11. Intimidad de Dios y comunión
En este himno cantamos al Espíritu. Dos
palabras pueden dirigir nuestros sentimientos de contemplación. El Espíritu es
la intimidad de Dios; el Espíritu es la ultimidad de Dios. Veámoslo al Espíritu
como protagonista agente de la Resurrección del Hijo amado de Dios Padre. Este
es el secreto del himno
Intimidad de Dios y
comunión,
ultimidad que agota al
Infinito,
a ti, oh eterno
Espíritu, cantamos,
el corazón en busca del
Dios vivo.
Derramado en Jesús tú
fuiste suyo,
desde el vientre hasta
el último suspiro,
y al inclinar su rostro
hacia la tumba
él te entregó a
nosotros, sus discípulos.
Y tú fuiste en el Día
esplendoroso
belleza de su cuerpo
amanecido
y luz del mundo nuevo
que nacía
milagro con nosotros,
por ti ungidos.
Espíritu dador de toda
dádiva,
en Trinidad eternamente
unido,
resurrección que vive y
permanece,
amor sin fin, consuelo
que sentimos.
Te amamos, te adoramos,
te palpamos,
mirando al Salvador, a
Cristo invicto,
y en su radiante luz te
contemplamos
Espíritu del fin y del
principio.
¡Gloria sea a Jesús
Resucitado,
eterno manantial de
gozo límpido,
y sea él amante
intercesor,
esperanza colmada de
los siglos! Amén.
Guadalajara,
Jalisco, Domingo 7 abril 2019.
12. Y Dios hizo lo mejor
El Mensaje del Papa Francisco para este
año 2019 tiene este título:
“La
creación, expectante, está aguardando la manifestación de los hijos de Dios”
(Rom 8,19)
Y comienza así; “Cada año, a través de
la Madre Iglesia, Dios «concede a sus hijos anhelar, con el gozo de habernos
purificado, la solemnidad de la Pascua, para que […] por la celebración de los
misterios que nos dieron nueva vida, lleguemos a ser con plenitud hijos de
Dios» (Prefacio I de Cuaresma). De este modo podemos caminar, de Pascua en
Pascua, hacia el cumplimiento de aquella salvación que ya hemos recibido
gracias al misterio pascual de Cristo: «Pues hemos sido salvados en esperanza»
(Rm 8,24)”.
En el sentir de Pablo la creación está
condicionada por nuestro pecado, que la ha dañado. Y en su mensaje el Papa
dirá:
“Por esto, la creación tiene la
irrefrenable necesidad de que se manifiesten los hijos de Dios, aquellos que se
han convertido en una “nueva creación”: «Si alguno está en Cristo, es una
criatura nueva. Lo viejo ha pasado, ha comenzado lo nuevo» (2 Co5,17).
En efecto, manifestándose, también la creación puede “celebrar la
Pascua”: abrirse a los cielos nuevos y a la tierra nueva (cf. Ap 21,1)”.
Y Dios hizo lo mejor
que por hacer le
faltaba,
cuando a su Hijo Divino
despertó de madrugada.
Y entonces el mundo fue
lo que el Padre quiso
al alba:
un casa para el Hijo
con huerto
acondicionada.
Las aves y florecillas
música y colores daban;
la tierra daba su fruto
y Adán feliz trabajaba.
Dulce visión que se
antoja
en el Reino de la
Gracia;
el pecado ya no existe
y el amor es el que
manda.
Esto anhelamos Jesús,
y es verdad nuestra
esperanza,
y eres tú la primavera
de esta final alianza.
¡A ti, mi Señor
glorioso
la ternura y alabanza,
recibe este abrazo al
cosmos
como liturgia sagrada!
Amén.
Guadalajara,
Jalisco, Domingo 7 abril 2019.
13. Resurrección y Bautismo
(Soliloquio
pascual)
El día 8 de abril de 1937, a los cuatro
meses de haber nacido (5 dic. 1936) y de ser bautizado (9 dic.) recibí el
Sacramento de la Confirmación. Era la costumbre de entonces, que el Obispo, en
su visita, confirmaba a todos los niños y niñas que estuvieran sin confirmar.
Recuerda
el Catecismo de la Iglesia Católica: “En los ritos orientales la iniciación
cristiana de los niños comienza con el Bautismo, seguido inmediatamente por la Confirmación
y la Eucaristía, mientras que en el rito romano se continúa durante unos años
de catequesis, para acabar más tarde con la Confirmación y la Eucaristía, cima
de su iniciación cristiana (cf. CIC can. 851,2; 868)” (Catecismo, 1233).
Resurrección y Bautismo
y santa Confirmación:
el Espíritu Divino
vino a mí y se
aposentó.
¡Oh qué dicha celestial
ser la Morada de Dios,
ser la voz de su
Palabra
llevar conmigo el
Perdón!
Yo creo en los Siete
Dones
que Dios Hijo me
otorgó.
y yo creo en los
milagros
del Evangelio en
misión.
El Milagro de los
siglos,
mayor que la Creación
fue el milagro de la
Pascua
en el cuerpo del Señor.
Y si Dios puede lo
grande
podrá también lo menor;
aquí hay un alma
sencilla
dispuesta a acoger tu
don.
Que en mis manos resplandezca
el don de la compasión
por mi Jesús compasivo
presente en la
absolución.
Mis obras digan a
gritos
que Jesús resucitó,
que el Espíritu está
vivo
con maravillas de amor.
Digamos, hermanos
santos,
en humilde confesión,
que el bien al mal ha
vencido
y se llama Redención.
Toda la tierra está
llena
de su santa Bendición;
el Espíritu nos unge
y exhala su santa
Unción.
¡Gloria al Padre,
gloria al Hijo,
y al Ósculo del Amor:
por los siglos de los
siglos
la santa Resurrección!
Amén.
Guadalajara,
8 abril 2019
14. Definitivo, no quiero
sino el triunfo del amor
¿Cómo se demuestra la Resurrección de
Jesús? Si la Resurrección es Misterio, no se demuestra; se cree en la fe de la
Iglesia. La Resurrección no se demuestra: “se explica”, es decir, se explaya
ante los ojos y se saborea el Misterio.
La Resurrección es igual que la
Eucaristía: no se demuestra, no se puede demostrar.
No hay vía histórica que termine ahí.
Tampoco hay vía ontológica que pueda llegar a
este resultado. Por la “via fidei”, por la “via amoris” entramos y nos
perdemos en el amor infinito. Justamente tomando la “via amoris” – lo más
humano de todo lo humano – abordamos el misterio. Resucitó el Señor. ¿Quién lo
dice? Simplemente el Amor revelado. Basta.
¡Santa Pascua del Señor!
Definitivo: no quiero
sino el triunfo del
amor,
mas no mi amor limitado,
sino Otro, que he visto
yo.
Hubo un amor al
principio,
que fue el amor
explosión,
mas era solo el anuncio
del milagro superior.
El mundo amoroso brilla
de aquel fuego que
rompió,
y los humanos se
postran
adorando a Dios o al
Sol.
No era el Amor todavía
que Dios eterno pensó:
eran solo las primicias
del Amor Encarnación.
Las entrañas de María
son amor en gestación,
que da su flor y su
fruto
en Amor en la Pasión.
No es la Palabra final,
broche de revelación:
aguardad, videntes
santos,
la luz que trae el
dolor.
Resurrección sí lo es
lo que la Cruz ya nos
dio:
Dios en la muerte murió
y en gloria resucitó.
Callaron las Escrituras
y el Amor de Dios
habló,
ya no busquéis
argumentos
si el Amor os encendió.
Adentro, en la
eternidad,
el que habitaba habitó,
y este Jesús Nazareno
como Hijo se mostró.
Esta es la fe de mi
Pascua
que mi amor necesitó:
Vive el Amor, vive y
reina
y en Amor nos consagró.
Amén.
Guadalajara,
Jalisco, martes 9 de abril de 2019.
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