Un Hijo y una Madre fueron uno
Himno en la
Octava de Navidad,
«Mientras tanto,
María conservaba estas cosas y las meditaba en su corazón» (Lc 2, 19).
Así Lucas describe la actitud con la que María recibe
todo lo que estaban viviendo en esos días. […]
Desde sus
entrañas aprendió a escuchar el latir del corazón de su Hijo y eso le enseñó, a
lo largo de toda su vida, a descubrir el palpitar de Dios en la historia.
Aprendió a ser madre y, en ese aprendizaje, le regaló a Jesús la hermosa
experiencia de saberse Hijo. En María, el Verbo Eterno no sólo se hizo carne
sino que aprendió a reconocer la ternura maternal de Dios. Con María, el
Niño-Dios aprendió a escuchar los anhelos, las angustias, los gozos y las
esperanzas del Pueblo de la promesa. Con ella se descubrió a sí mismo Hijo del
santo Pueblo fiel de Dios”.
(Homilía del Papa Francisco en la solemnidad
de Santa María Madre de Dios, en la Octava de Navidad, 1 de enero de 2017).
1. Un Hijo y una Madre
fueron uno,
del seno hasta la Cruz
los dos unidos,
y mutuamente se
aprendieron juntos,
que Dios el solo Padre
así lo quiso.
2. Un nombre dio María a
Dios infante:
JESÚS, por el Espíritu infundido,
y en este Nombre abrimos
y adoramos
el Evangelio revelado y
vivo.
3. En besos de María fue
aprendiendo
que Dios es la ternura, Dios
invicto,
que Dios era mi ser hasta
mis células,
que Dios era mi Padre y
yo su Hijo.
4. Y Dios amanecía en
tierra propia
creciendo desde dentro a
lo infinito,
María era la Madre y la
Maestra
la Casa de Israel, el
elegido.
5. Secreto de Jesús,
Virgen María,
en Dios sellado, ahora ya
extendido,
secreto maternal de la
ternura,
que mana eternamente de Dios
trino.
6. En trance de oración y
de acogida,
a Dios amor por siempre
bendecimos:
¡Por siempre gloria y paz,
oh Padre amado,
y vida y esperanza en que
vivimos! Amén.
Guadalajara,
Jalisco, 1 enero 2017.
FELIZ AÑO NUEVO P. RUFINO.
ResponderEliminarY QUE DIOS LE COLME DE BENDICIONES Y SALUD DURANTE ESTE AÑO QUE COMIENZA, A FIN DE QUE TODOS LOS QUE SEGUIMOS SUS ENSEÑANZAS PODAMOS BENEFICIARNOS DE SU SABIDURÍA Y SANTIDAD.
CORDIALES SALUDOS.
JUAN JOSÉ.