Se ha roto su corazón
La liturgia de la semana V de Cuaresma avanza hacia adentro, hacia el corazón sufriente de Jesús. De lunes a jueves escuchamos a Jesús en el capítulo 8 de San Juan: 8,1-11 – 21-30 – 31-42 – 51-59. Es una muestra de la Pasión interna de Jesús.
La liturgia permite (no obliga) tapar las imágenes y el mismo santo crucifijo.
38 Yo hablo de lo que he visto junto a mi Padre, pero vosotros hacéis lo que le habéis oído a vuestro padre». 39 Ellos replicaron: «Nuestro padre es Abrahán». Jesús les dijo: «Si fuerais hijos de Abrahán, haríais lo que hizo Abrahán. 40 Sin embargo, tratáis de matarme a mí, que os he hablado de la verdad que le escuché a Dios; y eso no lo hizo Abrahán. 41 Vosotros hacéis lo que hace vuestro padre». Le replicaron: «Nosotros no somos hijos de prostitución; tenemos un solo padre: Dios». 42 Jesús les contestó: «Si Dios fuera vuestro padre, me amaríais, porque yo salí de Dios, y he venido. Pues no he venido por mi cuenta, sino que él me envió. 43 ¿Por qué no reconocéis mi lenguaje? Porque no podéis escuchar mi palabra. 44 Vosotros sois de vuestro padre el diablo y queréis cumplir los deseos de vuestro padre. Él era homicida desde el principio y no se mantuvo en la verdad porque no hay verdad en él. Cuando dice la mentira, habla de lo suyo porque es mentiroso y padre de la mentira. 45 En cambio, a mí, porque os digo la verdad, no me creéis. 46 ¿Quién de vosotros puede acusarme de pecado? Si digo la verdad, ¿por qué no me creéis? 47 El que es de Dios escucha las palabras de Dios; por eso vosotros no escucháis, porque no sois de Dios».
Se ha roto su corazón
y ha sacado lo que lleva:
palabras muy duras unas
y otras, palabras muy tiernas.
Su secreto de familia
en el Padre eterno empieza;
él es Hijo, todo Hijo
y como el Hijo se muestra.
Él es vida y libertad,
la verdad más verdadera,
y lo que nace de él
lleva su marca señera.
Lo que vive junto al Padre
en sí mismo lo proyecta,
su ser puro trasparece
si con fe a él te acercas.
Y a todos nos hizo hijos
al tomar la carne nuestra,
hijos del alma y la sangre
con todas nuestras miserias.
Mas hijos para sentarnos
con él a la misma mesa,
comensales de Dios Trino
en la divina asamblea.
Abraham murió en su día,
y lo mismo los profetas;
para quien vive en Jesús,
la muerte salió de escena.
Contra aquel Hombre y mensaje
los muertos cogieron piedras,
quería matar la vida
que a los muertos los condena.
Y Jesús salió del templo,
porque su hora no era,
y al pasar dio luz a un ciego
negro en la oscura tiniebla.
Tornamos al Hijo amado
para estar a su vereda,
estar en fe es vivirlo
respirando su presencia.
Abraham lo vio a lo lejos
y exultó con la promesa;
era solo la apertura
de milenaria Cuaresma.
La Cuaresma que hoy vivimos
en la Pascua se halla inmersa,
Jesús de Jerusalén
es gloria en la tumba abierta.
El que vive en mi Palabra
no gustará muerte eterna,
mi vida será su vida,
mi paz, su paz en la guerra.
Hoy en la guerra vivimos,
guerra adentro, guerra afuera,
locura de hablar y hablar,
sin que ninguno lo entienda.
Guerra que es muerte feroz
y a todos nos amedrenta,
guerra del diablo asesino,
que odiar es naturaleza.
Piedad, mi Jesús amado,
con ignorancia sincera;
tú eres del Padre el perdón,
los brazos que siempre esperan.
Tú eres mi paz, la de hoy,
la que a mí viene y se queda:
por mí moriste en la cruz:
que yo viva y nunca muera.
Yo lo creo y me abandono
a tu infinita clemencia;
mis brazos a ti tendidos
son los brazos de tu Iglesia.
Es tu esposa, la que quieres
del todo humilde y pequeña,
bella en su tribulación,
porque tus ojos refleja.
Jesús de amor sorprendente,
que el corazón nos recreas,
las flores de mi jardín
te suplico que las veas.
Tú las siembras cada día
para nacer siempre nuevas;
son muy bellas por ser tuyas
y siempre me las aceptas.
Gracias, ahora y por siempre,
mi Jesús de Galilea,
Jesús de Ucrania y de Rusia,
de Europa y la tierra entera. Amén.
Pamplona, a las orillas del Arga, jueves 7 de abril de 2022.
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