2011 (956) Adviento, piedad y alegría Rima de Adviento
“El tiempo de Adviento El tiempo de Adviento tiene dos características:
- es a la vez un tiempo
de preparación a las solemnidades de Navidad en que se conmemora la
primera Venida del Hijo de Dios entre los hombres,
- y un tiempo en el cual,
mediante esta celebración, el ánimo se dirige a esperar la segunda Venida de
Cristo al fin de los tiempos.
Por estos dos motivos, el
Adviento se presenta como un tiempo
- de piadosa y alegre ESPERANZA.
(Normas universales sobre el
año litúrgico, núm. 39).
La piedad y la alegría,
para vivir la esperanza,
serán mi ángel de Adviento
que sacie entera mi alma.
Viene el que vino y vendrá,
el Viviente que me ama,
y es esta la Anunciación
que llega hasta mis entrañas.
Viene el que es y el que era,
el que fue Pasión y Pascua,
el que es Presencia pura
y como amor se derrama.
El Adviento es primavera,
un prado de flores blancas,
que no hay gozo ni belleza
más bellos que su llegada.
Viene el Señor, viene a mí,
y viene a su Iglesia santa,
y viene porque él lo quiere
antes que yo lo llamara.
Él nos ha amado primero,
y con su amor se adelanta,
y esa manera de amar
es así, porque es innata.
Viene Jesús a mi encuentro
para hacer una alianza,
para que el flujo de amor
sea la sangre que hermana.
La expectación jubilosa
de virgen embarazada,
llena a la iglesia materna
que ya una cuna prepara.
Más grande que mis deseos
es el que viene a mi casa,
y todas mis peticiones
son pétalos a sus plantas.
Es tiempo de las canciones
con el alma enamorada,
y esa excelsa melodía
solo él puede enseñarla.
* * *
Ven, mi Jesús voluntario,
a quien te ama y te llama,
solo tú, que eres el todo,
seas mi viva esperanza.
Espero, Jesús, de ti
lo que mis fuerzan no alcanzan,
porque esperanza de Dios
solo Dios puede otorgarla.
Espero vida divina,
que, al darte, tú nos regalas,
y a tu Madre yo le pido
esperar lo que esperaba.
Espero tu intimidad
y tus brazos que me abrazan,
espero tu corazón
que a mí, pecador, me abras.
Viniste para traer
los dones de tu morada,
la dulzura de tu Padre
que en ti su gozo dilata.
Y prometiste el Espíritu,
gracias de todas las gracias,
vida que todo fecunda,
de Dios última Palabra.
Adviento de las promesas,
eres, Jesús, mi alabanza,
eres más de lo que anhelo,
mi ternura codiciada.
*
* *
Adviento, tiempo divino,
que dura cuatro semanas,
y ha de ser un solo día
el día en que yo me vaya.
Ven, Jesús de mis deseos,
hoy aquí, en la marejada,
y un día feliz por siempre
con los tuyos en la Patria.
A ti, la gloria, Dios mío,
que viniste a nuestra raza.
Y nos hiciste por siempre
el gozo de tu mirada.
Cuautitlán Izcalli, 1
diciembre 2024
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