Homilía
en el Domingo Mundial de Misiones 2012
Evangelio
del domingo 29 del tiempo ordinario, ciclo B
Mc
10,35-45
Texto
del Evangelio:
Se le
acercaron los hijos de Zebedeo, Santiago y Juan, y le dijeron: “Maestro, queremos que nos hagas lo que te
vamos a pedir”. Les preguntó: “¿Qué queréis que haga por vosotros?”
Contestaron: “Concédenos sentarnos en tu gloria uno a tu derecha y otro a tu
izquierda”. Jesús replicó: “No sabéis lo que pedís, ¿sois capaces de beber el
cáliz que yo he de beber, o de bautizaros con el bautismo con que yo me voy a
bautizar?” Contestaron: “Podemos”. Jesús les dijo: “El cáliz que yo voy a beber
lo beberéis, y seréis bautizados con el bautismo con que yo me voy a bautizar,
pero el sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo, sino
que es para quienes está reservado”.
Los
otros diez, al oír aquello se indignaron contra Santiago y Juan. Jesús,
llamándolos, les dijo: “Sabéis que los
que son reconocidos como jefes de los pueblos los tiranizan, y que los grandes
los oprimen. No será así entre vosotros: el que quiera ser grande entre
vosotros, que sea vuestro servidor; y el que quiera ser primero, sea esclavo de
todos. Porque el Hijo del hombre no ha venido para ser servido, sino para
servir y dar su vida en rescate por la multitud”-
Hermanos:
1. Hoy, por ser domingo penúltimo de octubre, es
el DOMUND, Domingo mundial de Misiones. Por esta circunstancia se concede
facultad para cambiar una de las tres lecturas por un texto, por así decir,
misional: la primera, la segunda o la tercera lectura. Los liturgistas aconsejan
respetar el Evangelio, para no perder el hijo que vamos siguiendo.
Vamos a hablar de las misiones, o mejor, dicho,
de la gran misión que incumbe a la Iglesia de llevar el Evangelio al mundo
entero. Y tratamos de este anhelo supremo de Cristo en el momento en que la
Iglesia, en torno a Pedro, presente en su sucesor Benedicto XVI, está
celebrando el Sínodo de la Nueva Evangelización para la transmisión de la Fe.
¡Qué cuadro más diferente el que nos presenta el
Evangelio de hoy! Aquellos dos jóvenes apóstoles que anhelan la gloria primera
en el triunfo final de Cristo... Seguramente que no les podemos reprochar
mucho, porque si cada uno sacara a flote las aspiraciones secretas que hemos
ido alimentando en el curso de la vida, no serán de seguro las que corresponden
al programa que Jesús va a proponer a sus seguidores, y muy especialmente a sus
íntimos seguidores.
2. Debemos observar muy atentamente que en aquel
momento Jesús dio a aquellos dos jóvenes soñadores el mayor regalo que se puede
hacer a una criatura humana: la Cruz de Cristo, cuando les dijo: El cáliz que yo voy a beber lo beberéis, y
seréis bautizados con el bautismo con que yo me voy a bautiza.
Jesús les estaba dando la gracia del martirio.
En la antigua y en la Nueva Evangelización, el martirio, es decir, la fidelidad hasta la muerte por amor, es un
signo brillantísimo de que la fuerza del Evangelio se expande, atrae y
conquista. Nadie convence tanto como el que da la vida.
3. Estos días se están diciendo cosas bellísimas
en el Sínodo, a las que tenemos acceso por el boletín diario, mañana y tarde,
donde se recoge con la debida amplitud la intervención de cada uno que habla.
De la India pasamos a Noruega o a México y se
pueden apreciar realidades tan diferentes, tan ricas todas ellas, si están
sustentadas por ese amor ardiente a Cristo que mueve a los evangelizadores,
testigos de Jesús.
Esta semana hablaba un obispo chino de noventa
años, que en su juventud estuvo veinte años en las cárceles comunistas; mejor
dicho, no hablaba: era el mensaje que enviaba desde China para que fuera leído,
en inglés, en el Sínodo. Merece ser escuchado con el respeto con que se escucha
a un anciano. Lo leyó el Secretario del Sínodo y decía así:
“Reverendísimos y Excelentísimos Padres y
Excelencias de la XIII Asamblea del Sínodo,
les expreso mis congratulaciones porque pueden
ustedes participar en el Sínodo y rendir homenaje al Sepulcro de San Pedro.
Lamento profundamente que no puedan escuchar ninguna voz proveniente de la
iglesia de China. Deseando compartir al menos algunas palabras con ustedes y,
sobre todo, con nuestro Papa Benedicto XVI, les envío hoy este breve mensaje.
Quiero decir que nuestra Iglesia en China y en especial los laicos, han
custodiado siempre la piedad, la
fidelidad, la sinceridad y la devoción de los primeros cristianos, a pesar
de haber soportado cincuenta años de persecuciones. Deseo añadir que ruego a
Dios Omnipotente, intensa y constantemente, para que nuestra piedad, fidelidad, sinceridad y devoción
puedan rectificar la tibieza, la infidelidad y la secularización que han
surgido en el exterior debido a una apertura y a una libertad sin frenos.
En el Año de la Fe, en sus discusiones sinodales
pueden ustedes indagar por qué nuestra fe en China se ha podido conservar
indefectible hasta hoy. Es como ha dicho el gran filósofo chino Lao Tse. “Así
como la calamidad genera la prosperidad, la debilidad esconde la calamidad”. En
las iglesias fuera de China muchos clérigos se han contagiado de la tibieza, la
infidelidad y la secularización de los fieles. Por el contrario, en la iglesia
china, los laicos son más píos que los religiosos. ¿No pueden quizás la piedad, la fidelidad, la sinceridad y la
devoción de los cristianos laicos chinos sacudir a los religiosos en el
exterior? Me han conmovido profundamente las palabras del Papa Benedicto XVI:
“Como sabemos, en vastas zonas de la tierra la fe corre peligro de apagarse
como una llama que ya no encuentra alimento. Estamos ante una profunda crisis
de fe, ante una pérdida del sentido religioso, que constituye el mayor desafío
para la Iglesia de hoy. Por lo tanto, la renovación de la fe debe ser la
prioridad en el compromiso de toda la Iglesia en nuestros días” (Discurso del
Santo Padre Benedicto XVI a los participantes en la plenaria de la Congregación
para la Doctrina de la Fe, 27 de enero de 2012). Creo, de todos modos, que
nuestra fe de cristianos chinos puede consolar al Papa.
No hablaré de política, que es siempre transitoria.
+ Lucas LY”.
(Noticia. En la apertura de la
Congregación (16 de octubre por la mañana), el Secretario General del Sínodo de
los Obispos, S.E.R. Mons. Nikola ETEROVIĆ, Arzobispo Tit. de Cibale (CIUDAD DEL
VATICANO) ha leido un mensaje de S.E.R. Mons. Lucas LY JINGFENG, Obispo de
Fengxiang [Shaanxi] (CHINA), nonagenario, liberado en 1979 tras veinte años de
cárcel durante la revolución cultural china. Nacido en 1922; ordenado en 1947;
consagrado obispo en 1980, legítimo y reconocido por el gobierno el 30 de
agosto de 2004. La Diócesis de Fengxiang, Shaanxi, se encuentra en el centro de
la Provincia de Shaanxi. Actualmente la Circunscripción cuenta con veinte mil
católicos).
4. Hermanos, la Iglesia es comunión, comunión
antes que jerarquía, comunión que le viene del Espíritu Santo.
Y en esta comunión todos tenemos una palabra que
pronunciar, si en nuestro corazón hay un amor sincero a Jesucristo.
De esta comunión ha de venir la nueva Evangelización.
Tú tienes un puesto y una misión que no tengo yo, y yo tengo otra. Y las dos
miran a lo mismo, a la gloria de Cristo Jesús, que quiere abrazar al mundo
entero.
Vendrá
una nueva primavera ciertamente. Y yo, sin duda, puedo ser una
florcita de esa primavera de la Iglesia.
¡A gloria de Cristo Jesús, mi Señor! Amén.
Guadalajara, Jalisco, 16 octubre 2012.
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