Preparad el camino del Señor
Lc 3,1-5
Texto:
En el año decimoquinto del imperio del emperador Tiberio, siendo Poncio Pilato gobernador de Judea, y Herodes tetrarca de Galilea, y su hermano Filipo tetrarca de Iturea y Traconítide, y Lisanio tetrarca de Abilene, bajo el sumo sacerdocio de Anás y Caifás, vino la palabra de Dios sobre Juan, hijo de Zacarías, en el desierto. Y recorrió toda la comarca del Jordán, predicando un bautismo de conversión para perdón de los pecados, como está escrito en el libro de los oráculos del profeta Isaías: «Voz del que grita en el desierto: | Preparad el camino del Señor, | allanad sus senderos; los valles serán rellenados, | los montes y colinas serán rebajados; | lo torcido será enderezado, | lo escabroso será camino llano. 6Y toda carne verá la salvación de Dios»
Hermanos:
1. Los domingos de Adviento son cuatro. En el primero contemplamos la venida final del Señor, cuando aparecerá con todo su poder y esplendor; el segundo y el tercero, el Evangelio nos habla del mensaje de Juan Bautista, el Precursor del Señor, acentuando en el tercero la alegría que nos va a producir la venida del Señor, y se llama Domingo “Alegraos”, Domingo Gaudete; y en el cuarto, a punto del nacimiento de Jesús, contemplamos a la mujer llena de gracia que lo ha traído al mundo, la Virgen María.
2.
Entramos, pues, en el mensaje de este domingo, que lo titulamos, tomando una
palabra del Bautista, que veía de antes: Preparad el camino del Señor. No es una frases ue se la haya inventado el
predicador austero, Juan Bautista. Ya la habían dicho antes los profetas. ¡Qué
hermoso es el pasaje del profeta Baruc, que escuchamos en la primera lectura:
- Jerusalén,
despójate del vestido | de luto y aflicción que llevas, | y vístete las galas
perpetuas | de la gloria que Dios te concede.
- Envuélvete ahora en el
manto | de la justicia de Dios, | y ponte en la cabeza la diadema | de la
gloria del Eterno,
- porque Dios mostrará tu
esplendor | a cuantos habitan bajo el cielo.
- Dios te dará un nombre para
siempre: | «Paz en la justicia» y «Gloria en la piedad».
- En pie, Jerusalén, sube a
la altura, | mira hacia oriente y contempla a tus hijos: | el Santo los reúne
de oriente a occidente | y llegan gozosos invocando a su Dios.
- A pie tuvieron que partir, | conducidos por el enemigo, | pero Dios te los traerá con gloria, | como llevados en carroza real.
Baruc
había sido confidente y secretario del profeta Jeremías, en el siglo VI, cuando
en el año 538 el emperador Ciro [Darío en el audio, lapsus] a dio el decreto de repatriación de Israel
después de los 70 años de cautividad en Babilonia. El pueblo de Israel va a
volver a su tierra de Israel. Se diría que esto es una gracia política que
otorga el emperador. No es eso. Esto es una hazaña de Dios que muestra su amor
incondicional a su pueblo; una hazaña de amor que el profeta la contempla como
un triunfo de Dios sobre todos los pueblos.
En
esta visión grandiosa el profeta puede decir en su oráculo triunfal:
-
Dios ha mandado rebajarse | a todos los
montes elevados | y a todas las colinas encumbradas; | ha mandado rellenarse a
los barrancos | hasta hacer que el suelo se nivele, | para que Israel camine
seguro, | guiado por la gloria de Dios.
-
Ha mandado a los bosques | y a los árboles
aromáticos | que den sombra a Israel
-
Porque Dios guiará a Israel | con alegría,
a la luz de su gloria, | con su justicia y su misericordia (Ba 5,7-9).
Con
una vieja imagen, ya utilizada en la profecía, el profeta Baruc ve que Dios,
Señor de cielo y tierra, traza una inmensa calzada, una avenida triunfal para
que vuelva su pueblo a su tierra bendita de Israel.
Los
profetas tienen este lenguaje que nos hace morar más al cielo que a la tierra.
El Vencedor, el Triunfador, el Liberador es Dios, no ningún Caudillo de Israel.
Lo verdaderamente importante ayer y hoy es que contemplemos a Dios, para que
descifremos lo que pasa en la vida.
3.
San Lucas evangelista, narrador de la vida de Jesús, al empezar ahora el
ministerio público, después de haber narrado la historia del nacimiento e
infancia, lo primero que hace es situar a Jesús, Dios encarnado, dentro los
parámetros de la historia : cuándo y dónde ocurrió esto. La historia de Jesús
no es una fábula, no es una historia de dioses como habían inventado los
griegos con sus divinidades. Es una historia real, como mi vida es auna
historia real, de la cual puedo dar fechas, lugares y personas.
Por
eso, esa información primera nos resulta preciosa: En el año decimoquinto del imperio
del emperador Tiberio, siendo Poncio Pilato gobernador de Judea, y Herodes
tetrarca de Galilea, y su hermano Filipo tetrarca de Iturea y Traconítide, y
Lisanio tetrarca de Abilene, bajo el sumo sacerdocio de Anás y Caifás,
Son
personajes reales. El emperador de Roma y del imperio es Tiberio. Su
lugarteniente en Palestina es Poncio Pilato. Palestina está dividida en tetrarquías
y aquí están los hombres.
San Juan nos dirá: Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros. Todos estos datos pertenecen a la carne de Jesús. Jesús es real en el mundo y en la historia, como yo soy real, nacido en tal pueblo y en tal historia, y tengo mi carnet de identidad, que lo puedo presentar donde legítimamente me lo pidan.
4.
Va a entrar Jesús en acción, pero va a tener un precursor extraordinario. En
cierta ocasión Jesús, alabando la obra de Juan, dirá: Entre los nacidos de
mujer, ningún más grande, ninguno más importante que juan. Los demás profetas
anunciaban al que había e venir, mirando desde lejos. Pero a Juan le tocó
decir: Miradlo, ha llegado ya, está ahí.
El
mensaje de Juan se resume en una frase: Preparad el camino del Señor. Pero ¿qué significa esta frase en labios del
Bautista? El Evangelio concreta: Preparad el camino del Señor, | allanad sus
senderos; los valles serán rellenados, | los montes y colinas serán
rebajados; | lo torcido será enderezado, | lo escabroso será camino llano.
Dios
es el todpoderoso, el único que puede hacer esta obra sublime de su llegada.
Pero Dios invita a colaborar, Y esa tarea de trazar caminos que dice el
Bautista no se la está diciendo a Dios; se lo está diciendo a la gente. ¿Quién
tiene que meter las máquinas para rellenar las hondonadas y abajar las colinas?
Somos nosotros. Porque el bautisma predica un bautismo de conversión para el
perdón de los pecados. San pablo decía colaborador de Dios con la predicación.
Pues también nosotros hemso de ser colaboradores de Dios para abajar los montes
de nuestros orgullo o para subir esos huecos y hondonadas que produce nuestra
pereza, para rectificar lo que está torcido en nuestra vida, para suavizar
nuestras asperezas de carácter. Por eso, hermano, una confesión en Adviento,
una celebración de la penitencia es totalmente oportuna y benéfica. Hablando
con el lenguaje de niños: eso es preparar la cunita al Niño Jesús.
Miremos
al Señor para orar con confianza:
Señor Jesús, tú eres la llegada de Dios, el Adviento de Dios, yo quiero preparar el camino para cuando a mi casa. Tu llegada será la alegría de mi corazón, que nadie me la podrá arrebatar. Amén.
Cuautitlán
Izcalli, viernes 6 diciembre 2024.
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