lunes, 6 de enero de 2020

1301, Adoración de Epifanía


Adoración de Epifanía

“En el Evangelio (Mt 2,1-12) hemos escuchado que los Magos comienzan manifestando sus intenciones: «Hemos visto salir su estrella y venimos a adorarlo» (v. 2). La adoración es la finalidad de su viaje, el objetivo de su camino. De hecho, cuando llegaron a Belén, «vieron al niño con María, su madre, y cayendo de rodillas lo adoraron» (v. 11). Si perdemos el sentido de la adoración, perdemos el sentido de movimiento de la vida cristiana, que es un camino hacia el Señor, no hacia nosotros.
La teología y la eficiencia pastoral valen poco o nada si no se doblan las rodillas …
Cuando uno adora, se da cuenta de que la fe no se reduce a un conjunto de hermosas doctrinas, sino que es la relación con una Persona viva a quien amar. Conocemos el rostro de Jesús estando cara a cara con Él. Al adorar, descubrimos que la vida cristiana es una historia de amor con Dios, donde las buenas ideas no son suficientes, sino que se necesita ponerlo en primer lugar, como lo hace un enamorado con la persona que ama. Así debe ser la Iglesia, una adoradora enamorada de Jesús, su esposo. …”
(Homilía del Papa Francisco en la Epifanía del Señor, 2020)

Mirándote con estos ojos húmedos
te adoro, mi Jesús, enternecido;
y nada sé decirte, ni apetezco,
me quedo mudo, y miro y miro y miro.

Detrás de mí, mi vida yace lejos,
y pobre yo me siento y dolorido;
es gracia así sentirlo, mas prefiero
dejarlo todo, todo, en el olvido.

Te adoro, mi Jesús, muy dulcemente,
te adoro muy mimoso y pensativo;
te adoro con un beso que tú entiendes,
pensando que ni sé lo que te digo.

Te entrego todo: oro, incienso y mirra,
feliz de verme así, sin mí, perdido,
rogándote que seas mi riqueza,
yo sin mí y tú solo mi prestigio.

Te adoro, en nombre, yo, del mundo entero,
diciendo gracias por haber venido;
te adoro de rodillas con los Magos,
oh Rey del mundo, Rey de los Judíos.

Mi adoración es ya mi ofrenda pura,
que así la has aceptado por ti mismo;
¡A ti la gloria, Misericordioso,
la paz a disfrutar, mi Dios, contigo! Amén.

Guadalajara, Jalisco, 6 enero 2019.

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