando letras grandes con la navaja, +JHS en esta forma; luego que lo hice, sentí como si una fuerza sobrenatural me arrojara al suelo, y con la frente en la tierra, en los ojos las lágrimas y el fuego en el corazón, le pedí al Señor con vehemencia, con un celo devorador, la salvación de las almas. Yo no me acordaba de más. Almas, almas para Jesús era lo que deseaba.

Con esta sed tomé con la pluma sangre del pecho y le escribí un papel a mi Jesús, pidiéndole esto y por la compañía.

Luego con el fierro candente (un rizador de pelo), lo pasé varias veces sobre las letras y cruz, hasta achicharrarlas. Salía humo y una peste a herradero, que yo, que había prescindido de todos los aromas por mortificación, tuve que ocurrir al agua florida porque no se podría soportar y mi marido pronto vendría.

Cerca de dos horas duró esta operación, y la dicha indecible que yo experimentaba siendo, como los animales, de su dueño, yo de Jesús, de Jesús, de mi Jesús que salvaría a tantas pobrecillas almas que le darían gloria.

Arrebatada de dicha pasé el día con ansias vivas de soledad y de oración, y con una visita a quien estar atendiendo…” (Véase: Javier Sicilia, Concepción Cabrera de Armira. La amante de Jesús, año 2002, en la pág. 181).

 

Y de San Francisco cuenta su primer biógrafo, Fray Tomás de Celano, cómo estaba “enjesusado”: Iesum in membris portabat.

 

“¡Qué intimidades las suyas con Jesús! Jesús en el corazón, Jesús en los labios, Jesús en los oídos, Jesús en los ojos, Jesús en las manos, Jesús presente siempre en todos sus miembros. ¡Oh, cuántas veces, estando a la mesa, olvidaba la comida corporal al oír el nombre de Jesús, al mencionarlo o al pensar en él! Y como se lee de un santo: "Viendo, no veía; oyendo, no oía" (se refiere a san Bernardo). Es más: si, estando de viaje, cantaba a Jesús o meditaba en Él, muchas veces olvidaba que estaba de camino y se ponía a invitar a todas las criaturas a loar a Jesús» (1 Cel 115).

 

He aquí unos versos, que son una especie de “meitatio” sobre este dulcísimo misterio. Cuando el Verbo de Dios se hace miembro de la familia humana, adquiere un nombre, como nosotros, con la particularidad de que en ese nombre habita la Divinidad, y siendo nomnbre humano se hace nombre divino, y allí reside el amor de Dios.

 

Su Nombre es el destello de su ser,

y lleva una virtud que todo sana;

de adentro fluye vida, intimidad

que al nombre de Jesús nos la contagia.

 

Si toco su vestido sanaré,

decía la mujer tan maltratada,

y al punto fue sanada de aquel mal

cuando tocó la fimbria de su capa.

 

Y así ese Nombre cae sobre mí

y llega al corazón que ardía en llamas,

se hará total la paz y la armonía

y surgirá pujante la esperanza.

 

Su Nombre yo lo escribo en mis papeles

y es escudo de alcurnia inmaculada;

su Nombre yo lo traigo en mi cartera

presencia que me ampara y acompaña.  

 

Su santo Nombre al pecho no es tatuaje,

que más adentro es válvula que lanza

la sangre al corazón que va y circula

por todo el cuerpo vivo derramada.

 

Su Nombre es Sacramento de Dios vivo,

presente primavera floreada,

dulzura la más dulce y exquisita,

por ser carne de Dios, allí encarnada.

 

¡A ti, Jesús, nombrado entre los hombres,

rendimos los amores con palabras,

Jesús, Jesús, Jesús diremos siempre,

ahora y cuando sea tu llamada! Amén.

 

Cuautitlán Izcalli, 3 enero 2025.

martes, 31 de diciembre de 2024

2022 (967). Los ángeles, mis hermanos. Rima angélica navideña

 

Los ángeles, mis hermanos



Rima angélica navideña.

(Navidad 2024.6)

 

Dice la sagrada liturgia, celebrando la Eucaristía: “… y nos haces dignos de servirte en tu presencia”.  Con esto quedamos constituidos hermanos de los ángeles, que de continuo ven el rostro de Dios y ante su presencia, día y noche, eternamente celebran la liturgia que un día compartiremos. La liturgia del cielo Dios mismo la crea, instante a instante, y es su propia felicidad.

¿Podremos decir que la Encarnación es un “sacrum commercium”? Una alianza de amor, sí; pero nosotros no le damos nada. Él nos lo da todo. Al hacerse hombre, nos diviniza, es decir, nos hace hermanos suyos, herederoso con él de la herencia, que es la misma Trinidad, que es su propia riqueza. Cualquier teología se queda infinitamente corta.

La encarnación nos introduce en el mundo angélicos; nos hacemos compañeros y hermanos de los ángeles para cantar junto la gloria de Dios.

 

Los ángeles, mis hermanos,

entonan la Navidad;

son las primicias que inician

el aleluya pascual.

 

Cantan la gloria de Dios,

fulgor de su santidad,

el Hijo que es todo Santo

se ha hecho hombre mortal.

 

Cantan el cántico nuevo

que jamás se oyó cantar:

¡Gloria a Dios en las alturas

y en la tierra al hombre paz!

 

Y ha llegado a los pastores

ese celeste cantar;

toda la tierra es un canto,

que hoy el cielo es el portal.

 

Abramos nuestros oídos

para poder escuchar

y entrar en esa armonía

que es pura felicidad.

 

Es la alegría de Dios

que ellos quieren festejar,

porque es fiesta de las fiestas,

fiesta de la Trinidad.

 

El cielo es fiesta de amor

y Dios escuchando está,

son las nupcias de su Hijo

con toda la Humanidad.

 

Hoy nace la santa Iglesia

con su vestido nupcial,

cantan y cantan los ángeles

y aquí resuena el cantar.

 

El cántico de los ángeles

es su alimento y manjar,

nacieron cual bien queridos

y su dicha es alabar.

 

10. Palabras y melodías

solo Dios puede inspirar,

son creadas al instante

con aire de eternidad.

 

Y cantan resplandecientes

vida, gloria y majestad;

Dios es luz, todo belleza,

y en él no hay oscuridad.

 

Comunión, comunidad,

todo amor, todo unidad,

 

no es deseo, no es anhelo,

es el ser realidad.

 

Y a esa vida destinados

Jesús nos convoca ya,

Herederos de su gloria

Ángeles ante su faz.

 

Mis ángeles de Belén,

cofradía inaugural,

yo me uno con vosotros

en vocación y amistad.

 

Dadme voz y melodía

y alas para volar,

para unirnos todos juntos

a la infinita bondad.

 

Y con la Reina María,

la más bella y virginal,

que es la joya de los cielos,

de divina dignidad.

 

Ángeles del Evangelio,

enviados a adorar,

Dios es hombre aquí en la tierra

y Jesús se va a llamar.

 

Adoremos y gocemos,

frente en tierra y voluntad,

con verdad, porque hoy comienza

la nueva fraternidad.

 

Gloria a ti, Jesús amado,

en el pesebre, tu altar,

 

los cielos hoy han venido,

y yo me quiero juntar.

 

Somos uno, todos uno,

y tú eres el Dios total;

nuestros cantos son incienso,

que solo a Dios se le da.

 

¡Gloria a ti, por siempre a ti,

que hoy venimos a besar;

este beso sea el sello

de gracia y fidelidad! Amén.

 

Cuautitlán Izcalli, 30 diciembre 2024.

2021. Puerta de la esperanza. Rima espiritual, Spes non confundit

 

Puerta de la esperanza

Al eco de la bula del Jubileo 2025, Spes non confundit


Puerta de la esperanza

es el santo Jubileo;

Cristo Jesús que me espera

tiene sus brazos abiertos.

 

Al sonar de la trompeta,

que convoca al pueblo entero,

Jubileo es alegría

y gracia de paz y encuentro.

 

Es perdón de toda culpa

y como un nuevo comienzo,

renacer de la belleza

de los siete sacramentos.

 

***

 

Él es el Dios de acogida,

que ha venido desde el cielo,

con la paz que a todos brinda,

a todos, malos y buenos.

 

Porque bueno es solo Dios

nos dijo como un misterio,

que en el pecado de Adán

todos fuimos prisioneros.

 

Y él es Hijo de Dios Santo,

todo santo, puro y bello,

y a formar un pueblo santo

vino a la tierra en destierro.

 

Con nosotros ha vivido,

hermano de nacimiento,

con nosotros ha sufrido

y por nosotros ha muerto.

 

Todo lo suyo nos dio,

hermanos de carne y hueso,

y abrió su vida divina

para llamarle Dios nuestro.

 

Ser todos una familia,

hijos de Dios y herederos,

es la esperanza divina

que ha dejado en este suelo.

 

Y es este nuestro camino,

trabajando con empeño:

que el Dios del amor y el perdón

establezca aquí su reino.

 

Si es uno el Padre común,

que nos dio vida y aliento,

 

Él quiere que unidos todos

nos amemos y cuidemos.

 

Peregrinos de esperanza

nos llamamos con acierto,

muy ligeros de equipaje

y el corazón de amor lleno.

 

Quien con afán peregrina

deja atrás vanos apegos,

y afronta con valentía

imprevistos, lluvia y viento.

 

Y es eso mi vida mía:

mis sueños no son mis sueños,

si es verdad que me acompaña

ese Jesús Nazareno.

 

El que vino y se quedó

para ser mi compañero,

Dios excelso, Dios hermano,

mi Dios muerto en un madero.

 

Mi corazón no descansa

si no acepto lo que creo,

oh Dios excelso encarnado

para ser vida y proyecto.

 

Los caminos del amor

son el único sendero,

el que él ha recorrido

para hacerlo su Evangelio.

 

Jubileo, nueva gracia

de pureza y de contento,

 

lo que fue el santo bautismo

hoy se renueva al completo.

 

Te confesamos, Jesús,

con todo cuanto tenemos:

tú nos los diste y es tuyo,

tú la esperanza y el premio.

 

Oh Cristo, luz de los hombres,

la puerta tú las abierto,

tú nos conduces al Padre,

gozosos te seguiremos. Amén.

 

Cuautitlán Izcalli, 27 diciembre 2024.

2020 (965). Domingo de la Sagrada Familia 202


La Sagrada Familia

Lc 2,41-52



Lc 2,41-5

Texto

 41Sus padres solían ir cada año a Jerusalén por la fiesta de la Pascua. 42Cuando cumplió doce años, subieron a la fiesta según la costumbre 43y, cuando terminó, se volvieron; pero el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin que lo supieran sus padres. 44Estos, creyendo que estaba en la caravana, anduvieron el camino de un día y se pusieron a buscarlo entre los parientes y conocidos; 45al no encontrarlo, se volvieron a Jerusalén buscándolo. 46Y sucedió que, a los tres días, lo encontraron en el templo, sentado en medio de los maestros, escuchándolos y haciéndoles preguntas. 47Todos los que le oían quedaban asombrados de su talento y de las respuestas que daba. 48Al verlo, se quedaron atónitos, y le dijo su madre: «Hijo, ¿por qué nos has tratado así? Tu padre y yo te buscábamos angustiados». 49Él les contestó: «¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en las cosas de mi Padre?». 50Pero ellos no comprendieron lo que les dijo. 51Él bajó con ellos y fue a Nazaret y estaba sujeto a ellos.

Su madre conservaba todo esto en su corazón. 52Y Jesús iba creciendo en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y ante los hombres.

Domingo de la Sagrada Familia 2024



Hermanos:

1.  Todos los años el domingo que sigue a la Navidad es el Domingo de la Sagrada Familia. Y para entender quién es esta familia, hoy nos ha tocado no un Evangelio en torno al nacimiento de Jesús, sino un Evangelio cuando el niño ya comienza a ser un adolescente.  Jesús acaba de cumplir doce años. A esa edad un niño ya deja de ser propiamente niño y comienza a ser un adolescente, con un conocimiento nuevo de las cosas y con una responsabilidad que antes no la tenía.  Adornos azules

Desde hace muchos siglos, sin que se sepa exactamente su origen, los judíos varones celebra la fiesta del Bar-Mitzwah, palabra que significa “hijo del Precepto”. Cuando el niño cumple 13 años, deja de ser niño para adquirir las obligaciones del adulto. Deberá cumplir los mandamiento y observancias de la Ley, y en la Congregación podrá leer los textos sagrados de la Torá, y en la oración judía se pondrá sobre sus hombros el talt, ese manto o especie de chal blanco con rayas y adornos azules, que se usa en la oración en la sinagoga.

 

Con esta sencilla información podemos entender mejor el dato de circunstancias que nos da san Lucas al comienzo del relato: 41Sus padres solían ir cada año a Jerusalén por la fiesta de la Pascua. 42Cuando cumplió doce años, subieron a la fiesta según la costumbre 43y, cuando terminó, se volvieron; pero el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin que lo supieran sus padres.

Aclaremos que el niño no se ha perdido en el revuelto de las caravanas; el niño se ha quedado en Jerusalén y se ha quedado precisamente en el Templo. ¡Qué cosa más extraña y sorprendente! Este niño voluntarioso, parece ser un niño independiente e, incluso, desobediente.

El reproche de su madre es claro: «Hijo, ¿por qué nos has tratado así? Tu padre y yo te buscábamos angustiados». 

Y la contestación del hijo sale de los parámetros normales: 49Él les contestó: «¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en las cosas de mi Padre?»

Por eso, el evangelista san Lucas comenta:  50Pero ellos no comprendieron lo que les dijo.

 

2. Este es un niño, un jovencito, del todo especial. El Evangelio, hermanos, está escrito para los cristianos, no para los paganos, y nosotros, lectores cristianos, no ponemos las objeciones que otros podrían poner. ¿Qué pasa aquí? Pues lo que sucede es que Jesús es Hijo de Dios, y que él manifiesta una conciencia de su ser y de su relación con Dios, que ningún niño ni adolescente puede tener. Sus padres, de pronto, no entendieron.

Volvieron al pueblo y Jesús tuvo en todo momento una conducta intachable en la obediencia a sus padres, creciendo como crece un adolescente y un joven.

Pero hay una frase clave, que para san Lucas tiene una importancia suma, pues es la segunda vez que la dice a propósito de los años iniciales de la vida de Jesús: Su madre conservaba todo esto en su corazón.

 

3. También para María, como lo es para nosotros, la vida de Jesús es un misterio de fe, al confesar en él la divinidad.

Vamos, pues, a hablar de la Familia, que es el secreto último y la matriz de la sociedad, y tomamos como referencia, no una familia ejemplar, como las ha habido innumerables, y las hay, sino una familia única, del todo única, en la cual el Hijo de Dios es Hijo del hombre, familia humana, para que abramos nuestra mente y pensemos que en el proyecto de la familia, de toda familia humana, hay una referencia a Dios, que da el último sentido, sentido y vocación a lo que ha de ser toda familia.

 

4. Hermanos, comenzar a hablar de la familia, es lo más dulce y deleitoso. Lograr la familia feliz es el logro último al que debe aspirar la sociedad. Y si uno, no diré por circunstancias, sino por la Providencia divina, ha tenido esa familia anhelada, esa historia personal e íntima que yo he vivido vale más que todas las mejores novelas

La familia, es decir, padre, madre e hijos, es la raíz y la matriz de toda la sociedad. No nos confundamos. La sociedad nace de la expansión de la familia; no al contrario: la familia no es una parte articulada de la institución de la sociedad – sea república, sea monarquía, u otro sistema asociado – que tenga un poder posesivo como dueños de los hijos, de las familias: poder de educación, u otros poderes determinantes en función de la grandeza del estado, que es la expresión de la sociedad. No pueden los poderes públicos imponer un molde de educación para los hijos; son los propios padres los que garantizan la educación que quieren para sus hijos, y al paso de los más tiernos años son ellos son ellos los que hay de infundirles la religión, conscientes de que Dios Creador es el dueño y ellos los administradores del mayor bien que tiene el mundo, que son las personas.

Esto supone, en la mejor filosofía, que la familia es sustentada por un matrimonio sólido, que se ha afianzado en un amor verdadero, total hasta el final. El matrimonio es el cálido nido del amor para los hijos. El hogar familiar es la mejor universidad que han frecuentado los hijos, que, en su momento, estudiar sí su carrera o aprenderá el oficio, que sustente su futura vida.

 

5. Si decimos que Dios es la referencia y centro de toda familia, no estamos adoctrinando con una doctrina totalitaria. Estamos poniendo los fundamentos de la más sana filosofía para que una sociedad cruza y prospere desde sus más vigorosas raíces. Y no estamos confundiendo las cosas, revolviendo, filosofía, psicología, sociología y política; estamos llamando las cosas por su nombre y estableciendo los principios sustentantes de su vida. Una familia musulmana ha de educar a sus hijos desde sus rectas convicciones, y una familia cristiana desde las suyas. Una familia atea educará a sus hijos sin Dios, pero uno que piensa desde la realidad fundamental del ser, les dirá que están equivocados.

Hermanos, ya ven cómo podríamos hablar y seguir hablando sobre la familia, con ideas que ciertamente nos dividen, pero como cristianos profesamos unos criterios, que nos confirman y nos dirigen en la vida.

Un recuerdo particular para todas las instituciones, colegios, congregaciones religiosas que se honran con el patronazgo y advocación de la Sagrada Familia. En Barcelona la iglesia de la Sagrada Familia es la obra genial de un arquitecto católico, Gaudí, camino de los altares.

 

Concluyamos orando:

 

Familia santa de Nazaret, donde vemos resplandecer la presencia de Dios, ilumina y dirige nuestras familias, bendice a nuestras familias: que la presencia de Dios se revele en el padre, la madre y los hijos, y que unidos todos en el hogar,  crezcan con salud y gozo, como el verdadero fundamento de la sociedad. Amén.

 

Cuautitlán Izcalli, viernes, 27 diciembre 2024.

martes, 24 de diciembre de 2024

2019 (964) Nochebuena de la ternura

Nochebuena de la ternura



 

 


Ternura, mi Dios. Silencio.

No puedo más, oh Ternura,

que ese es el Dios de mi fe,

que el mundo nuevo inaugura.

 

Ternura que no comprendo,

mi sabe escribir mi pluma,

ni Moisés ni profeta

supo cantarla tan pura.

 

Ternura revelación,

de un Dios que de amor fulgura,

haciéndose todo mío

y niñito en una cuna.

 

Ternura, mi Dios, rendido,

que aquí es todo en desmesura,

dejadme llorar amor amando

a solas, sin compostura.

 

Ternura, verdad de Dios,

del Dios mío hasta su tumba,

Dios en carne cual la mía

que solo ansía dulzura.

 

Ternura de gracia toda,

vertida en su creatura,

amor gratis que desborda

cualquier idea o figura.

 

Ternura que acalla a sabios

y a teólogos anula,

ternura que es Dios conmigo

ahora y vida futura.

 

Ternura que diviniza

esta la mía natura,

para que sea por siempre

mía sí y toda suya.

 

Ternura por un pequeño

que se lanza a esta aventura;

si de amor habré de hablar

nunca sabré qué es locura.

 

Ternura, mi Dios, Belén,

el Niño, el buey y la mula,

dejadme ser de pajuelas,

que ablanden la cama dura.

 

Ternura que está invitando

a descubrir otra hondura

porque mi fuerza mayor

con mi pobreza se aúna.

 

Ternura, Dios pobrecillo

perdido en cosas minúsculas,

uno más del vecindario

con su trabajo y sus luchas.

 

Ternura, que es la belleza

que encontramos en la ruta,

cuando vamos caminando

bajo su mano, sin dudas.

 

Ternura de Dios, mirando

el cielo, el sol y la luna,

todo el mundo va girando

y no reina pena alguna.

 

Ternura de un hijo amado

que goza de una fortuna,

porque mi Padre del cielo

sabe qué me preocupa.

 

Ternura junto a una madre,

la Madre de Dios fecunda,

la Virgen santa creyente,

peregrina en la penumbra.

 

Ternura, estado perfecto

para todos los que buscan

y no confían en sí,

sino en quien puede y ayuda.

 

Ternurita de Belén,

que enternece mis junturas,

yo quiero permanecer

siempre en esa tesitura.

 

Ya ha bajado a mis entrañas

la ternura de la altura,

los ángeles la cantaban

cantando sus aleluyas.

 

¡Gloria a Dios y adoración,

dulzura de las dulzuras,

solo Dios y siempre Dios

y todo en él se concluya! Amén