IV. María, la Madre de Misericordia
El mensaje de la “Salve”
Saludo
(a imitación del
Ave María)
Dios te salve,
Reina y Madre de Misericordia,
vida, dulzura y esperanza
nuestra,
Dios te salve.
Súplica
Quiénes, cómo, desde donde
A ti
llamamos los desterrados hijos de Eva.
A ti
suspiramos gimiendo y llorando en este valle de lágrimas.
A quién y qué suplicamos
Ea, pues,
Señora, Abogada nuestra,
vuelve a
nosotros
esos tus
ojos misericordiosos;
La gracia final
y después
de este destierro
muéstranos
a Jesús, fruto bendito de tu vientre.
Corona de
esta oración (vuelta al principio)
Añadido de san Bernardo
¡Oh
clemente, oh piadosa,
oh dulce
Virgen María!
El
mensaje de la Salve
Todos los días los cristianos terminamos
la Oración diaria con una oración a María. Para ello hay cuatro antífonas; una
de ellas es la salve. Los Obispos de cada Conferencia pueden poner también
otras. Una de estas antífonas bellísimas es la Salve, perfectamente apropiada
para rezarla a la Virgen en Cuaresma.
No sabemso quién compuso esta oración,
tantas veces atribuida a S. Bernardo. S. Bernardo (1090-1153) ciertamente
añadió la exclamación final, dos versos melódicos que termina en í-a: O clemente, o pia / o dulcis Virgo María.
En el original latino la cadencia
rítmica de la Salve es en “e”, en estas terminaciones: misericordiae / Evae / valle / converte / ostende.
Aparte del “Ave María”, es la oración
más tierna que tenemos los cristianos para honrar a María
Puntos
esenciales
1. Iniciamos
la oración el saludo, como en el Ave María.
2.
Toda la tradición medieval (así san
Francisco) se ha complacido en llamar a María Reina, pero entendiendo la
palabra “reina” desde el signo del amor.
3.
Le suplicamos a esta Reina desde el
destierro (desterrado), que es un valle de lágrimas, concepción muy realista de
la vida humana.
4.
Lo que se acentúa con estas cuatro
palabras: suplicamos y suspiramos, gimiendo y llorando.
5.
Como Reina es la Abogada (la Reina
Ester). (La palabra “señora” no está en el original).
6.
Pedimos sus “ojos misericordioso”.
7.
La gracia de las gracias: que como Madre
de Dios nos muestre a su hijo, fruto bendito de su vientre (como si ella fuese
la dueña de la salvación).
8. Toque
final: se juntan la ternura de la “madre” y la piedad del “hijo”: o clemens, o
pia / o dulcis Virgo Maria.
V. Y ahora… ¿qué quieres, Señor,
que yo haga?
Tres verdades
sustanciales para entender y orientar mi vida
1) Primera verdad: Dios está presente en la Creación y en la Historia. (Verdad sustancial
en toda la Biblia, desde el principio hasta el fin. Sin esta “fe” es imposible
leer ninguna página de las santas Escrituras).
2) Segunda verdad: Dios está presente en el ámbito de mi vida, desde el principio hasta el
fin.
3) Tercera verdad: Si Dios está presente en mí, lo que me pasa tiene un sentido que debo
descubrir. ¿Cuál es el sentido de lo que me ha pasado o está pasando? No tanto
¿por qué?, sino ¿para qué? Es decir: ¿Qué me está diciendo Dios?, ¿qué me está
manifestando?, ¿qué quiere de mí? El sinsentido
de la vida adquiere sentido.
Recoger mi vida entera y abrirla ante la presencia
de Dios: volver a entender las cosas de otro modo
1) Lo más hermoso que me ha sucedido
a lo largo de todos los años de mi vida.
2)
Lo más
desagradable que he pasado o estoy pasando.
3) Todo en orden, todo aceptado,
dispuesto al encuentro con Dios ahora mismo.
Ofrenda de mi vida, aquí y ahora, día a día: cómo
quiero agradar al Señor
1) Las actitudes que quiero fomentar
conmigo:
- Dignidad: Un placer desordenado es
un atentado contra mi dignidad
-
Sinceridad: Decir una mentira es siempre engañarme a mí mismo.
-
Piedad: La única
relación que Dios admite es la relación de amor. A Dios no se le engaña, a Dios
no se compra.
-
Oración: Viviré
siempre despierto, en oración, que es “la respiración del amor”.
2) Las actitudes quiero fomentar con
mi familia:
- Amor en
la familia (como
esposo o esposa, como padre o madre): Amor total, gratuito y para siempre.
- Servicio:
Todo por mis padres, todo por mis hijos.
- Unión,
perdón: Que se rompan muchas cosas, pero que no se rompa la familia.
3) Las actitudes con la iglesia
(parroquia o templo) que frecuento
- Disponibilidad
- Sencillez, pequeños servicios gratuitos
Puntos muy concretos
Puede ser
muy interesante concentrar mi vida en una frase…, que puede escribir y tomarla
como lema (como se pone en un escudo episcopal)
ü En mi casa habrá un Crucifijo,
una Biblia, una imagen de María, no para adorno, sino para orar.
ü Haré un plan de vida, con tres o
cuatro puntos concretos, nada más.
ü Muy pocas devociones. Mi santo es
el Santo de cada día. Todos los santos son mis hermanos. ¡Mucho ojo a la
superstición con los santos…, a las oraciones prodigiosas…!
ü La rutina es la anemia de la piedad.
La rutina puede matar el amor.
ü Si yo encargo una misa y doy mi
donativo: estaré presente en ella, y procuraré hacer un acto de caridad (no
monetario) con una persona necesitada de mi amor.
ü ¿Cuál es tu pasaje preferido de
la Biblia…? Respuesta: el de hoy (porque todo la Biblia es insondable)
Fr. Rufino María
Grández, OFMCap.
Misionero de la
Misericordia
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