jueves, 5 de enero de 2017

879. Epifanía del Señor 2017



Homilía en la Epifanía del Señor sobre Mt 2,1-12


Texto evangélico:
2 1 Habiendo nacido Jesús en Belén de Judea en tiempos del rey Herodes, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén 2 preguntando: «¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Porque hemos visto salir su estrella y venimos a adorarlo». 3 Al enterarse el rey Herodes, se sobresaltó y toda Jerusalén con él; 4 convocó a los sumos sacerdotes y a los escribas del país, y les preguntó dónde tenía que nacer el Mesías. 5 Ellos le contestaron: «En Belén de Judea, porque así lo ha escrito el profeta: 6 “Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres ni mucho menos la última de las poblaciones de Judá, pues de ti saldrá un jefe que pastoreará a mi pueblo Israel”».
 7 Entonces Herodes llamó en secreto a los magos para que le precisaran el tiempo en que había aparecido la estrella, 8 y los mandó a Belén, diciéndoles: «Id y averiguad cuidadosamente qué hay del niño y, cuando lo encontréis, avisadme, para ir yo también a adorarlo». 9 Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino y, de pronto, la estrella que habían visto salir comenzó a guiarlos hasta que vino a pararse encima de donde estaba el niño. 10 Al ver la estrella, se llenaron de inmensa alegría. 11 Entraron en la casa, vieron al niño con María, su madre, y cayendo de rodillas lo adoraron; después, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra. 12 Y habiendo recibido en sueños un oráculo, para que no volvieran a Herodes, se retiraron a su tierra por otro camino.
Hermanos:
1. Pocos meses de que el Papa Benedicto XVI presentara su renuncia al pontificado en febrero del año 2013, estando en el descanso veraniego de Castelgandolfo firmó su último libro: La infancia de Jesús. Es una delicia leer las páginas de este hombre sabio y santo, y repasar hoy lo que escribió sobre los magos venidos de Oriente. Dice el Papa Benedicto que él interpreta el texto sagrado “en diálogo con los exegetas del pasado y del presente” (Proemio).
Ante un pasaje como este, uno acaso pueda pensar: Esto es un puro cuento que nadie se lo va a creer, esto el mito y el folklore de Navidad, y ¡vivan los Reyes Magos! mientras haya Cabalgata y espectáculo con las discusiones, incluso políticas, que esto suscita. Es una fiesta inocente para la inocencia de los niños, compartida por los mayores. Un cuento bonito, y pasemos página. Mañana otra cosa.
2. Hermanos, no es de sabios pensar tan simplonamente. La realidad es que no se trata solo de los Magos de Oriente, sino de todos los episodios del Evangelio de la Infancia. San Mateo tiene una intención muy precisa al escribir estos dos primeros capítulos del Evangelio: mostrar en cada uno de los relatos cómo en Jesús se han cumplido las Escrituras. Dios tiene un plan, que es orgánico y convergente, y que lo va llevando en la historia: todo gravita en torno a Cristo. Cuando San Jerónimo, traductor de la Biblia del hebreo y del griego al latín, escribió el comentario de Isaías, escribió en el Prólogo: Ignorar las Escritura es ignorar a Cristo. Es decir, el que no lee a Cristo en Isaías, no lee a Isaías.
3. Hoy leemos la historia de los Magos de Oriente, comenzando por Isaías. En ese poema exaltado, bellísimo, desbordante, de Isaías 60, que es la primera lectura, escuchamos.
“Te cubrirá una multitud de camellos,
dromedarios de Madián y de Efá.
Todos los de Saba llegan trayendo oro e incienso,
y proclaman las alabanzas del Señor” (Is 60.6).
¿De qué está hablando el profeta? Está hablando de este pueblo de Israel que tanto sufrió, fuera de su patria, en el destierro y cautividad de Babilonia, en el siglo VI antes de Jesucristo. El regreso, ya acontecido, ha sido un poema de Dios. Y yo lo canto en versos maravillosos llenos de fantasís.
Incluso, yo, como español, digo: ¡Qué pena que hayan cortado el texto sagrado en el versículo 6 (seguramente que por brevedad), y no hayan leído dos versos más, donde se habla de mi tierra querida!
Pues ¿qué dice el versículo 8 y el versículo 9? El poeta columbra en el mar las naves con sus blancas velas que vuelan como palomas y vienen de Tarsis, al sur de nuestra península.
“¿Quiénes son esos que vuelan como nubes 
y como palomas a sus palomares?
 Son navíos de las costas que esperan, 
en cabeza las naves de Tarsis, 
para traer a tus hijos de lejos, 
con su plata y su oro, 
en homenaje al Señor, tu Dios, 
al Santo de Israel, que te colma de esplendor” (vv. 8-9).

4. Es decir, el mundo viene al Santo de Israel, al Dios que se nos está revelando en la historia, al Dios de la Encarnación.
Sigo con el pensamiento del Papa Benedicto antes de dar la respuesta al texto de los Magos de Oriente. “La segunda pregunta del exegeta debe ser esta: ¿Es cierto lo que se ha dicho? ¿Tiene que ver conmigo? Y, en este caso, ¿de qué manera? Ante un texto como la Biblia, cuyo último y más profundo autor, según nuestra fe, es Dios mismo, la cuestión sobre la relación del pasado con el presente forma parte inevitablemente de la interpretación misma” (Proemio).

5. ¿Qué nos están diciendo, pues, los Magos de Oriente, que vienen y preguntan: «¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Porque hemos visto salir su estrella y venimos a adorarlo?
Estos sabios personajes, estos investigadores que van buscando en la vida nos están diciendo que hay una pregunta en la vida, tan vieja como el hombre, y que nadie se la puede sacudir: ¿Dónde está Dios?
Y ahora viene la respuesta admirable que nosotros, cristianos, proponemos al mundo: En Belén de Judá.
Todas las religiones se preguntan: ¿Dónde está Dios? Y nosotros respondemos: En Belén de Judá.

6. Vuelvo por última vez al Papa Benedicto: “Los sabios de Oriente son un inicio, representan a la humanidad cuando emprende el camino hacia Cristo, inaugurando una procesión que recorre toda la historia. No representan únicamente a las personas que han encontrado ya la vía que conduce hasta Cristo. Representan el anhelo interior del espíritu humano, la marcha de las religiones y de la razón humana al encuentro de Cristo” (La infancia de Jesús. Planeta 2012, p. 102).

7. Y una observación final tomada del texto evangélico: “Entraron en la casa, vieron al niño con María, su madre, y cayendo de rodillas lo adoraron”.
Encontraron a Jesús con su Madre. Retengamos tres cosas:
- con María, su Madre,
- adoraron
- y ofrecieron sus regalos.

Señor Jesús, en este día bellísimo, yo también te encuentro con tu Madre, yo te adoro, yo te entrego como regalo mi corazón. Amén.

Guadalajara, Jalisco, 5 enero 2017.

Nota. En México la Epifanía del Señor se celebrará el próximo domingo, 8 de enero, y la Fiesta del Bautismo del Señor, el lunes día 9

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