viernes, 29 de marzo de 2019

1180. Pláticas cuaresmales 2919 – Final


IV. María, la Madre de Misericordia
El mensaje de la “Salve”

Saludo (a imitación del Ave María)
Dios te salve,
Reina y Madre de Misericordia,
vida, dulzura y esperanza nuestra,
Dios te salve.
Súplica
Quiénes, cómo, desde donde
A ti llamamos los desterrados hijos de Eva.
A ti suspiramos gimiendo y llorando en este valle de lágrimas.
A quién y qué suplicamos
Ea, pues, Señora, Abogada nuestra,
vuelve a nosotros
esos tus ojos misericordiosos;
La gracia final
y después de este destierro
muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre.

Corona de esta oración (vuelta al principio)
Añadido de san Bernardo
¡Oh clemente, oh piadosa,
oh dulce Virgen María!

El mensaje de la Salve

Todos los días los cristianos terminamos la Oración diaria con una oración a María. Para ello hay cuatro antífonas; una de ellas es la salve. Los Obispos de cada Conferencia pueden poner también otras. Una de estas antífonas bellísimas es la Salve, perfectamente apropiada para rezarla a la Virgen en Cuaresma.
No sabemso quién compuso esta oración, tantas veces atribuida a S. Bernardo. S. Bernardo (1090-1153) ciertamente añadió la exclamación final, dos versos melódicos que termina en í-a: O clemente, o pia / o dulcis Virgo María.
En el original latino la cadencia rítmica de la Salve es en “e”, en estas terminaciones: misericordiae / Evae / valle / converte / ostende.
Aparte del “Ave María”, es la oración más tierna que tenemos los cristianos para honrar a María


Puntos esenciales

1.     Iniciamos la oración el saludo, como en el Ave María.
2.     Toda la tradición medieval (así san Francisco) se ha complacido en llamar a María Reina, pero entendiendo la palabra “reina” desde el signo del amor.
3.     Le suplicamos a esta Reina desde el destierro (desterrado), que es un valle de lágrimas, concepción muy realista de la vida humana.
4.     Lo que se acentúa con estas cuatro palabras: suplicamos y suspiramos, gimiendo y llorando.
5.     Como Reina es la Abogada (la Reina Ester). (La palabra “señora” no está en el original).
6.     Pedimos sus “ojos misericordioso”.
7.     La gracia de las gracias: que como Madre de Dios nos muestre a su hijo, fruto bendito de su vientre (como si ella fuese la dueña de la salvación).
8.     Toque final: se juntan la ternura de la “madre” y la piedad del “hijo”: o clemens, o pia / o dulcis Virgo Maria.


V. Y ahora… ¿qué quieres, Señor,
que yo haga?


Tres verdades sustanciales para entender y orientar mi vida

1)    Primera verdad: Dios está presente en la Creación y en la Historia. (Verdad sustancial en toda la Biblia, desde el principio hasta el fin. Sin esta “fe” es imposible leer ninguna página de las santas Escrituras).
2)    Segunda verdad: Dios está presente en el ámbito de mi vida, desde el principio hasta el fin.
3)    Tercera verdad: Si Dios está presente en mí, lo que me pasa tiene un sentido que debo descubrir. ¿Cuál es el sentido de lo que me ha pasado o está pasando? No tanto ¿por qué?, sino ¿para qué? Es decir: ¿Qué me está diciendo Dios?, ¿qué me está manifestando?, ¿qué quiere de mí? El sinsentido de la vida adquiere sentido.

Recoger mi vida entera y abrirla ante la presencia de Dios: volver a entender las cosas de otro modo

1)    Lo más hermoso que me ha sucedido a lo largo de todos los años de mi vida.
2)    Lo más desagradable que he pasado o estoy pasando.
3)    Todo en orden, todo aceptado, dispuesto al encuentro con Dios ahora mismo.

Ofrenda de mi vida, aquí y ahora, día a día: cómo quiero agradar al Señor

1)    Las actitudes que quiero fomentar conmigo:
-   Dignidad: Un placer desordenado es un atentado contra mi dignidad
-         Sinceridad: Decir una mentira es siempre engañarme a mí mismo.
-         Piedad: La única relación que Dios admite es la relación de amor. A Dios no se le engaña, a Dios no se compra.
-         Oración: Viviré siempre despierto, en oración, que es “la respiración del amor”.
2)    Las actitudes quiero fomentar con mi familia:
- Amor en la familia (como esposo o esposa, como padre o madre): Amor total, gratuito y para siempre.
- Servicio: Todo por mis padres, todo por mis hijos.
- Unión, perdón: Que se rompan muchas cosas, pero que no se rompa la familia.
3)    Las actitudes con la iglesia (parroquia o templo) que frecuento
- Disponibilidad
- Sencillez, pequeños servicios gratuitos

Puntos muy concretos

Puede ser muy interesante concentrar mi vida en una frase…, que puede escribir y tomarla como lema (como se pone en un escudo episcopal)
ü En mi casa habrá un Crucifijo, una Biblia, una imagen de María, no para adorno, sino para orar.
ü Haré un plan de vida, con tres o cuatro puntos concretos, nada más.
ü Muy pocas devociones. Mi santo es el Santo de cada día. Todos los santos son mis hermanos. ¡Mucho ojo a la superstición con los santos…, a las oraciones prodigiosas…!
ü La rutina es la anemia de la piedad. La rutina puede matar el amor.
ü Si yo encargo una misa y doy mi donativo: estaré presente en ella, y procuraré hacer un acto de caridad (no monetario) con una persona necesitada de mi amor.
ü ¿Cuál es tu pasaje preferido de la Biblia…? Respuesta: el de hoy (porque todo la Biblia es insondable)
Fr. Rufino María Grández, OFMCap.
Misionero de la Misericordia

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