sábado, 14 de enero de 2017

883. Himnos para iniciar y concluir el Domingo



Abramos jubilosos y radiantes
(Himno para iniciar el Domingo)
Primeras Vísperas del Domingo

“La Iglesia, por una tradición apostólica, que trae su origen del mismo día de la Resurrección de Cristo, celebra el misterio pascual cada ocho días, en el día que es llamado con razón "día del Señor" o domingo. En este día los fieles deben reunirse a fin de que, escuchando la palabra de Dios y participando en la Eucaristía, recuerden la Pasión, la Resurrección y la gloria del Señor Jesús y den gracias a Dios, que los «hizo renacer a la viva esperanza por la Resurrección de Jesucristo de entre los muertos» (1 Pe, 1,3). Por esto el domingo es la fiesta primordial, que debe presentarse e inculcarse a la piedad de los fieles, de modo que sea también día de alegría y de liberación del trabajo. No se le antepongan otras solemnidades, a no ser que sean de veras de suma importancia, puesto que el domingo es el fundamento y el núcleo de todo el año litúrgico” (Concilio Vaticano II, Constitución Sacrosanctum Concilium sobre la Sagrada Liturgia, 106).

1. Abramos jubilosos y radiantes
las puertas celestiales del Domingo:
que Cristo, nuestro Hermano victorioso,
es signo y sacramento y gozo vivo.

2. Cual hijos de su Pascua rescatados,
hermanos y testigos nos sentimos
y en todo el orbe, razas y culturas
la misma fiesta en gracia compartimos.

3. Los salmos piden cítaras y cantos
y la Escritura se hace nuestro libro,
la luz de Dios será nuestra alegría,
fontana de su amor, hogar divino.

4. La santa Eucaristía, el gran banquete,
y Cristo hecho manjar para los hijos;
y vino es el Espíritu de Dios
que en ese cáliz puro se ha vertido.

5. Venid a la morada de la paz,
venid al cielo aquí ya aparecido,
venid a contemplar el rostro bello:
¡es Él, Jesús, clemente y compasivo!

6. ¡Oh Cristo, encuentro, enlace y esperanza,
mi Dios, en fe muy cierta poseído,
a ti en la Trinidad la gloria toda
y al Padre de ternura y al Espíritu! Amén.

Guadalajara, Jalisco, al comenzar el domingo, 14 enero 2017.


El sábado de Dios fue la corona
Para concluir el Domingo en las II Vísperas


4 Acerca del día séptimo se dijo: Y descansó Dios el día séptimo de todo el trabajo que había hecho. 5 En nuestro pasaje añade: No entrarán en mi descanso. 6 Puesto que, según esto, quedan algunos por entrar en él, y los primeros que recibieron la buena noticia no entraron por su rebeldía, 7 Dios señala otro día, hoy, al decir mucho tiempo después, por boca de David, lo antes citado:
 Si escucháis hoy su voz, | no endurezcáis vuestros corazones.
 8 Si Josué les hubiera dado el descanso, Dios no habría hablado luego de otro día; 9 por consiguiente, todavía queda un tiempo de descanso para el pueblo de Dios, 10 pues el que entra en su descanso, también él descansa de sus tareas, como Dios de la suyas. 11 Empeñémonos, por tanto, en entrar en aquel descanso, para que nadie caiga, imitando aquella desobediencia” (Heb 4,4-11).
“22 Vosotros, en cambio, os habéis acercado al monte Sión, ciudad del Dios vivo, Jerusalén del cielo, a las miríadas de ángeles, 23 a la asamblea festiva de los primogénitos inscritos en el cielo, a Dios, juez de todos; a las almas de los justos que han llegado a la perfección, 24 y al Mediador de la nueva alianza, Jesús, y a la aspersión purificadora de una sangre que habla mejor que la de Abel” (Heb 12,22-24 – II Vísperas del Domingo IV).

1. El sábado de Dios fue la corona
del mundo pronunciado por sus labios;
su santa intimidad, que es Trinidad
su gloria y alabanza y su descanso.

2. Y a entrar allí, su hogar y su familia
el Padre, Dios de amor, nos ha invitado;
que abierto se ha quedado el paraíso,
y a él nosotros somos destinados.

3. Domingo de Jesús entre aleluyas,
su Pascua santa hemos celebrado,
la fe y la caridad y la esperanza
con él, por él más firme se han clavado.

4. Y al canto vespertino con la Iglesia
gozosos adoramos y alabamos,
Jerusalén del cielo, Madre nuestra,
¡oh dicha cierta, paz de ciudadanos!

5. Hermanos primogénitos inscritos,
que pronto los veremos lado a lado,
con ángeles y arcángeles a coro
el canto nuevo de Sión cantamos.

6. ¡A Dios, beatitud, toda la gloria,
los cielos y la tierra en un abrazo,
que reine, que bendiga y divinice
el Santo, solo Él, tres veces Santo! Amén.

Guadalajara, Jalisco, al concluir el domingo, 15 enero 2017.

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