Himno final del Sínodo
Himno de envío de los nuevos evangelizadores,
al concluir el Sínodo sobre la Nueva Evangelización
para la transmisión de la Fe (7-28 octubre 2012)
Queridos hermanos y hermanas, Bartimeo, una vez
recuperada la vista gracias a Jesús, se unió al grupo de los discípulos, entre
los cuales seguramente había otros que, como él, habían sido curados por el
Maestro. Así son los nuevos evangelizadores: personas que han tenido la
experiencia de ser curados por Dios, mediante Jesucristo. Y su característica
es una alegría de corazón, que dice con el salmista: «El Señor ha estado grande
con nosotros, y estamos alegres» (Sal 125,3) (Benedicto XI, Homilía final del Sínodo).
1. Vayamos,
mis hermanos, a la vida
intrépidos,
radiantes, fascinados:
Jesús es
el anuncio, el Evangelio,
Jesús es nuestra
voz, el pan y el canto.
2. Jesús tiene
palabras para mí,
que son
revelación a su contacto,
y es ese
mi mensaje, el verdadero,
nacido en
mí, tomado de sus labios.
3. La Iglesia
es comunión desde el Espíritu,
y a Pedro se
le dio llave y cayado;
con cuerpo
y corazón a Pedro unidos,
vayamos a
la aldea, mis hermanos.
4.
Se vea en nuestros ojos la belleza,
palabras del
Señor solo digamos;
los pobres
doloridos nos esperan,
por Dios en
su clamor, por Dios amados.
5. Ninguna
pena o gozo ajenos sean
al corazón
en Cristo cristianado;
el mundo de
mi sangre ansía y busca,
que Dios es
su esperanza y su regalo.
6. Retorne
a Cristo el eco de sus pasos,
¡oh Cristo,
amor partido a todos dado!:
¡a ti, Jesús,
delicia y alabanza,
a ti, Jesús,
la gloria que aguardamos! Amén.
Guadalajara, Jalisco, domingo 28 octubre 2012.
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