viernes, 22 de abril de 2022

1759. Junto a la Roca vacía – Mistagogía de Pascua

 

Junto a la Roca vacía

 

La Iniciación cristiana de Adultos comporta varias etapas progresivas, desrrolladas en el curso de un tiempo conveniente: Evangelización y Catecumenado / Tiempo de purificación e iluminación (que suele coincidir con la Cuaresma) / Los Sacramentos de la Iniciación (Bautismo, Confirmación, Eucaristía) / La Mistagogía. “Ésta es la última etapa de la iniciación, a saber el tiempo de la «Mystgogia» de lMistagogía es la “conducción” (verbo “agô”, conducir) al iniciado (“mystes” iniciado en el “misterio”), como similarmente “Pedagogía” es la conducción del niño (“pais, paidós” , niño).

La nuevo nacido cristiano (el “neófito”) se le conduce en Pascua a la interioridad de los misterios de Pascua. Son famosas las catequesis mistagógicas de san Ambrosio, de san Cirilo de Jerusalén, de Teodoro de Mopsuestia y de san Juan Cristómo.


El Mistagogo de la Iglesia es el Espíritu Santo.

Junto a la Roca vacía

la Magdalena lloraba,

y el Hortelano le dijo

a la amante enamorada:

 

Dime, mujer, por qué lloras

del fondo desconsolada.

- Si eres tú quien lo ha llevado

dime a mí dónde descansa.

 

Que yo quiero perfumarlo

con el fuego de mis lágrimas,

y embalsamarlo con besos

que han estallado en mi alma.

 

¡María!, dijo aquel Hombre

a la mujer extasiada,

y ella, sabiéndose  esposa,

se lanzó a las plantas santas.

 

Tú eres mío, Rabbuní,

delirio que me traspasa,

y nunca te dejaré

porque tú nunca te apartas.

 

Tú eres mío, más adentro

que el clamor de mis entrañas;

y el aliento he percibido:

¡Hermosa mía, mi amada!

 

Yo el Cantar te cantaré

si en mi seno te desmayas,

y en tu Iglesia yo seré

la mujer que solo ama.

 

          * * *

Hoy te consagro, María,

como apóstol y enviada;

anuncia y diles que amo

con amor puro de Pascua.

 

Y tu misión ha de ser 

ser madre, sierva y hermana,

ser del amor el sagrario,

del Dios encarnado entrañas.

 

Sin ti mi Iglesia no existe,

mujeres me acompañaban,

y al lado de los apóstoles

de no menor importancia.

 

Con María Magdalena,

Juana de Cusa y Susana,

soporte del Evangelio

cuando yo lo predicaba.

 

Eres, Mujer, en mi Iglesia

la armonía de la casa,

el bienestar que se siente

cuando el amor todo apaña.

 

Eres fuente de verdad

y más que palabra sabia,

fidelidad y ternura

que a ningún precio se paga.

 

Recuerda, María mía,

cuando yo estaba en Magdala,

recuerda tus provisiones,

guarda en tus ojos la Barca.

 

Yo estoy ahora lo mismo

y necesito que hagas,

lo que tú sabes hacer

con solo ver mi mirada.

 

Sé siempre la esposa fiel

en la mar en marejada;

y en medio de la tormenta

guárdame con esperanza.

 

Soy tuyo, todo tuyo,

como don cada mañana,

soy tuyo en la Trinidad

y eres mía en cruz sellada. Amén. Aleluya.

 

Roma, 22 abril 2022

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