Al padre Tarsicio de Azcona, un soneto
El padre Tarsicio de Azcona, 90 años, ha
recibido de parte del Gobierno de Navarra el Premio Príncipe de Viana, en su
XXV, edición, y hoy ha sido la entrega del mismo en el monasterio benedictino
de Santa María de Leyre, donde está la tumba de los Reyes de Navarra.
Como este premio lo otorgan los Príncipes
de Asturias, quienes dentro de unos días (18 de junio) van a ser el Rey Felipe
VI y la Reina Letizia, y es la primera aparición de los Príncipes en público,
tras el anuncio de la abdicación del Rey el lunes pasado (2 de junio), este
acto ha tenido una resonancia única por tal circunstancia.
Los méritos científicos del galardonado
los ha bandeado la prensa navarra en diversos artículos y entrevistas.
Al punto que lo supe, le envié al P. Tarsicio mi felicitación,
bastantes años hermanos en la misma comunidad de Pamplona-Extramuros. Hoy le envío este soneto de congratulación: como
historiador, sí. Finísimo, siempre lo hemos apreciado. Pero, sobre todo, como
hermano menor capuchino. Al fin, en la verdad de la vida, este es su mérito
principal: ser cristiano, haberse entregado a la causa de Jesús, llamado desde
niño a ser sacerdote capuchino.
Jesús Morrás Santamaría nació hace 90
años y medio el día de Navidad de 1923 (25 de diciembre). Vistió el hábito capuchino
el 14 de agosto de 1939, y en aquella ocasión hubo de cambiar el hombre y tomar
como apellido el pueblo de origen, como ha sido uso secular en la Orden. Se
llamó, pues Fray Tarsicio de Azcona, y como Fray Tarsicio de Azcona profesó un
año después (15 agosto 1940). Fue ordenado sacerdote el 21 de diciembre de
1946, hace más de 67 años, y a partir de entonces fue llamado Padre Tarsicio de
Azcona, nombre que se fue consolidando en sus escritos y literariamente ha sido
y es su nombre único.
El P. Tarsicio, de puertas adentro, es
un hombre atentísimo, un hermano lleno de cortesía y delicadeza espiritual. Nada
de “gran hombre”, sino simplemente un hermano, a quien puedes ir a pedirle un
favor, que te lo hará con el mayor gusto. A este hermano, con el cual he
convivido, es a quien quiero cantar y añadir este latido fraterno – sin deslucir
para nada, todo lo contrario, sus méritos científicos – a las alabanzas
brindadas en la prensa.
PRÍNCIPE
DE VIANA 2014
Al
padre Tarsicio de Azcona,
capuchino
historiador,
desde
América,
a
quien fue un día mi profesor (1956-1960),
y
luego colega en el claustro del Teologado (1964-1975).
Un día profesor, después colega,
dispuesto y servicial, fraterno a tino,
en vieja y nueva usanza capuchino:
así te vi y te veo en esta brega.
El Príncipe de Viana hoy te llega,
con hábito y bastón en tu camino,
recíbelo, Tarsicio, noble y fino,
que es justo premio y fruto de tu entrega.
Y piénsanos contigo, allá a tu vera;
la gloria de uno es gloria compartida,
si somos de una madre verdadera.
La historia avanza y crece desmedida,
y Cristo mismo guía la carrera:
que sea él el premio de tu vida.
Guadalajara, Jalisco, 4 de junio de 2014,
Fr. Rufino María Grández, O.F.M.Cap.


Me alegro mucho de este premio tan merecido.
ResponderEliminarPrecioso soneto.
¡Gracias, fray Rufino!
Un cariñoso saludo desde España.