Cartas de un hermano
menor
a una hermana clarisa
capuchina
en torno a santa Clara y
su Forma de vida (2007),
reeditadas hoy (2012)
con motivo de los 800 años
del comienzo de la vida
evangélica de Clara (Assisi, 1212)
Carta 5
El retrato
espiritual de santa Clara
hecho por
su hermana Beatriz
Mi querida Lidia:
Al investigar sobre estos puntos iniciales que
tratamos de pormenorizar para ver cómo eran santa Clara, porque de la unidad de
la persona comprenderemos mejor lo íntimo de su "Forma de vida" dado
a las Hermanas Pobres, me ha impresionada especialmente lo que dijo su hermana
carnal, Beatriz.
Como sabes, el Proceso notarial sobre la
investigación de la santidad de Clara se
hizo al poco de la muerte de la que luego fue santa. Murió en agosto de 1253, y
el Proceso se llevó a cabo en noviembre del mismo año.
Le tocó declarar a Beatriz. Dijo cosas sencillas
y preciosas. Testimonió que su hermana hacía milagros... Pero la pregunta del
"veinte" - como he aprendido en México - fue ésta: en qué estaba la santidad de
madonna Clara. Y Beatriz respondió. Se olvidó de que su hermana había hecho
milagros: no estaba en eso la santidad.
Y la testigo habló con mucha sencillez, diciendo (como lo puedes ver escrito):
virginidad, humildad, paciencia y afabilidad..., "y, por encima de todo,
en el amor al Privilegio de la Pobreza". Beatriz no habla como una
teóloga; habla como una hermana de la Comunidad, que narra lo que ha visto, y
nos cuenta: "Así vi yo la santidad de mi hermanas. Este es el retrato que
yo puedo haceros..."
A mí me parece precioso un testimonio tan
sencillo, directo y fragante. Y, al punto, me han brotado unos versos, que no
tienen otra finalidad que repetir lo que su hermana dijo, para que lo recuerden
hoy, principalmente, las Hermanas Clarisas y se lo apliquen a sí mismas. He
destacado en negrita el párrafo central sobre el que he compuesto el himno,
incluso puedes ver en líneas distinta el collar de virtudes que Beatriz ha
visto en su hermana.
Es mi carta espiritual, que dedico a mis
hermanas clarisas.
* * *
Pero deseo profundizar esta reflexión, mi
querida Lidia. No sé si sabré hacerlo como el tema merece.
Según entiendo, Beatriz ve en su hermana dos
virtudes "polares": virginidad y pobreza; ahí está el secreto, con
esos dos rasgos se trazar el verdadero perfil.
Virginidad es la primera palabra; pobreza la
última. Se pueden juntar las dos palabras, y hacer de las dos una sola
expresión. La esencia de Clara es ésta: la virginidad hasta ser toda pobre: virginalmente pobre, o pobreza virginal.
Recordemos la historia. Clara, pura y angelical
siempre, dio el paso a la vida nueva a sus 18 años. Llegó la edad del amor, que
para una mujer de entonces eran los 16 años. Y se habló de matrimonio. Sobre
este punto encontramos dos testimonios de seglares que son extraordinariamente
elocuentes. Conviene leerlos con atención.
"Messer Ranieri de Bernardo de Asís declaró
bajo juramento que no dudaba de la santidad de madonna santa Clara, de feliz
memoria, ni de que estuviese como santa en el cielo; y si alguno dudase de
ella, de ninguna otra se debería creer y aun antes parecería que nuestra fe
habría que tenerla por nada.
El testigo conoció a la dicha madonna Clara
cuando era niña en casa de su padre; y era virgen, y desde su primera edad
comenzó a dedicarse a las obras santas, como si hubiese sido santificada en el
vientre de su madre.
Como era bella de rostro, se trató de darle
marido; y muchos de sus parientes le rogaban que consintiese en casarse; pero
ella jamás accedió. Y el testigo mismo le había rogado muchas veces que
accediese, y ella no quería ni oírle; antes bien, ella le predicaba a él el
desprecio del mundo.
Preguntado por cómo sabia las dichas cosas,
contestó: porque su mujer era pariente de la dicha madonna Clara, por lo que el
testigo frecuentaba su casa con confianza y veía sus antedichas buenas
obras" (Proceso, XVIII, 2).
La joven Clara era virgen. Es un dato no baladí,
sino muy estimable para el hombre que así habla. Él la hubiera visto muy bien
casada, y hasta era su reiterado consejo personal, pero Clara pensaba en otra
cosa bien distinta.
No menos preciso es el testimonio de otro
caballero, cuya acta íntegra es la siguiente:
"Pedro de Damiano, de la ciudad de Asís,
declaró bajo juramento que el testigo y su padre eran vecinos de la casa de
santa Clara, de su padre y de los demás familiares.
Y conoció a madonna Clara mientras estuvo en el
siglo; y conoció a su padre, messer Favarone, noble, grande y poderoso en la
ciudad, él y los otros de su casa.
Y madonna Clara fue noble y de noble linaje, de
honesta conducta; y de su casa eran siete caballeros, todos nobles y poderosos.
Preguntado sobre cómo sabía las dichas cosas,
contestó que las había visto, porque era su vecino.
Ya entonces, la dicha madonna Clara, que era
muchacha en aquel tiempo, vivía espiritualmente, según se creía. Y vio que el
padre y la madre y sus parientes la quisieron casar según su nobleza,
magníficamente, con hombres grandes y poderosos.
Pero la muchacha, que tendría entonces
aproximadamente diecisiete años, no pudo ser convencida de ninguna manera,
porque quería permanecer virgen y vivir en pobreza, como lo demostró después,
ya que vendió toda su herencia y la dio a los pobres. Y por todos era tenida
como de buena conducta.
Preguntado por cómo lo sabia, contestó: porque
era su vecino y sabía que nadie había podido persuadirla nunca a poner su
afición en las cosas mundanas"(Proceso, XIX).
Aquí se habla expresamente de que el deseo del
matrimonio era el plan expreso tan de su padre como de su madre. Nada obsta que
su madre fuera una piísima dama, peregrina hacía años a San Miguel "in
monte Gargano" e, incluso a Tierra Santa..., y que, al fin, ella misma
terminara monja en San Damián, al lado de su hija, o más bien de sus hijas,
Inés (Catalina) y Beatriz. Ella, y el que llamaríamos consejo de familia, la querían ver casada... Y esto no de una
manera abstracta, porque los casamientos no se hacen sino con tal o con cual
doncel... Y los nombres circularon, aunque no los haya conservado -
discretamente, y con razón - la historia. El joven elegido sería del rango de
los nobles o caballeros.
Así pues, Pedro Damiano, con sensato realismo y
apreciando el valor de lo que dice, afirma que nada se pudo contra el propósito
de la joven. Y en dos palabras nos da la clave de la vida que emprendió Clara:
"quería permanecer virgen y vivir en pobreza".
Es lo mismo que aprecia su hermana Beatriz en el
testimonio emitido: lo primero, fue virgen; y el culmen: vivió esta virginidad
en la pobreza que Dios le inspiró.
Si volvemos a los testimonios, veremos que
varias hermanas quiere recalcar fuertemente este dato: fue decididamente
virgen, virgen desde su nacimiento, virgen toda su vida. "allí entró virgen
y se conservó siempre virgen. (Proceso, II, 2), "fue virgen desde la
infancia, permaneció virgen elegida por el Señor" (III,2), " la
madonna permaneció virgen desde su nacimiento" (VII,2); "La madonna
Clara fue tenida siempre por todos como virgen purísima" (XVII,2
Testimonio de "Madonna Bona de Guelfuccio de Asís declaró bajo juramento
que conoció a santa Clara de cuando ella estaba en casa de su padre, pues la
trató y estuvo en casa con ella; y por la mucha santidad de su vida, antes y
después de entrar en religión, creía firmemente que había sido santificada en
el vientre de su madre" XVII,1).
* * *
Siempre he pensado que virginidad y pobreza son la figura de la santidad de Clara. Y no es
mero lirismo el enfoque que Inocencio IV presenta en la bula que otorga al
obispo Bartolomé de Espoleto para que inicie la investigación canónica sobre la
santidad de Clara.
"En seguida, renunciando a sí misma y a los
suyos y sus bienes, amó como a esposo a Cristo pobre, Rey de reyes, hecha ella
ya doncella real. Y, consagrándose a El totalmente en cuerpo y alma, con
espíritu humilde, le ofrendó como dote, principalmente, estos dos bienes: el
don de la pobreza y el voto de la castidad virginal.
Y así fue admitida la pudorosa virgen a los
deseados abrazos del Esposo virginal; y de este tálamo de la virginidad
inviolada nació una descendencia fecunda y casta, prodigiosa a los ojos de
todos; esta estirpe, al perfume de su santo ejemplo, y con el amor de una vida
santa como la de ella, fructifica copiosamente para Dios como un plantel
celeste, extendida a casi todas las regiones del mundo" (Inocencio IV,
Bula de investigación, 18 octubre 1253).
* * *
Querida Lidia: Aquí va, pues, el testimonio de
Beatriz y el himno; este himno para que lo añadas a la pequeña colección que
ido escribiendo. Con todo afecto, con el deseo de encontrar en la vida de Clara
un reflejo limpio y fragante del Evangelio, afectísimo en el Señor Jesús
Testimonio
de Beatriz
1. Sor Beatriz de messer Favarone de Asís, monja
del monasterio de San Damián, declaró bajo juramento que la testigo fue hermana
carnal de madonna Clara, de santa memoria, cuya vida había sido casi angélica
desde su niñez ya que fue virgen y permaneció siempre en virginidad. Y era
solicita en las buenas obras de santidad, y tanto que su buena fama se divulgó
entre todos los que la conocían.
Conversión
de santa Clara
2. Y dijo que, habiendo oído san Francisco la
fama de su santidad, muchas veces se acercó a ella para predicarle; y la virgen
Clara aceptó su predicación y renunció al mundo y a todas las cosas terrenas, y
se fue a servir a Dios tan pronto como le fue posible.
3. Y vendió toda su herencia y parte de la
herencia de la testigo y la dio a los pobres.
4. Y luego, san Francisco la tonsuró ante el
altar, en la iglesia de la Virgen María, llamada de la Porciúncula, y después
la llevó a la iglesia de San Pablo de las Abadesas. Y, como sus parientes
quisieron sacarla de allí, madonna Clara agarró los manteles del altar y se
descubrió la cabeza, mostrándola rapada; y de ningún modo quiso acceder, ni se
dejó sacar de allí, ni regresar con ellos.
5. Más tarde, san Francisco, fray Felipe y fray
Bernardo la llevaron a la iglesia del Santo Angel de Punzo, donde estuvo poco
tiempo y de donde fue llevada a la iglesia de San Damián, lugar en que el Señor
le dio más hermanas que gobernar.
Preguntada por cómo sabía las cosas antedichas,
contestó que, siendo ella su hermana, unas cosas las había visto y otras las
había oído de la misma madonna Clara y de otros.
Preguntada sobre cuánto tiempo hacía, contestó:
unos cuarenta y dos años.
Vida
religiosa de santa Clara en el monasterio
6. Dijo también la testigo que, siendo madonna
Clara abadesa en el monasterio, se condujo en su gobierno tan santa y tan
prudentemente, y tantos milagros hizo Dios por medio de ella, que todas las
hermanas y todos los que la conocieron la tuvieron y la tienen como santa.
Preguntada por en qué estaba la santidad de
madonna Clara, respondió que estaba
en
la virginidad,
en
la humildad,
en
la paciencia y afabilidad,
en
la corrección necesaria,
en
las dulces exhortaciones a las hermanas,
en
la asiduidad en la oración y la contemplación,
en
la abstinencia y el ayuno,
en
la aspereza del lecho y del vestido,
en
el desprecio de sí misma,
en
el fervor del amor de Dios, en el deseo del martirio;
y,
por encima de todo, en el amor al Privilegio de la Pobreza.
7. Preguntada por cómo sabía las cosas
antedichas, contestó: porque había visto que ella practicaba todas estas cosas,
y porque era su hermana carnal y había vivido con ella en el monasterio durante
unos veinticuatro años. Y antes había tratado y vivido con ella, como hermana
suya. Y aseguró que era tal la bondad de madonna Clara, que su lengua no era
capaz de expresarla.
8. Preguntada sobre qué milagros había obrado el
Señor por medio de ella, contestó que Dios había curado a algunas hermanas al
trazar ella la señal de la cruz sobre las mismas. Y otros muchos milagros; pues
Dios, por sus oraciones, defendió al monasterio de los sarracenos, y a la
ciudad de Asís del asedio de los enemigos, según se cree públicamente.
Preguntada por cómo sabía esto, contestó: porque
vio cuando ella hizo oración y cuando huyeron los sarracenos sin hacer ningún
daño a ninguna ni al monasterio. Y luego de haber hecho oración, al día
siguiente, el ejército que estaba a las puertas de la ciudad de Asís se retiró
9. Preguntada sobre la curación de las hermanas,
contestó que por medio de madonna Clara habían sido curadas sor Bienvenida, sor
Cristiana y otras más.
Preguntada sobre cómo lo sabía, contestó que
primero las había visto enfermas y muy mal, hasta que la santa madre, trazando
sobre ellas la señal de la cruz, con la oración, las curó v después las había
visto sanas.
* * *
1.
Su santidad fue sencilla,
transparente
como el agua:
fue
virgen, toda de Cristo,
virgen
solo por gracia.
2.
Humilde, paciente, afable;
era
madre y fue la hermana,
suave
en la corrección,
muy
dulce cuando exhortaba.
3.
Fiel en la santa oración,
y
en contemplación muy alta,
en
la abstinencia y ayuno
como
esposa enamorada.
4.
Pobre en el lecho y vestido
como
el Niño en unas pajas;
era
toda para todas
y
de sí misma olvidada.
5.
Y ardientemente por Cristo
el
martirio deseaba:
en
la santa Eucaristía
su
vida a Dios inmolaba.
6.
Su secreto y privilegio
lo
que más de todo amaba,
era
la santa Pobreza
que
Francisco le enseñara.
7.
En milagros florecía
la
gracia que Dios le daba,
mas
su hermosa santidad
en
los milagros no estaba.
8.
Oh Clara, Virgen humilde,
nuestra
madre y nuestra hermana,
condúcenos
hasta Cristo,
por
sus huellas y palabras.
9.
¡A ti, Cristo, Esposo amado,
el
amor y la alabanza,
a
ti el gozo y nuestros cánticos,
oh
Hijo, luz de la patria! Amén.

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