Peregrinos de esperanza. María amaba a José
Peregrinos
de esperanza
Coplillas de
Navidad, sobre la Bula del Jubileo de 2925, Spes
non confundit
(al aire
gozoso de un instrumento)
1.
Peregrinos de esperanza
nos llegamos
a Belén;
aquí comenzó
la vida
y aquí nació el “Paz y Bien”.
2. Es la
hija del amor,
y lo es
también de la fe:
Fe,
Esperanza y Caridad,
juntas Dios
las ve a las tres.
3. Espero
porque Él ha amado
hasta
hacerse Dios bebé,
que a los
pechos de una madre
su alimento
ha de sorber.
4. Dios es
niño y es sonrisa,
y no hay
nada que temer,
con sus
ojitoos me dice
quién soy yo
y quién es Él.
5. Ha venido
a perdonar
cuanto a
Dios pudo ofender;
Él es Santo,
todo Santo
y fuego vino
a traer.
6. Mi
corazón como brasa
en su amor
quise encender,
para amar a
todo el mundo
de verdad,
con sencillez.
7. No haya
guerra, no haya muerte,
que el odio
es de Lucifer;
las armas se
hagan arados
con hoces
para la mies.
8. No haya
pobreza inhumana
de quien no
puede comer;
preparemos
todos juntos
una mesa y
un mantel.
9. En el
belén de mi casa
hay una mula
y un buey,
hay pastores
y ovejitas
y gente que
viene a ver.
10. ¿Qué ha
pasado?, ¿qué ha pasado?,
que yo lo
quiero saber,
que después
de veinte siglos
hoy vivimos
lo de ayer.
11. Hoy,
Nochebuena, ha nacido
Jesús, mi
Dios y mi Rey;
hoy ha
nacido en mi alma
Quien me
creó y dio el ser.
12. Hoy se
abrazan cielo y tierra,
y mi Dios
sabe por qué,
porque al
hacerse uno nuestro,
somos uno,
alma y piel.
13. Él es
vida, toda vida,
la venidera
también,
vida feliz
para siempre
si yo la
quiero acoger.
14. Qué
dulzura me traspasa,
si yo me
llego a creer
lo que digo,
y me lo creo
porque así
me lo hace ver.
15. Dios
excelso en un pesebre
de animales
de pacer,
humildad que
Dios inventa,
que solo Él
puede hacer.
16. Dios de
gloria entre pañales
de lavar y
de coser,
que una
madre lo acaricia
con cariños
de mujer.
17. Y es por
mí, porque me amaba,
muy antes de
amanecer,
que por mí
en su Hijo amado,
que por mí
quiso nacer.
18. Vivir es
amar del todo
en Belén y
en Nazaret,
y anunciar
el Evangelio
con voz, con
sangre o papel.
19. Y amar
es mi vocación,
porque el
amor encontré,
él vino
amando primero,
y allí yo me
perderé.
20. ¡Que
viva la Navidad!,
llorando a
puro placer,
Dios es nuestro,
Dios es mío,
¡y hasta morir le amaré! Amén.
María amaba a José
En
el Evangelio de este miércoles de la III semana de Adviento escuchamos: “ (Mt
2,20)José, hijo de David, no temas acoger a María, tu mujer, porque la criatura
que hay en ella viene del Espíritu Santo”. José era justo. José no pensaba mal
de María: Aquí, ¿qué ha pasado? Yo no lo sé. Yo no lo sé; Dios está aquí, yo me
retiro. Y el ángel le dijo: No te retires; tienes un gran misión que cumplir
Este versículo provoca el canto que viene a continuación.
¿Quién
es el José del Evangelio?
El
último gran testimonio de la Iglesia es la Carta Apostólica “Patris corde” que
escribió, de modo tan personal, el Papa Francisco, para convocar un año
dedicado a san José (año 2020-2021).
“Sabemos
que fue un humilde carpintero (cf. Mt 13,55), desposado con María (cf. Mt 1,18;
Lc 1,27); un «hombre justo» (Mt 1,19), siempre dispuesto a hacer la volun-tad
de Dios manifestada en su ley (cf. Lc 2,22.27.39) y a través de los cuatro
sueños que tuvo (cf. Mt 1,20; 2,13.19.22). Después de un largo y duro viaje de
Nazaret a Belén, vio nacer al Mesías en un pesebre, porque en otro sitio «no
había lugar para ellos» (Lc 2,7). Fue testigo de la adoración de los pastores
(cf. Lc 2,8-20) y de los Magos (cf. Mt 2,1-12), que representaban
respectivamente el pueblo de Israel y los pueblos paganos”.
Y
luego nos da la semblanza de san José en siete rasgos, fijándose en estos
aspectos:
1.
Padre amado / 2. Padre en la ternura / 3. Padre en la obediencia / 4. Padre en
la acogida / 5. Padre de la valentía creativa / 6. Padre trabajador / 7. Padre
en la sombra.
Preparando
la santa Natividad del Señor, nos acercamos a José, esposo de María, que por
gracia del Espíritu santo, cumplió las funciones de padre de Jesús, a quien
llamaron “el hijo del carpintero”
María amaba a José
como una esposa a su esposo,
y José correspondía
amando del mismo modo.
Una dulce intimidad
de confidencias y gozos
fundía sus corazones
hechos los dos uno solo.
Para los dos una vida
vista con los mismos
ojos,
y en medio un Hijo
divino
por el que daban el
todo.
Es verdad lo que tú
piensas,
humilde José hasta el
fondo:
“Dios está aquí, no lo
entiendo
Yo me retiro y escondo”.
Mas no te retires, no,
de este misterio asombroso:
Dios está ahí, y te
llama
para que seas Custodio.
No eres digno, mas Dios quiere
que seas padre y apoyo,
que seas la compañía
y el secreto silencioso.
Y José aceptó a María
como el más bello
tesoro,
Es la Sagrada Familia,
lugar de paz para todos.
Dios es silencio
sagrado,
revelación a su tono,
el Dios de la
Encarnación
en Belén puso su trono.
José, humildad y acogida,
y trabajo sin agobio;
el pan del Hijo de Dios,
tú lo vas ganando a
trozos.
Eres padre, oh José;
bajo tu tienda y tu
toldo
fue creciendo y se hizo
hombre
Jesús misericordioso.
Tu saber no te enseñaron
altos estudios de otros;
el Espíritu enseñaba
tu fe y temple
valerosos.
Eres padre muy amado,
en obediencia y arrojo,
padre lleno de ternura,
que es decir padre
amoroso.
Dios cumplió las
Escritura
llamando a José piadoso,
el Niño que va a nacer
tendrá un mullido
rebozo.
Una virgen toda pura
y un padre maravilloso,
de la estirpe de Judá,
y de su tronco glorioso.
No temas, José, no
temas,
de dar el nombre
precioso
al Salvador de los
hombres,
que en tus brazos es
dichoso.
José, llamado castísimo,
al que llevas yo le
adoro;
él es tuyo y él es
nuestro
y Gloria damos a coro.
Dulce Jesús Nazareno,
que eres verdad, siempre
asombro,
por lo que hiciste en
José
hoy cantamos nuestro
gozo.
Oh Divino Redentor,
cuyo amor llegó hasta el
colmo,
tu Iglesia es
santificada
y es san José su
Patrono.
Bendito tú para siempre
y benditos los devotos
que cantan tus alabanzas
ya en tu Reino
esplendoroso.
Unidos José y María,
porque Dios hizo el
consorcio,
mirándoles les decimos
que intercedan por nosotros. Amén.
Cuautitlán Izcalli, 18 diciembre 2024
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