viernes, 15 de marzo de 2019

1173 Cuaresma, Dom. II, C – Transfiguración y Pasión de Jesús


Transfiguración y Pasión de Jesús
Lc 9,28b-36
Texto evangélico:
28 (Unos ocho días después de estas palabras,) tomó a Pedro, a Juan y a Santiago y subió a lo alto del monte para orar. 29 Y, mientras oraba, el aspecto de su rostro cambió y sus vestidos brillaban de resplandor. 30 De repente, dos hombres conversaban con él: eran Moisés y Elías, 31 que, apareciendo con gloria, hablaban de su éxodo, que él iba a consumar en Jerusalén. 32 Pedro y sus compañeros se caían de sueño, pero se espabilaron y vieron su gloria y a los dos hombres que estaban con él. 33 Mientras estos se alejaban de él, dijo Pedro a Jesús: «Maestro, ¡qué bueno es que estemos aquí! Haremos tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías». No sabía lo que decía. 34 Todavía estaba diciendo esto, cuando llegó una nube que los cubrió con su sombra. Se llenaron de temor al entrar en la nube. 35 Y una voz desde la nube decía: «Este es mi Hijo, el Elegido, escuchadlo». 36 Después de oírse la voz, se encontró Jesús solo. Ellos guardaron silencio y, por aquellos días, no contaron a nadie nada de lo que habían visto.

Hermanos:
1.Dos escenas muy diferentes y en el centro el mismo personaje: Jesús. Jesús en el desierto, Jesús en la Transfiguración. Quizás la diferencia, hermanos, no es tanta. Porque si uno sondea en ese Jesús del desierto y en este Jesús de la Transfiguración, en el corazón de lo que está pasando, se van a encontrar con lo mismo. Vamos a intentarlo.
En el desierto no están los apóstoles. Está el Espíritu que lo ha llevado, personaje principal; está Jesús; están las fieras del desierto – dato que observa san Marcos, haciéndonos comprender que el desierto nos lleva al primer hombre, Adán, que convivía con los animales de la creación; al final aparece el diablo; y están los ángeles, con los cual el escenario nos evoca el triunfo final de la resurrección de Jesús.
Realmente el desierto de Jesús, tal como lo ha visto la contemplación cristiana, es una escena que nos entrega al Cristo total de nuestra: la santa humanidad de Jesús, en combate y triunfo, santa humanidad en todo momento dirigida pro el Espíritu de Dios, cuya trayectoria ha de culminar con la gloria de la resurrección, y el homenaje de los ángeles.

2. Y en la Transfiguración ¿qué vemos? Los tres Evangelios que nos transmiten este acontecimiento de nuestra fe, nos dicen cómo este episodio acontece después de la confesión de Pedro y del primer anuncio de la pasión y muerte del Señor. La perspectiva de la Transfiguración de Jesús es la Cruz. “Unos ocho días después de estas palabras”, así comienza este relato en este Tercer Evangelio, que es el Evangelio de Lucas. La transfiguración, podemos decir, es el preludio de ese camino de la Cruz, que va a emprender el Señor. Poco después de este episodio, san Lucas, va a abrir una etapa en al vida de Jesús, escribiendo: “Cuando se completaron los días en que iba a ser llevado al cielo, Jesús tomó la decisión de ir a Jerusalén” (9,52).
Jesús ha subido al momento de la Transfiguración, no a transfigurarse, sino a orar. San Lucas, solo él, lo ha remarcado: y subió a lo alto del monte para orar.

3. Comienza a desvelarse el misterio de lo que está aconteciendo, cuando el mismo evangelista nos dice: De repente, dos hombres conversaban con él: eran Moisés y Elías. Esto lo narran los otros dos Evangelios. lo que no transmiten es este secreto que nos comunica Lucas: hablaban de su éxodo, que él iba a consumar en Jerusalén.
El acontecimiento que se avecina en Jerusalén es su éxodo. Y el Éxodo, hermanos, recordad el Éxodo de Moisés, no es precisamente un acontecimiento triunfal. El Éxodo fue una huida con persecución y muerte. Bien es cierto que en este Éxodo, el Dios Salvador manifestó su esplendor y gloria. Del Éxodo los llevó al desierto y los condujo hasta la tierra prometida. Jerusalén es el Éxodo de Jesús, consumado en al muerte en Cruz, y este Éxodo le va a llevar a la tierra prometida. Moisés y Elías son profetas perseguidos.
De estos acontecimientos hablaban.

4. Bien es cierto que estaban en gloria, resplandecientes como Jesús, con el fulgor de la Resurrección.
En la escena se mezclan la pasión y la Gloria.
Y no es desatinado pensar, aunque estemos en lo profundo del misterio, que hablaban así, porque eso es lo que estaba viviendo Jesús por dentro, en lo íntimo de su corazón. Moisés y Elías vivían en el corazón de Jesús de Nazaret.
Moisés y Elías eran los portadores de la Alianza, y esta es la misión que el Padre, por el Espíritu Santo, ha encomendado a su Hijo, Jesús: llevar la Alianza a su último esplendor. Hoy, por ser segundo domingo de Cuaresma, donde se evoca la figura de Abraham, cuando “aquel día el Señor concertó alianza con Abrán” (Gen 15,18).
El esplendor de Jesús, que desde su alma enciende de su sus vestidos, ese mismo esplendor va a ser la Alianza que Jesús nos está comunicando, que es su Evangelio. Misterio de gloria, que es misterio de Pasión.

5. Evidentemente que esta escena celestial, que ha brotado en un momento de total sufrimiento de Jesús, es una escena de gloria.
El secreto último está en las palabras que llegan desde la nube luminosa, la Nube que envolvió a Moisés, la Nube que envolvía el Arca, la Nube que guiaba al pueblo elegido. Desde la Nube llegó la voz del Padre, dirigida a los apóstoles privilegiados, dirigida hoy a nosotros. Este es mi Hijo, el Elegido, escuchadlo.
Escuchar a Jesús es admirarse de él, obedecerle, aceptarlo como ruta y destino. Oigamos lo que Pablo ha dicho hoy: “Nosotros, en cambio, somos ciudadanos del cielo, de donde aguardamos un Salvador: el Señor Jesucristo. Él transformará nuestro cuerpo humilde, según el modelo de su cuerpo glorioso, con esa energía que posee para sometérselo todo” (Flp 3,20-21).

6. Caminos de Cuaresma, desierto y monte que nos lleva hasta la Pascua.
Señor Jesús, que el resplandor de tu gloria ilumine el sendero de nuestra vida. Señor, que lleguemos a entender que el destino glorioso de tu paz y la neutra pasa por la muerte en Cruz. Confiamos en tu gracia. Amén.

Guadalajara, Jalisco, viernes, 15 marzo 2019.

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