jueves, 7 de abril de 2022

1754. Se ha roto su corazón – Rima espiritual junto al corazón de Cristo

Se ha roto su corazón

 

La liturgia de la semana V de Cuaresma avanza hacia adentro, hacia el corazón sufriente de Jesús. De lunes a jueves escuchamos a Jesús en el capítulo 8 de San Juan: 8,1-11 – 21-30 – 31-42 – 51-59. Es una muestra de la Pasión interna de Jesús.

La liturgia permite (no obliga) tapar las imágenes y el mismo santo crucifijo.

38 Yo hablo de lo que he visto junto a mi Padre, pero vosotros hacéis lo que le habéis oído a vuestro padre». 39 Ellos replicaron: «Nuestro padre es Abrahán». Jesús les dijo: «Si fuerais hijos de Abrahán, haríais lo que hizo Abrahán. 40 Sin embargo, tratáis de matarme a mí, que os he hablado de la verdad que le escuché a Dios; y eso no lo hizo Abrahán. 41 Vosotros hacéis lo que hace vuestro padre». Le replicaron: «Nosotros no somos hijos de prostitución; tenemos un solo padre: Dios». 42 Jesús les contestó: «Si Dios fuera vuestro padre, me amaríais, porque yo salí de Dios, y he venido. Pues no he venido por mi cuenta, sino que él me envió. 43 ¿Por qué no reconocéis mi lenguaje? Porque no podéis escuchar mi palabra. 44 Vosotros sois de vuestro padre el diablo y queréis cumplir los deseos de vuestro padre. Él era homicida desde el principio y no se mantuvo en la verdad porque no hay verdad en él. Cuando dice la mentira, habla de lo suyo porque es mentiroso y padre de la mentira. 45 En cambio, a mí, porque os digo la verdad, no me creéis. 46 ¿Quién de vosotros puede acusarme de pecado? Si digo la verdad, ¿por qué no me creéis? 47 El que es de Dios escucha las palabras de Dios; por eso vosotros no escucháis, porque no sois de Dios».

 

Se ha roto su corazón

y ha sacado lo que lleva:

palabras muy duras unas

y otras, palabras muy tiernas.

 

Su secreto de familia

en el Padre eterno empieza;

él es Hijo, todo Hijo

y como el Hijo se muestra.

 

Él es vida y libertad,

la verdad más verdadera,

y lo que nace de él

lleva su marca señera.

 

Lo que vive junto al Padre

en sí mismo lo proyecta,

su ser puro trasparece

si con fe a él te acercas.

 

Y a todos nos hizo hijos

al tomar la carne nuestra,

hijos del alma y la sangre

con todas nuestras miserias.

 

Mas hijos para sentarnos

con él a la misma mesa,

comensales de Dios Trino

en la divina asamblea.

 

Abraham murió en su día,

y lo mismo los profetas;

para quien vive en Jesús,

la muerte salió de escena.

 

Contra aquel Hombre y mensaje

los muertos cogieron piedras,

quería matar la vida

que a los muertos los condena.

 

Y Jesús salió del templo,

porque su hora no era,

y al pasar dio luz a un ciego

negro en la oscura tiniebla.

 

Tornamos al Hijo amado

para estar a su vereda,

estar en fe es vivirlo

respirando su presencia.

 

Abraham lo vio a lo lejos

y exultó con la promesa;

era solo la apertura

de milenaria Cuaresma.

 

La Cuaresma que hoy vivimos

en la Pascua se halla inmersa,

Jesús de Jerusalén

es gloria en la tumba abierta.

 

El que vive en mi Palabra

no gustará muerte eterna,

mi vida será su vida,

mi paz, su paz en la guerra.

 

Hoy en la guerra vivimos,

guerra adentro, guerra afuera,

locura de hablar y hablar,

sin que ninguno lo entienda.

 

Guerra que es muerte feroz

y a todos nos amedrenta,

guerra del diablo asesino,

que odiar es naturaleza.

 

Piedad, mi Jesús amado,

con ignorancia sincera;

tú eres del Padre el perdón,

los brazos que siempre esperan.

 

Tú eres mi paz, la de hoy,

la que a mí viene y se queda:

por mí moriste en la cruz:

que yo viva y  nunca muera.

 

Yo lo creo y me abandono

a tu infinita clemencia;

mis brazos a ti tendidos

son los brazos de tu Iglesia.

 

Es tu esposa, la que quieres

del todo humilde y pequeña,

bella en su tribulación,

porque tus ojos refleja.

 

Jesús de amor sorprendente,

que el corazón nos recreas,

las flores de mi jardín

te suplico que las veas.

 

Tú las siembras cada día

para nacer siempre nuevas;

son muy bellas por ser tuyas

y siempre me las aceptas.

 

Gracias, ahora y por siempre,

mi Jesús de Galilea,

Jesús de Ucrania y de Rusia,

        de Europa y la tierra entera. Amén.

 

Pamplona, a las orillas del Arga, jueves 7 de abril de 2022.

 

 

 


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