martes, 24 de diciembre de 2024

2019 (964) Nochebuena de la ternura

Nochebuena de la ternura



 

 


Ternura, mi Dios. Silencio.

No puedo más, oh Ternura,

que ese es el Dios de mi fe,

que el mundo nuevo inaugura.

 

Ternura que no comprendo,

mi sabe escribir mi pluma,

ni Moisés ni profeta

supo cantarla tan pura.

 

Ternura revelación,

de un Dios que de amor fulgura,

haciéndose todo mío

y niñito en una cuna.

 

Ternura, mi Dios, rendido,

que aquí es todo en desmesura,

dejadme llorar amor amando

a solas, sin compostura.

 

Ternura, verdad de Dios,

del Dios mío hasta su tumba,

Dios en carne cual la mía

que solo ansía dulzura.

 

Ternura de gracia toda,

vertida en su creatura,

amor gratis que desborda

cualquier idea o figura.

 

Ternura que acalla a sabios

y a teólogos anula,

ternura que es Dios conmigo

ahora y vida futura.

 

Ternura que diviniza

esta la mía natura,

para que sea por siempre

mía sí y toda suya.

 

Ternura por un pequeño

que se lanza a esta aventura;

si de amor habré de hablar

nunca sabré qué es locura.

 

Ternura, mi Dios, Belén,

el Niño, el buey y la mula,

dejadme ser de pajuelas,

que ablanden la cama dura.

 

Ternura que está invitando

a descubrir otra hondura

porque mi fuerza mayor

con mi pobreza se aúna.

 

Ternura, Dios pobrecillo

perdido en cosas minúsculas,

uno más del vecindario

con su trabajo y sus luchas.

 

Ternura, que es la belleza

que encontramos en la ruta,

cuando vamos caminando

bajo su mano, sin dudas.

 

Ternura de Dios, mirando

el cielo, el sol y la luna,

todo el mundo va girando

y no reina pena alguna.

 

Ternura de un hijo amado

que goza de una fortuna,

porque mi Padre del cielo

sabe qué me preocupa.

 

Ternura junto a una madre,

la Madre de Dios fecunda,

la Virgen santa creyente,

peregrina en la penumbra.

 

Ternura, estado perfecto

para todos los que buscan

y no confían en sí,

sino en quien puede y ayuda.

 

Ternurita de Belén,

que enternece mis junturas,

yo quiero permanecer

siempre en esa tesitura.

 

Ya ha bajado a mis entrañas

la ternura de la altura,

los ángeles la cantaban

cantando sus aleluyas.

 

¡Gloria a Dios y adoración,

dulzura de las dulzuras,

solo Dios y siempre Dios

y todo en él se concluya! Amén


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