miércoles, 3 de abril de 2019

1184. Pascua 2019. 6-7. Una alegría muy pura / Fue Pascua al corazón


6 - Una alegría muy pura

Una alegría muy pura
que viene de la fontana;
es muy bella y luminosa
limpia como el agua clara.

Es humilde y muy sencilla
y como el mar dilatada,
grande cosas muy pequeñas,
grande como un galaxia.

En la pupila se esconde
y enciende toda la cara;
habita en el pensamiento
y en los labios se derrama.

Alegría profecía
que el Evangelio proclama,
y va diciendo en las calles:
Soy la Alegría de Pascua.

Esa Alegria eres tú,
Jesús que, al morir, nos salvas,
y cautivos de tu cuerpo
nos llevas a nuestra patria.

Oh Jesús, belleza y gozo,
de la mesa preparada:
recibe nuestra Alegría
como celeste alabanza. Amén.

Guadalajara, Jalisco, 2 de abril de 2019,
59° aniversario de la Ordenación Sacerdotal.

7 - Fue Pascua al corazón

María es la Madre… no es apóstol; no es testigo; No es anunciadora del Evangelio. Su misión transciende todos estos sevicio. Es la Madre.
Desde esta perspectiva teológica “no cuadra” (es nuestro humilde sentir de pesador de la fe) la aparición a la Virgen. La aparición es para los testigos. María queda en otro rango sin comparación superior. Es la creyente que ha engendrado la Vida, la creyente fiel hasta el Calvario.
Y siendo así, los espirituales intuyen una intimidad no teologizable del Resucitado, Hijo, con su Madre.
San Ignacio de Loyola, al pasar a la cuarta semana comienza: “La primera contemplación como Christo nuestro señor aparesció a nuestra Señora…”. La gracia de esta “contemplación” (no meditación) será: “demandar lo que quiero, y será aquí pedir gracia para me alegrar y gozar intensamente de tanta gloria y gozo de Christo nuestro Señor”. ¿Cómo entrar en estos misterios: “considerar cómo la Divinidad, que parescía esconderse en la passión, paresce y se muestra agora tan miraculosamente en la sanctíssima resurrección, por los verdaderos y sanctíssimos effectos della”. Incluso el santo maestro espiritual se atreve a añadir un punto final: “El quinto: mirar el officio de consolar, que Christo nuestro Señor trae, y comparando cómo unos amigos suelen consolar a otros”. (Véase Ejercicios Espirituales 218-225).
En este poema de oración queremos contemplar lo que no se puede ver: cómo Jesús, en fe, llena del corazón de su Madre. Remarquemos que es en fe y solo en fe; en esta vida las apariciones son objeto de fe, y también la aparición de Jesús a su Madre. Decimos: “Fue pascua al corazón”
(Nota. Los versos son heptasílabos).

1. Fue Pascua al corazón
la Pascua de la Madre:
nunca nadie la supo,
que nadie la profane.

2. Una fe sin palabras,
misma fe sin imágenes,
fe por siempre escondida
hoy la fe del remate.

3. La que estaba en la cruz
hoy lo siente triunfante,
es mi hijo y mi amado,
hoy más mío que antes.

4. Del coloquio dulcísimo
que ella sola lo sabe,
la saciada de amor
es creyente más grande.

5. Ya la ruta comienza
de la Asunta del valle;
cielo y tierra se elevan
con la Virgen orante.

6. Mi Jesús invisible,
haz brilla mi semblante,
tuya soy y eres mío
por edades de edades.

7. ¡Gloria a Cristo surgente,
gloria a Dios, nuestro Padre;
y María interceda
con amor suplicante! Amén.

Guadalajara, Jalisco, 3 de abril de 2019.

No hay comentarios:

Publicar un comentario