La Iniciación cristiana de Adultos comporta varias etapas progresivas, desrrolladas en el curso de un tiempo conveniente: Evangelización y Catecumenado / Tiempo de purificación e iluminación (que suele coincidir con la Cuaresma) / Los Sacramentos de la Iniciación (Bautismo, Confirmación, Eucaristía) / La Mistagogía. “Ésta es la última etapa de la iniciación, a saber el tiempo de la «Mystgogia» de lMistagogía es la “conducción” (verbo “agô”, conducir) al iniciado (“mystes” iniciado en el “misterio”), como similarmente “Pedagogía” es la conducción del niño (“pais, paidós” , niño).
La nuevo nacido cristiano (el “neófito”) se le conduce en Pascua a la interioridad de los misterios de Pascua. Son famosas las catequesis mistagógicas de san Ambrosio, de san Cirilo de Jerusalén, de Teodoro de Mopsuestia y de san Juan Cristómo.
Junto a la Roca vacía
la Magdalena lloraba,
y el Hortelano le dijo
a la amante enamorada:
Dime, mujer, por qué lloras
del fondo desconsolada.
- Si eres tú quien lo ha llevado
dime a mí dónde descansa.
Que yo quiero perfumarlo
con el fuego de mis lágrimas,
y embalsamarlo con besos
que han estallado en mi alma.
¡María!, dijo aquel Hombre
a la mujer extasiada,
y ella, sabiéndose esposa,
se lanzó a las plantas santas.
Tú eres mío, Rabbuní,
delirio que me traspasa,
y nunca te dejaré
porque tú nunca te apartas.
Tú eres mío, más adentro
que el clamor de mis entrañas;
y el aliento he percibido:
¡Hermosa mía, mi amada!
Yo el Cantar te cantaré
si en mi seno te desmayas,
y en tu Iglesia yo seré
la mujer que solo ama.
* * *
Hoy te consagro, María,
como apóstol y enviada;
anuncia y diles que amo
con amor puro de Pascua.
Y tu misión ha de ser
ser madre, sierva y hermana,
ser del amor el sagrario,
del Dios encarnado entrañas.
Sin ti mi Iglesia no existe,
mujeres me acompañaban,
y al lado de los apóstoles
de no menor importancia.
Con María Magdalena,
Juana de Cusa y Susana,
soporte del Evangelio
cuando yo lo predicaba.
Eres, Mujer, en mi Iglesia
la armonía de la casa,
el bienestar que se siente
cuando el amor todo apaña.
Eres fuente de verdad
y más que palabra sabia,
fidelidad y ternura
que a ningún precio se paga.
Recuerda, María mía,
cuando yo estaba en Magdala,
recuerda tus provisiones,
guarda en tus ojos la Barca.
Yo estoy ahora lo mismo
y necesito que hagas,
lo que tú sabes hacer
con solo ver mi mirada.
Sé siempre la esposa fiel
en la mar en marejada;
y en medio de la tormenta
guárdame con esperanza.
Soy tuyo, todo tuyo,
como don cada mañana,
soy tuyo en la Trinidad
y eres mía en cruz sellada. Amén. Aleluya.
Roma, 22 abril 2022
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