Pasó Jesús a la Paz
Para dar inicio al Triduo Pascual salió de mi corazón el Himno Pascual de este año, que, sin remedio, quise asociar a lo que nos está pasando hoy con la guerra, de la que he dicho y repetido en la predicación que sencillamente es un pecado. Pero veo la televisión y escucho los diálogos de los que entienden – políticos y generales – y la guerra no es un pecado; es una confluencias e intereses, y la solución va por otro camino: Rusia/China, QUE/Estados Unidos.
Escucho al Papa, en la entrevista transmitida por la RAI, ayer, Viernes Santo, y habla de Caín y su hermano asesinado. No es la historia de ayer; es la historia de hoy.
“Yo entiendo a los gobernantes que compran armas, los entiendo. No los justifico, pero los entiendo. Porque tenemos que defendernos, porque [es] el esquema cainita de la guerra. Si fuera un modelo de paz, esto no sería necesario. Pero vivimos con este esquema demoníaco, [que dice] que nos matemos unos a otros en aras del poder, en aras de la seguridad, en aras de muchas cosas. Pero pienso en las guerras ocultas, que nadie ve, que están lejos de nosotros. Muchas. ¿Para qué? ¿Para explotar? Hemos olvidado el lenguaje de la paz, lo hemos olvidado. Se habla de paz. Las Naciones Unidas han hecho de todo, pero no han tenido éxito. Regreso al Calvario. Allí Jesús lo hizo todo. Intentó con piedad, con benevolencia, convencer a los dirigentes y [en cambio] no: ¡guerra, guerra, guerra contra él! A la mansedumbre oponen la guerra por la seguridad. “Es mejor que un hombre muera por el pueblo”, dice el sumo sacerdote, porque al contrario vendrán los romanos. Y la guerra.”
Oro, y miro a Jesús Resucitado: Señor, ten piedad.
La paz os dejo, mi paz os doy;
no os la doy como la da el mundo (Jn 14,27)
1.Pasó Jesús a la Paz
tras la muerte que le dimos;
llevaba en su cuerpo santo
los pecados redimidos.
2. Y amaneció para siempre
con su belleza vestido,
Resurrección es su vida
y su gozo compartido.
3. ¿Por qué, Señor, hoy nosotros
en la tierra nos herimos
y al pecado de la guerra
le damos vida y respiro?
4. Misterio de nuestra espera
que en combate resistimos,
cuando tu Paz es tu herencia
que regalas a los hijos.
5. Jesús, la Paz derramada,
que a todos nos hace ungidos,
delicia de todo bien
que en la Cena has prometido.
6. Belleza que nos creó,
Belleza de mi destino:
en ti se deshace el Mal,
Dios Hombre, Dios infinito.
7. ¡Gloria a ti, Dios dilatado,
el transcendente y más íntimo,
sea tu Paz vespertina
mi ansiada cima y camino! Amén.
(Pamplona, 2022).
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