lunes, 15 de abril de 2019

1190. Pascua 2019.16 - Iglesia santa de Dios


Iglesia santa de Dios

“Y finalmente, está el Misterio de la Iglesia. La frase con la que Romano Guardini, hace casi 100 años, expresó la esperanza gozosa que había en él y en muchos otros, permanece inolvidable: “Un evento de importancia incalculable ha comenzado, la Iglesia está despertando en las almas”.
Se refería a que la Iglesia ya no era experimentada o percibida simplemente como un sistema externo que entraba en nuestras vidas, como una especie de autoridad, sino que había comenzado a ser percibida como algo presente en el corazón de la gente, como algo no meramente externo sino que nos movía interiormente. Casi 50 años después, al reconsiderar este proceso y viendo lo que ha estado pasando, me siento tentado a revertir la frase: “La Iglesia está muriendo en las almas”.
De hecho, hoy la Iglesia es vista ampliamente solo como una especie de aparato político. Se habla de ella casi exclusivamente en categorías políticas y esto se aplica incluso a obispos que formulan su concepción de la Iglesia del mañana casi exclusivamente en términos políticos. La crisis, causada por los muchos casos de abusos de clérigos, nos hace mirar a la Iglesia como algo casi inaceptable que tenemos que tomar en nuestras manos y rediseñar. Pero una Iglesia que se hace a sí misma no puede constituir esperanza.
(Al final) El hoy de la Iglesia es más que nunca una Iglesia de mártires y por ello un testimonio del Dios viviente. Si miramos a nuestro alrededor y escuchamos con un corazón atento, podremos hoy encontrar testigos en todos lados, especialmente entre la gente ordi-naria, pero también en los altos rangos de la Iglesia, que se alzan por Dios con sus vi-das y su sufrimiento. Es una inercia del corazón lo que nos lleva a no desear reconocerlos. Una de las grandes y esenciales tareas de nuestra evangelización es, hasta donde podamos, establecer hábitats de fe y, por encima de todo, encontrar y reconocerlos.

Vivo en una casa, en una pequeña comunidad de personas que descubren tales testimonios del Dios viviente una y otra vez en la vida diaria, y que alegremente me comentan esto. Ver y encontrar a la Iglesia viviente es una tarea maravillosa que nos fortalece y que, una y otra vez, nos hace alegres en nuestra fe”. (Benedicto XVI, La Iglesia y el escándalo del abuso sexual. “Originalmente iba a ser publicado en Semana Santa por el Klerusblatt, periódico mensual para el clero en la mayoría de diócesis bávaras de Alemania; sin embargo fue filtrado este miércoles 10 de abril por el New York Post”. Aciprensa)

Iglesia santa de Dios
que vives en cada alma,
gózate en el alma mía,
Iglesia, mi madre amada.

Hoy la Iglesia estremecida
de un gozo que el rostro baña
se siente más pura y bella,
por Jesús más habitada.

Yo soy la Iglesia creyente
y la siento en mis entrañas,
y siento que de la tumba
nace una nueva esperanza.

Yo soy la fiel Magdalena,
la que sin írse lloraba,
“No llores”, dice la Voz,
y ya se fueron mis lágrimas.

Va renaciendo el amor,
flores y flores que exhalan
la pureza y el perfume
de su carne inmaculada.

Vive Jesús y miradme
en esta noche de Pascua,
mis ojos lo están diciendo,
mis labios con gozo cantan.

Soy la Iglesia de testigos
que alaban y que proclaman;
yo nací en Jerusalén
y en América me alcanzan.

Qué gozo sentirse hermano
en la fe que nos hermana,
y en los cinco continentes
cantar aquella mañana.

Jesús, Señor de la Iglesia,
presencia que no se apaga;
somos tu Pascua y tu júbilo
familia que brinda y ama.

Tu invitación aceptamos
para la pascua sin pausa;
¡gloria a ti, mi Dios amante
en la Pascua trinitaria! Amén.

Guadalajara, Jalisco, Lunes Santo 15 abril 2019

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