Abramos jubilosos y radiantes
(Himno para iniciar el Domingo)
Primeras Vísperas del Domingo
“La Iglesia, por una tradición apostólica,
que trae su origen del mismo día de la Resurrección de Cristo, celebra el
misterio pascual cada ocho días, en el día que es llamado con razón "día
del Señor" o domingo. En este día los fieles deben reunirse a fin de que,
escuchando la palabra de Dios y participando en la Eucaristía, recuerden la
Pasión, la Resurrección y la gloria del Señor Jesús y den gracias a Dios, que
los «hizo renacer a la viva esperanza por la Resurrección de Jesucristo de
entre los muertos» (1 Pe, 1,3). Por esto el domingo es la fiesta primordial,
que debe presentarse e inculcarse a la piedad de los fieles, de modo que sea
también día de alegría y de liberación del trabajo. No se le antepongan otras solemnidades,
a no ser que sean de veras de suma importancia, puesto que el domingo es el
fundamento y el núcleo de todo el año litúrgico” (Concilio Vaticano II, Constitución Sacrosanctum Concilium sobre la
Sagrada Liturgia, 106).
1. Abramos jubilosos y
radiantes
las puertas celestiales
del Domingo:
que Cristo, nuestro Hermano
victorioso,
es signo y sacramento y
gozo vivo.
2. Cual hijos de su Pascua
rescatados,
hermanos y testigos nos sentimos
y en todo el orbe, razas
y culturas
la misma fiesta en gracia
compartimos.
3. Los salmos piden
cítaras y cantos
y la Escritura se hace
nuestro libro,
la luz de Dios será nuestra
alegría,
fontana de su amor, hogar
divino.
4. La santa Eucaristía, el
gran banquete,
y Cristo hecho manjar para
los hijos;
y vino es el Espíritu de Dios
que en ese cáliz puro se
ha vertido.
5. Venid a la morada de
la paz,
venid al cielo aquí ya
aparecido,
venid a contemplar el
rostro bello:
¡es Él, Jesús, clemente y
compasivo!
6. ¡Oh Cristo, encuentro,
enlace y esperanza,
mi Dios, en fe muy cierta
poseído,
a ti en la Trinidad la
gloria toda
y al Padre de ternura y
al Espíritu! Amén.
Guadalajara,
Jalisco, al comenzar el domingo, 14 enero 2017.
El sábado de Dios fue la corona
Para concluir el Domingo en las II Vísperas
“4 Acerca
del día séptimo se dijo: Y descansó Dios
el día séptimo de todo el trabajo que había hecho. 5 En
nuestro pasaje añade: No entrarán en mi
descanso. 6 Puesto que, según esto, quedan algunos por
entrar en él, y los primeros que recibieron la buena noticia no entraron por su
rebeldía, 7 Dios señala otro día, hoy, al decir mucho tiempo después, por boca de David, lo antes
citado:
Si
escucháis hoy su voz, | no
endurezcáis vuestros corazones.
8 Si Josué les hubiera dado el
descanso, Dios no habría hablado luego de otro día; 9 por
consiguiente, todavía queda un tiempo de descanso para el pueblo de Dios, 10 pues
el que entra en su descanso, también él descansa de sus tareas, como Dios de la
suyas. 11 Empeñémonos, por tanto, en entrar en aquel descanso,
para que nadie caiga, imitando aquella desobediencia” (Heb 4,4-11).
“22 Vosotros, en cambio, os habéis acercado al monte
Sión, ciudad del Dios vivo, Jerusalén del cielo, a las miríadas de ángeles, 23 a
la asamblea festiva de los primogénitos inscritos en el cielo, a Dios, juez de
todos; a las almas de los justos que han llegado a la perfección, 24 y
al Mediador de la nueva alianza, Jesús, y a la aspersión purificadora de una
sangre que habla mejor que la de Abel” (Heb 12,22-24 – II Vísperas del Domingo
IV).
1. El sábado de Dios fue la corona
del mundo pronunciado por sus labios;
su santa intimidad, que es Trinidad
su gloria y alabanza y su descanso.
2. Y a entrar allí, su hogar y su familia
el Padre, Dios de amor, nos ha invitado;
que abierto se ha quedado el paraíso,
y a él nosotros somos destinados.
3. Domingo de Jesús entre aleluyas,
su Pascua santa hemos celebrado,
la fe y la caridad y la esperanza
con él, por él más firme se han clavado.
4. Y al canto vespertino con la Iglesia
gozosos adoramos y alabamos,
Jerusalén del cielo, Madre nuestra,
¡oh dicha cierta, paz de ciudadanos!
5. Hermanos primogénitos inscritos,
que pronto los veremos lado a lado,
con ángeles y arcángeles a coro
el canto nuevo de Sión cantamos.
6. ¡A Dios, beatitud, toda la gloria,
los cielos y la tierra en un abrazo,
que reine, que bendiga y divinice
el Santo, solo Él, tres veces Santo! Amén.
Guadalajara, Jalisco, al concluir el domingo, 15 enero
2017.
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