viernes, 20 de diciembre de 2024

2017 (961) Preparando la Navidad. Dos rima – Peregrinos de esperanza. María amaba a José

 

Peregrinos de esperanza. María amaba a José



Peregrinos de esperanza

Coplillas de Navidad, sobre la Bula del Jubileo de 2925, Spes non confundit

(al aire gozoso de un instrumento)

 

 

1. Peregrinos de esperanza

nos llegamos a Belén;

aquí comenzó la vida

y aquí  nació el “Paz y Bien”.

 

2. Es la hija del amor,

y lo es también de la fe:

Fe, Esperanza y Caridad,

juntas Dios las ve a las tres.

 

3. Espero porque Él ha amado

hasta hacerse Dios bebé,

que a los pechos de una madre

su alimento ha de sorber.

 

4. Dios es niño y es sonrisa,

y no hay nada que temer,

con sus ojitoos me dice

quién soy yo y quién es Él.

5. Ha venido a perdonar

cuanto a Dios pudo ofender;

Él es Santo, todo Santo

y fuego vino a traer.

 

6. Mi corazón como brasa

en su amor quise encender,

para amar a todo el mundo

de verdad, con sencillez.

 

7. No haya guerra, no haya muerte,

que el odio es de Lucifer;

las armas se hagan arados

con hoces para la mies.

 

8. No haya pobreza inhumana

de quien no puede comer;

preparemos todos juntos

una mesa y un mantel.

 

9. En el belén de mi casa

hay una mula y un buey,

hay pastores y ovejitas

y gente que viene a ver.

 

10. ¿Qué ha pasado?, ¿qué ha pasado?,

que yo lo quiero saber,

que después de veinte siglos

hoy vivimos lo de ayer.

 

11. Hoy, Nochebuena, ha nacido

Jesús, mi Dios y mi Rey;

 

hoy ha nacido en mi alma

Quien me creó y dio el ser.

 

12. Hoy se abrazan cielo y tierra,

y mi Dios sabe por qué,

porque al hacerse uno nuestro,

somos uno, alma y piel.

 

13. Él es vida, toda vida,

la venidera también,

vida feliz para siempre

si yo la quiero acoger.

 

14. Qué dulzura me traspasa,

si yo me llego a creer

lo que digo, y me lo creo

porque así me lo hace ver.

 

15. Dios excelso en un pesebre

de animales de pacer,

humildad que Dios inventa,

que solo Él puede hacer.

 

16. Dios de gloria entre pañales

de lavar y de coser,

que una madre lo acaricia

con cariños de mujer.

 

17. Y es por mí, porque me amaba,

muy antes de amanecer,

que por mí en su Hijo amado,

que por mí quiso nacer.

 

18. Vivir es amar del todo

en Belén y en Nazaret,

y anunciar el Evangelio

con voz, con sangre o papel.

 

19. Y amar es mi vocación,

porque el amor encontré,

él vino amando primero,

y allí yo me perderé.

 

20. ¡Que viva la Navidad!,

llorando a puro placer,

Dios es nuestro, Dios es mío,

¡y hasta morir le amaré! Amén. 


María amaba a José

 

En el Evangelio de este miércoles de la III semana de Adviento escuchamos: “ (Mt 2,20)José, hijo de David, no temas acoger a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo”. José era justo. José no pensaba mal de María: Aquí, ¿qué ha pasado? Yo no lo sé. Yo no lo sé; Dios está aquí, yo me retiro. Y el ángel le dijo: No te retires; tienes un gran misión que cumplir Este versículo provoca el canto que viene a continuación.

¿Quién es el José del Evangelio?

El último gran testimonio de la Iglesia es la Carta Apostólica “Patris corde” que escribió, de modo tan personal, el Papa Francisco, para convocar un año dedicado a san José (año 2020-2021).

“Sabemos que fue un humilde carpintero (cf. Mt 13,55), desposado con María (cf. Mt 1,18; Lc 1,27); un «hombre justo» (Mt 1,19), siempre dispuesto a hacer la volun-tad de Dios manifestada en su ley (cf. Lc 2,22.27.39) y a través de los cuatro sueños que tuvo (cf. Mt 1,20; 2,13.19.22). Después de un largo y duro viaje de Nazaret a Belén, vio nacer al Mesías en un pesebre, porque en otro sitio «no había lugar para ellos» (Lc 2,7). Fue testigo de la adoración de los pastores (cf. Lc 2,8-20) y de los Magos (cf. Mt 2,1-12), que representaban respectivamente el pueblo de Israel y los pueblos paganos”.

Y luego nos da la semblanza de san José en siete rasgos, fijándose en estos aspectos:

1. Padre amado / 2. Padre en la ternura / 3. Padre en la obediencia / 4. Padre en la acogida / 5. Padre de la valentía creativa / 6. Padre trabajador / 7. Padre en la sombra.

Preparando la santa Natividad del Señor, nos acercamos a José, esposo de María, que por gracia del Espíritu santo, cumplió las funciones de padre de Jesús, a quien llamaron “el hijo del carpintero”

 


María amaba a José

como una esposa a su esposo,

y José correspondía

amando del mismo modo.

 

Una dulce intimidad

de confidencias y gozos

fundía sus corazones

hechos los dos uno solo.

 

Para los dos una vida

vista con los mismos ojos,

y en medio un Hijo divino

por el que daban el todo.

 

Es verdad lo que tú piensas,

humilde José hasta el fondo:

“Dios está aquí, no lo entiendo

Yo me retiro y escondo”.

 

Mas no te retires, no,

de este misterio asombroso:

Dios está ahí, y te llama

para que seas Custodio.

 

No eres digno, mas Dios quiere

que seas padre y apoyo,

que seas la compañía

y el secreto silencioso.

 

Y José aceptó a María

como el más bello tesoro,

Es la Sagrada Familia,

lugar de paz para todos.

 

Dios es silencio sagrado,

revelación a su tono,

el Dios de la Encarnación

en Belén puso su trono.

 

José, humildad y acogida,

y trabajo sin agobio;

el pan del Hijo de Dios,

tú lo vas ganando a trozos.

 

Eres padre, oh José;

bajo tu tienda y tu toldo

fue creciendo y se hizo hombre

Jesús misericordioso.

 

Tu saber no te enseñaron

altos estudios de otros;

el Espíritu enseñaba

tu fe y temple valerosos.

 

Eres padre muy amado,

en obediencia y arrojo,

padre lleno de ternura,

que es decir padre amoroso.

 

Dios cumplió las Escritura

llamando a José piadoso,

el Niño que va a nacer

tendrá un mullido rebozo.

 

Una virgen toda pura

y un padre maravilloso,

de la estirpe de Judá,

y de su tronco glorioso.

 

No temas, José, no temas,

de dar el nombre precioso

al Salvador de los hombres,

que en tus brazos es dichoso.

 

José, llamado castísimo,

al que llevas yo le adoro;

él es tuyo y él es nuestro

y Gloria damos a coro.

 

Dulce Jesús Nazareno,

que eres verdad, siempre asombro,

por lo que hiciste en José

hoy cantamos nuestro gozo.

 

Oh Divino Redentor,

cuyo amor llegó hasta el colmo,

tu Iglesia es santificada

y es san José su Patrono.

 

Bendito tú para siempre

y benditos los devotos

que cantan tus alabanzas

ya en tu Reino esplendoroso.

 

Unidos José y María,

porque Dios hizo el consorcio,

mirándoles les decimos

que intercedan por nosotros. Amén.

Cuautitlán Izcalli, 18 diciembre 2024

 

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