martes, 31 de diciembre de 2024

2022 (967). Los ángeles, mis hermanos. Rima angélica navideña

 

Los ángeles, mis hermanos



Rima angélica navideña.

(Navidad 2024.6)

 

Dice la sagrada liturgia, celebrando la Eucaristía: “… y nos haces dignos de servirte en tu presencia”.  Con esto quedamos constituidos hermanos de los ángeles, que de continuo ven el rostro de Dios y ante su presencia, día y noche, eternamente celebran la liturgia que un día compartiremos. La liturgia del cielo Dios mismo la crea, instante a instante, y es su propia felicidad.

¿Podremos decir que la Encarnación es un “sacrum commercium”? Una alianza de amor, sí; pero nosotros no le damos nada. Él nos lo da todo. Al hacerse hombre, nos diviniza, es decir, nos hace hermanos suyos, herederoso con él de la herencia, que es la misma Trinidad, que es su propia riqueza. Cualquier teología se queda infinitamente corta.

La encarnación nos introduce en el mundo angélicos; nos hacemos compañeros y hermanos de los ángeles para cantar junto la gloria de Dios.

 

Los ángeles, mis hermanos,

entonan la Navidad;

son las primicias que inician

el aleluya pascual.

 

Cantan la gloria de Dios,

fulgor de su santidad,

el Hijo que es todo Santo

se ha hecho hombre mortal.

 

Cantan el cántico nuevo

que jamás se oyó cantar:

¡Gloria a Dios en las alturas

y en la tierra al hombre paz!

 

Y ha llegado a los pastores

ese celeste cantar;

toda la tierra es un canto,

que hoy el cielo es el portal.

 

Abramos nuestros oídos

para poder escuchar

y entrar en esa armonía

que es pura felicidad.

 

Es la alegría de Dios

que ellos quieren festejar,

porque es fiesta de las fiestas,

fiesta de la Trinidad.

 

El cielo es fiesta de amor

y Dios escuchando está,

son las nupcias de su Hijo

con toda la Humanidad.

 

Hoy nace la santa Iglesia

con su vestido nupcial,

cantan y cantan los ángeles

y aquí resuena el cantar.

 

El cántico de los ángeles

es su alimento y manjar,

nacieron cual bien queridos

y su dicha es alabar.

 

10. Palabras y melodías

solo Dios puede inspirar,

son creadas al instante

con aire de eternidad.

 

Y cantan resplandecientes

vida, gloria y majestad;

Dios es luz, todo belleza,

y en él no hay oscuridad.

 

Comunión, comunidad,

todo amor, todo unidad,

 

no es deseo, no es anhelo,

es el ser realidad.

 

Y a esa vida destinados

Jesús nos convoca ya,

Herederos de su gloria

Ángeles ante su faz.

 

Mis ángeles de Belén,

cofradía inaugural,

yo me uno con vosotros

en vocación y amistad.

 

Dadme voz y melodía

y alas para volar,

para unirnos todos juntos

a la infinita bondad.

 

Y con la Reina María,

la más bella y virginal,

que es la joya de los cielos,

de divina dignidad.

 

Ángeles del Evangelio,

enviados a adorar,

Dios es hombre aquí en la tierra

y Jesús se va a llamar.

 

Adoremos y gocemos,

frente en tierra y voluntad,

con verdad, porque hoy comienza

la nueva fraternidad.

 

Gloria a ti, Jesús amado,

en el pesebre, tu altar,

 

los cielos hoy han venido,

y yo me quiero juntar.

 

Somos uno, todos uno,

y tú eres el Dios total;

nuestros cantos son incienso,

que solo a Dios se le da.

 

¡Gloria a ti, por siempre a ti,

que hoy venimos a besar;

este beso sea el sello

de gracia y fidelidad! Amén.

 

Cuautitlán Izcalli, 30 diciembre 2024.

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