Retiro espiritual
con el Papa Francisco
“Desde la
contemplación y adoración a Jesucristo
hacia las
periferias existenciales”
(Bergoglio, en víspera del cónclave, 9 marzo 2013)
Un
retiro para coronar la Pascua 2013
o
para otro tiempo del año,
inspirándonos
en los dos primeros meses del pontificado del Papa Francisco.
1. Qué buscamos
en este retiro, corona de Pascua
1. En un retiro espiritual, que por
definición es un encuentro con el Señor, todos los plurales de nuestros
proyectos se radicalizan en un singular absoluto que asume toda la responsabilidad:
Qué busco yo en este encuentro.
O si se quiere: Qué busco yo, unido a mis hermanos de comunidad, y con el soporte
de toda la Iglesia que está conmigo y me acompaña – Cuerpo Místico de Cristo –
en este encuentro con mi Señor.
La respuesta surge desde dentro:
ü Busco que se renueve en mí la gracia de la Pascua,
que es una gracia de fe, de experiencia espiritual y de amor. Los relato de
Resurrección, matriz de la mística de la Iglesia, son una llamada por los
siglos a que nos reencontremos con el Señor, como se encontró María Magdalena,
Pedro, Juan y los Apóstoles. La liturgia, con su lenguaje esencial, nos lo va
recordando día a día; a veces con unas palabras que son como carteles de vida:
“que Cristo Resucitado sea la fuente de todas nuestras alegrías” (oración de
postcomunión en el tiempo pascual)
.
ü El encuentro con
Jesús resucitado es una iluminación
integral para el momento que estoy viviendo, sea cual sea, de crisis, de
búsqueda, de duda, de plenitud. Encontrarse con él es encontrarme con el
sentido; conmigo, en mi pasado, en mi presente en mi futuro.
ü Nos interesa un
aspecto muy particular: queremos que el
encuentro con el resucitado sea el encuentro con su santa Iglesia. La
Iglesia de Cristo ha sido al conversación constante de estos meses, desde el
anuncio de la renuncia de Benedicto XVi (11 febrero), posterior ejecución (28
febrero), período de Sede Vacante y elección del Papa Francisco (13 marzo
2013). Las conversaciones siguen en estos días novedosos en los que el nuevo
Papa va marcando su ruta. Tratándose de una noticia de resonancia mundial, los
periódicos se han visto saturados de comentarios y opiniones. No hay que
desconocerlos, si estamos en el hoy de la vida. Pero la mayoría, aunque hayan
sido escrito por firmas eminentes, no me sirven porque no son comentarios
iluminados desde la fe, sino desde otras laderas
2. En la vía de
la Fe
Nuestra fe en Cristo, único Señor que no
puede ser suplantado por nadie, revierte en la Iglesia y en los pastores de la
Iglesia: el Papa Benedicto y el Papa Francisco. El nuevo papa desde sus
primeras palabras ha manifestado una querencia por llamarse el Obispo de Roma.
Es claro que, ya al poco del comienzo
del nuevo pontificado, se han marcado dos perfiles, dos estilos. Un efecto
primero de la prensa, ávida siempre de novedad y, con frecuencia, gananciosa de
sensacionalismo, al marcar las diferencias, es ir dejando en la penumbra al
Papa Benedicto, a ventaja del nuevo estilo. El futuro de la Iglesia se
vislumbra en el modo del nuevo pastor a quien se le ha confiado el cayado.
Esta valoración inclinada hacia una
parte impide la meditación que pretendemos. Lo que buscamos, en todo momento es
ver a Cristo y su Iglesia, no programas que componemos los humanos. Un
principio que, por otro lado, han expresado nítidamente ambos papas al inicio
de su ministerio: se trata de buscar juntos lo que Dios quiere para su Iglesia.
Benedicto XVI lo expresó en la homilía inaugural de su pontificado con palabras
dignas de memoria: “Queridos amigos! En este momento no necesito presentar un
programa de gobierno. Algún rasgo de lo que considero mi tarea, la he podido
exponer ya en mi mensaje del miércoles, 20 de abril; no faltarán otras
ocasiones para hacerlo. Mi verdadero programa de gobierno es no hacer mi
voluntad, no seguir mis propias ideas, sino de ponerme, junto con toda la
Iglesia, a la escucha de la palabra y de la voluntad del Señor y dejarme
conducir por Él, de tal modo que sea él mismo quien conduzca a la Iglesia en
esta hora de nuestra historia” (24 abril 2005, Plaza de San Pedro: Santa Misa.
Imposición del palio y entrega del anillo del pescador en el solemne inicio del
ministerio petrino del Obispo de Roma)
Es evidente que Benedicto XVI está
pasando a la Iglesia con el hombre humilde y valiente de una magnitud
intelectual que se predica por sí sola y de una grandeza moral que a todos los
espíritus nobles ha conmovido. Esto queda incólume para tratar de indagar ahora
en los caminos que Dios quiere para su Iglesia.
3. Palabras, al
parecer decisivas, de Jorge Mario Bergoglio
antes de entrar
en el cónclave, presentando una imagen de Iglesia
Jorge Mario Bergoglio fue elegido Papa
en el quinto escrutinio (13 marzo 2013). Como se sabe de fuente fidedigna su
nombre ya sonó en el conclave anterior, en el que fue elegido el cardenal Joseph
Ratzinger.
En las reuniones precedentes al secreto
del cónclave, llamadas “congregaciones generales”, los cardenales hablaron con libertad y con
plena participación de los problemas de la Iglesia.
El cardenal Bergoglio habló el sábado, 9
de marzo, penúltima de las reuniones celebradas antes del Cónclave, que se
inició el día 11. Su discurso no fue leído, sino una alocución directa, guiada
por un simple esquema.
El cardenal de La Habana, Jaime Lucas
Ortega y Alamino, contó en la Misa Crismal de Semana Santa lo que transcribimos
de la misma publicación oficial de la arquidiócesis (Revista de la
arquidiócesis, Palabra Nueva).
(Título:) El pensamiento que pudo haber
guiado la selección de los cardenales
“La Habana, 25 de marzo de 2013. -
Durante la homilía que pronunciara en la Misa Crismal, primera que celebrara en
Cuba tras varias semanas en Roma para despedir a Benedicto XVI y participar en
el cónclave que eligió al papa Francisco, el cardenal Jaime Ortega reveló las
palabras del cardenal Jorge Mario Bergoglio en su intervención en la congregación
general de cardenales previa al cónclave y que, más tarde, el hoy papa
Francisco entregara por escrito, de puño y letra, al arzobispo de La Habana.
Al referirse al momento de “novedad” que
vive la Iglesia por la elección del nuevo sucesor de Pedro al frente de la
Iglesia, el cardenal Ortega dijo: “Permítanme que les haga conocer como
primicia casi absoluta, el pensamiento del Santo Padre Francisco sobre esta
misión de la Iglesia”, y añadió que lo hacía público con la autorización del
propio Francisco.
Ante los centenares de fieles que
asistieron a la celebración en la catedral de La Habana en la mañana del sábado
23 de marzo; en presencia del nuncio apostólico en Cuba, monseñor Bruno Musaró;
los obispos auxiliares habaneros Alfredo Petit y Juan de Dios Hernández, y el
clero habanero que renovó sus promesas sacerdotales, el arzobispo de La Habana
agregó que, durante una de las reuniones de los cardenales previas al cónclave,
“el cardenal Bergoglio hizo una intervención que me pareció magistral,
esclarecedora, comprometedora y cierta”.
A continuación leyó íntegramente el
texto que le entregara el futuro papa,
donde se recogen en cuatro puntos el pensamiento que el cardenal Bergoglio
deseaba compartir con sus hermanos cardenales y que expresa su visión personal
sobre la Iglesia en el tiempo presente. El primero de esos puntos es sobre la
evangelización… (el articulista explica cada uno de los cuatro puntos). (…)
El arzobispo de La Habana reveló también
en su homilía que, por coincidir con ese pensamiento sobre la Iglesia, preguntó
al cardenal Bergoglio tras su intervención si tenía un texto escrito, pues
deseaba conservarlo, lo cual este negó. Pero añadió que a la mañana siguiente,
“con delicadeza extrema” le entregó el texto de la “intervención escrita de su
puño y letra tal y como él la recordaba”. Entonces, por primera vez, el
cardenal Ortega pidió, y recibió,
autorización del cardenal Bergoglio para difundir su pensamiento sobre
la Iglesia. La segunda ocasión en que solicitó el permiso fue durante un
encuentro posterior con el ya electo papa Francisco, quien ratificó su
autorización para la difusión del texto, cuyo original guarda el cardenal Jaime
Ortega como un tesoro especial de la Iglesia y un recuerdo privilegiado del
actual Sumo Pontífice” (Redacción de Palabra Nueva. Véase artículo entero:
4. La iglesia
que anhelaba el cardenal Bergoglio
El texto manuscrito que guarda como un
tesoro el cardenal Ortega era éste:
“EVANGELIZAR
LAS PERIFERIAS por Jorge Mario Bergoglio
Se
hizo referencia a la evangelización. Es la razón de ser de la Iglesia. "La
dulce y confortadora alegría de evangelizar" (Pablo VI). Es el mismo
Jesucristo quien, desde dentro, nos impulsa.
1.
Evangelizar supone celo apostólico.
Evangelizar supone en la Iglesia la parresía
(nota: parresía, especialmente en los Hechos de los Apóstoles, significa
“audacia”, “valentía”) de salir de sí misma. La Iglesia está llamada a salir de
sí misma e ir hacia las periferias, no solo las geográficas, sino también las
periferias existenciales: las del misterio del pecado, las del dolor, las de la
injusticia, las de la ignorancia y prescindencia religiosa, las del
pensamiento, las de toda miseria.
2.
Cuando la Iglesia no sale de sí misma
para evangelizar deviene autorreferencial y entonces se enferma (cfr. La
mujer encorvada sobre sí misma del Evangelio). Los males que, a lo largo del
tiempo, se dan en las instituciones eclesiales tienen raíz de
autorreferencialidad, una suerte de narcisismo teológico. En el Apocalipsis
Jesús dice que está a la puerta y llama. Evidentemente el texto se refiere a
que golpea desde fuera la puerta para entrar... Pero pienso en las veces en que
Jesús golpea desde dentro para que le dejemos salir. La Iglesia autorreferencial
pretende a Jesucristo dentro de sí y no lo deja salir.
3.
La Iglesia, cuando es autorreferencial, sin darse cuenta, cree que tiene luz
propia; deja de ser el "mysterium lunae" y da lugar a ese mal tan
grave que es la mundanidad espiritual
(Según De Lubac, el peor mal que puede sobrevenir a la Iglesia). Ese vivir para
darse gloria los unos a otros. Simplificando; hay dos imágenes de Iglesia: la
Iglesia evangelizadora que sale de sí; la "Dei Verbum religiose audiens et
fidenter proclamans", o la Iglesia mundana que vive en sí, de sí, para sí.
Esto debe dar luz a los posibles cambios y reformas que haya que hacer para la
salvación de las almas.
4.
Pensando en el próximo Papa: un hombre que, desde la contemplación de Jesucristo y desde la adoración a Jesucristo
ayude a la Iglesia a salir de sí hacia las periferias existenciales, que la
ayude a ser la madre fecunda que vive de "la dulce y confortadora alegría
de la evangelizar".
Roma,
9 marzo 2013
(Nota. Puede verse copiado el texto en
el artículo de Sandro Magister: Las últimas palabras de Bergoglio antes del cónclave,
publicado en diversos lugares de Internet.
Sobre el “mysterium lunae” de los Santos
Padres, imagen referida a la Iglesia, puede verse un artículo muy interesante
de Lorenzo Capelleti, en 30 Giorni, 2009:
http://www.30giorni.it/articoli_id_21691_l2.htm).
Este texto está en perfecta sintonía,
incluso en expresiones, con la entrevista que en 2007, con motivo de la reunión
de Obispos en Aparecida (Brasil), el hacía al cardenal Bergoglio, presidente de
la Comisión del documento, la periodista Stefania Falasca (Quello che avrei detto al concistoro, publicado en 30 Giorni,
2007).
Stefania Falasca Para usted, por tanto, ¿qué es lo
peor que puede acontecer en la Iglesia?
Bergoglio: La cosa peor es lo que de
Lubac llama la “mundanidad espiritual”. Eso es el peligro más grande para la
Iglesia, para nosotros, que estamos en la Iglesia. “Es peor”, dice De Lubac,
“más desastroso, que aquella lepra infame que había desfigurado la esposa amado
en el tiempo de los papas libertinos”. La mundanidad espiritual es ponerse a sí
mismo en el centro. Es aquello que Jesús vio que ocurría entre los fariseos: “…
Vosotros que os dais gloria. Que os dais gloria a vosotros mismos, unos a
otros”.
5. Rasgos
singulares del nuevo Papa: persona y estilo
Podemos describir los rasgos singulares
del nuevo Papa en estos datos, cuya verificación está al alcance de todos
- La aparición en el balcón tras su elección: sus primeras palabras y gestos en su primer saludo, apenas elegido, fue este:
Hermanos y hermanas,
buenas tardes.
Sabéis
que el deber del cónclave era dar un Obispo a Roma. Parece que mis hermanos
Cardenales han ido a buscarlo casi al fin del mundo..., pero aquí estamos. Os
agradezco la acogida. La comunidad diocesana de Roma tiene a su Obispo.
Gracias. Y ante todo, quisiera rezar por nuestro Obispo emérito, Benedicto
XVI. Oremos todos juntos por él, para que el Señor lo bendiga y la
Virgen lo proteja.
(Padre
nuestro. Ave María. Gloria al Padre).
Y
ahora, comenzamos este camino: Obispo y pueblo. Este camino de la Iglesia de
Roma, que es la que preside en la caridad a todas las Iglesias. Un camino de
fraternidad, de amor, de confianza entre nosotros. Recemos siempre por
nosotros: el uno por el otro. Recemos por todo el mundo, para que haya una gran
fraternidad. Deseo que este camino de Iglesia, que hoy comenzamos y en el cual
me ayudará mi Cardenal Vicario, aquí presente, sea fructífero para la
evangelización de esta ciudad tan hermosa. Y ahora quisiera dar la Bendición,
pero antes, antes, os pido un favor: antes que el Obispo bendiga al pueblo, os
pido que vosotros recéis para el que Señor me bendiga: la oración del pueblo,
pidiendo la Bendición para su Obispo. Hagamos en silencio esta oración de vosotros
por mí....
Ahora
daré la Bendición a vosotros y a todo el mundo, a todos los hombres y mujeres
de buena voluntad.
(Bendición).
Hermanos
y hermanas, os dejo. Muchas gracias por vuestra acogida. Rezad por mí y hasta
pronto. Nos veremos pronto. Mañana quisiera ir a rezar a la Virgen, para que
proteja a toda Roma. Buenas noches y que descanséis.
- Su nombre y explicación de su nombre
“…Algunos no sabían por qué el Obispo de Roma ha
querido llamarse Francisco. Algunos pensaban en Francisco Javier, en Francisco
de Sales, también en Francisco de Asís.
Les contaré la historia. Durante las elecciones, tenía
al lado al arzobispo emérito de San Pablo, y también prefecto emérito de la
Congregación para el clero, el cardenal
Claudio Hummes: un gran amigo, un gran amigo. Cuando la cosa
se ponía un poco peligrosa, él me confortaba.
Y cuando los votos subieron a los dos tercios, hubo el
acostumbrado aplauso, porque había sido elegido. Y él me abrazó, me besó, y me
dijo: «No te olvides de los pobres».
Y esta palabra ha entrado aquí: los pobres, los pobres. De inmediato, en
relación con los pobres, he pensado en Francisco de Asís.
Después he pensado en las guerras, mientras proseguía
el escrutinio hasta terminar todos los votos. Y Francisco es el hombre de la
paz. Y así, el nombre ha entrado en mi corazón: Francisco de Asís.
Para mí es
o
el hombre de la
pobreza,
o
el hombre de la
paz,
o
el hombre que ama
y custodia la creación; en este momento, también nosotros mantenemos con la
creación una relación no tan buena, ¿no? Es el hombre que nos da este espíritu
de paz, el hombre pobre... ¡Ah, cómo
quisiera una Iglesia pobre y para los pobres!” (Encuentro con los
periodistas, a los tres días de su elección)
- Vestido, crucifijo de sencillo metal y zapatos
- Su vivienda en la Hospedería de Santa Marta, no en los apartamentos pontificios sine se entorno específico.
- La misa diaria en Santa Marta con la homilía improvisada, y las situaciones específicas que esto está creando.
- Audiencias multitudinarias con un especial don de gentes para saludar a los peregrinos: coche descubierto, tomar y besar a los niños… Es claro que hasta el momento el Papa se ha ganado, por lo menos, una enorme simpatía popular, lo cual no se puede explicar por su mera cordialidad, y campechanía…
- Un estilo de lenguaje espontáneo y coloquial que, al menos por ahora, lo ha pasado a momentos especialmente solemnes (homilía de inicio de pontificado) y a discursos oficiales.
Este tipo de
lenguaje, que sería el “sermo humilis” de san Agustín lo ha estudiado muy
delicadamente Stefania Falasca, en el periódico L’Avvenire (21 aprile, véase en
internet): Quel parlare a tutti che è
atto di amore (= Ese modo de hablar a
todos, que es un acto de amor)
Tiene que ir pasando el tiempo y que se
vaya sedimentando poco a poco ese modo de ser del Papa, para que el tiempo diga
lo que conviene y lo que no conviene.
Las homilías matutinas, espontáneas, en
Santa Marta, son registradas ciertamente, pero se publican solo en forma de
extractos distintos por Radio Vaticana y L’Osservatore Romano. (Un ejemplo. El
día 24 de abril el Papa habla espontáneamente en su homilía: “Cuando la Iglesia quiere
vanagloriarse de su cantidad y crea organizaciones y oficinas y se torna un
poco burocrática, la Iglesia pierde su
principal substancia y corre el peligro de transformarse en una ONG. Y
la Iglesia no es una ONG. Es una historia de amor... Pero están los del IOR… Perdonadme, ¡eh!…” La mención del IOR no
aparecía en las frases-resumen de L’Osservatore).
Mientras tanto los periodistas, desde su
peculiar estilo, hacen observaciones muy interesantes. He aquí lo que dice un
veterano periodista, bien informado:
“Indulgencia
de los medios críticos
Efectivamente, hasta ahora los medios de comunicación
han cubierto con indulgencia y silencio no sólo las referencias del actual Papa
al demonio, sino también toda una serie de otros pronunciamientos que ha hecho
sobre puntos capitales y controvertidos de la doctrina
El 12 de abril, por ejemplo, hablando a la
pontificia comisión bíblica, el Papa Francisco ha insistido que "la interpretación
de las Sagradas Escrituras no puede ser sólo un esfuerzo científico
individual, sino que debe ser siempre confrontada, integrada y autenticada por
la tradición viva de la Iglesia". Y, por tanto, "esto comporta la
insuficiencia de toda interpretación subjetiva o simplemente limitada a un
análisis incapaz de acoger en sí el sentido global que a lo largo de los siglos
ha constituido la Tradición de todo el Pueblo de Dios". Prácticamente
nadie se ha dado cuenta, en el silencio general de los medios de comunicación,
de este vapuleo del Papa contra las formas de exégesis prevalentes también
en campo católico.
El 19 de abril, en la homilía matutina, ha
arremetido contra los "grandes ideólogos" que quieren interpretar a
Jesús desde una óptica meramente humana. Los ha definido "intelectuales
sin talento, defensores de la ética sin bondad. Y de belleza no hablemos,
porque no entienden nada".
También en este caso, silencio” (Sandro Magister, ¿Cuál es el secreto del Papa para cautivar a
tanta gente... también a los mass-media laicistas?, en diversos medios de
Internet).
Hemos de concluir, con serena objetividad, que ese
estilo suyo – chocante en muchas frases (Dios spray, Iglesia baby-sitter o
niñera, cristianos satélites, olor a oveja…) – lleva una carga irradiante de espiritualidad
y de novedad, que empalma con los anhelos profundos de la gente.
6. La centralidad del mensaje del
Papa Francisco
A nada que nos adentremos en los escritos del Papa
Francisco vemos en seguida unos temas recurrentes: la misericordia, el perdón,
la cruz, la ternura, los pobres, la Virgen María, el valor de la oración (rezad
por mí) …
Todo ello se puede se puede centrar en torno al eje
mayor:
La Iglesia de Jesús.
Jesús, Hijo de Dios, nuestro Salvador y único Salvador.
1. El
sentir sobre la Iglesia se deja ver, muy claro, en la carta que el hasta
ahora presidente de la Conferencia episcopal argentina les envía a los
participantes de la 105 asamblea plenaria de la conferencia episcopal argentina
(25 marzo 2013). La carta, ajena a un estilo oficial-documental, es de un tono
absolutamente llano y coloquial y dice así:
“Queridos
Hermanos:
Van
estas líneas de saludo y también para excusarme por no poder asistir debido a
«compromisos asumidos hace poco» (¿suena bien?) Estoy espiritualmente junto a
ustedes y pido al Señor que los acompañe mucho en estos días.
Les
expreso un deseo: me gustaría que los trabajos de la Asamblea tengan como marco
referencial el Documento de Aparecida
y Navega mar adentro. Allí están las
orientaciones que necesitamos para este momento de la historia. Sobre todo les
pido que tengan una especial preocupación por crecer en la misión continental
en sus dos aspectos:
misión
programática
y
misión paradigmática. Que toda la pastoral sea en clave misionera. Debemos
salir de nosotros mismos hacia todas las periferias existenciales y crecer en
parresia.
Una
Iglesia que no sale, a la corta o a la larga se enferma en la atmósfera viciada
de su encierro.
Es verdad también que a una Iglesia que sale le puede pasar lo que a cualquier
persona que sale a la calle: tener un accidente. Ante esta alternativa, les quiero
decir francamente que prefiero mil veces una Iglesia accidentada que una
Iglesia enferma. La enfermedad típica de la Iglesia encerrada es la autorreferencial;
mirarse a sí misma, estar encorvada sobre sí misma como aquella mujer del Evangelio.
Es una especie de narcisismo que nos conduce a la mundanidad espiritual y al
clericalismo sofisticado, y luego nos impide experimentar «la dulce y
confortadora alegría de evangelizar».
Les
deseo a todos ustedes esta alegría, que tantas veces va unida a la Cruz, pero
que nos salva del resentimiento, de la tristeza y de la solteronería clerical.
Esta alegría nos ayuda a ser cada día más fecundos, gastándonos y
deshilachándonos en el servicio al santo pueblo fiel de Dios; esta alegría crecerá
más y más en la medida en que tomemos en serio la conversión pastoral que nos
pide la Iglesia.
Gracias
por todo lo que hacen y por todo lo que van a hacer. Que el Señor nos libre de
maquillar nuestro episcopado con los oropeles de la mundanidad, del dinero y
del «clericalismo de mercado». La Virgen nos enseñará el camino de la humildad
y ese trabajo silencioso y valiente que lleva adelante el celo apostólico.
Les
pido, por favor, que recen por mí, para que no me la crea y sepa escuchar lo
que Dios quiere y no lo que yo quiero. Rezo por ustedes.
Un
abrazo de hermano y un especial saludo al pueblo fiel de Dios que tienen a su
cuidado. Les deseo un santo y feliz tiempo pascual.
Que
Jesús los bendiga y la Virgen Santa los cuide.
Fraternalmente.
FRANCISCO”
Está claro que la visión que el Papa
Francisco tiene de la Iglesia es la visión que ah sido expuesta en el documento
de Aparecida, del cual en su día él fue presidente del comité de redacción.
2. El
centro absoluto es Cristo.
Lo dijo con palabras terminantes en
vísperas del conclave:
“Pensando en el próximo Papa: un hombre
que, desde la contemplación de Jesucristo
y desde la adoración a Jesucristo ayude a la Iglesia a salir de sí hacia las
periferias existenciales, que la ayude a ser la madre fecunda que vive de
"la dulce y confortadora alegría de la evangelizar".
Si quitamos la contemplación de Jesús y
la adoración a Jesucristo, todo se desvanece y cae por tierra.
El mensaje urbi et orbi el domingo de Pascua no es un discurso convencional;
es el anuncio y el programa de quien está plenamente convencido y habla como
testigo:
“…Queridos hermanos y hermanas, Cristo
murió y resucitó una vez para siempre y por todos, pero el poder de la
resurrección, este paso de la esclavitud del mal a la libertad del bien, debe ponerse
en práctica en todos los tiempos, en los momentos concretos de nuestra vida, en
nuestra vida cotidiana. Cuántos desiertos debe atravesar el ser humano también
hoy. Sobre todo el desierto que está dentro de él, cuando falta el amor de Dios
y del prójimo, cuando no se es consciente de ser custodio de todo lo que el
Creador nos ha dado y nos da. Pero la misericordia de Dios puede hacer florecer
hasta la tierra más árida, puede hacer revivir incluso a los huesos secos (cf. Ez
37,1-14).
He aquí, pues, la invitación que hago a
todos: Acojamos la gracia de la Resurrección de Cristo. Dejémonos renovar por
la misericordia de Dios, dejémonos amar por Jesús, dejemos que la fuerza de su
amor transforme también nuestras vidas; y hagámonos instrumentos de esta
misericordia, cauces a través de los cuales Dios pueda regar la tierra,
custodiar toda la creación y hacer florecer la justicia y la paz.
Así, pues, pidamos a Jesús resucitado,
que transforma la muerte en vida, que cambie el odio en amor, la venganza en
perdón, la guerra en paz. Sí, Cristo es nuestra paz, e imploremos por medio de
él la paz para el mundo entero”.
El que ha hecho los Ejercicios de San
Ignacio – y para un jesuita como Bergoglio papa Francisco es el alma y carisma
de la Compañía – sabe desde el principio y en cada meditación y contemplación
que Cristo es el centro de todo, con una relación a él, que es íntimamente
cordial y afectiva.
En el curso de los Ejercicios se hace esta
oblación:
“Eterno
Señor de todas las cosas, yo hago mi oblación, con vuestro favor y ayuda, delante
vuestra infinita bondad, y delante vuestra Madre gloriosa, y de todos los
sanctos y sanctas de la corte celestial, que yo quiero y deseo y es mi
determinación deliberada, sólo que sea vuestro mayor servicio y alabanza, de
imitaros en pasar todas injurias y todo vituperio y toda pobreza, así actual
como spiritual, queriéndome vuestra sanctísima majestad elegir y rescibir en
tal vida y estado” (EE 98).
Ese “Eterno Señor” no es otro sino Jesucristo.
Ahí empieza la vida, ahí empieza el apóstol.
7. Tornando al
principio: Señor, aquí estoy, ¿qué esperas de mi?
Qué puedo hacer
yo por la Iglesia
1.
Por de pronto, liberarme de esa rara enfermedad que ha aparecido estos años
recientes, que no sabemos cómo llamarla, de desafección a la Iglesia. Es la manía y la insistencia obsesiva de que
la Iglesia se ha manchado con la pederastia (ya confesada, ya arrepentidos)
y de que la Curia romana es una guarida
de corruptos (sin que se haya puesto
en claro dónde y en qué grado han estado los abusos, sabiendo, por otra parte,
que en todas las Curias hay hombres humildísimos que con no poco sacrificio
personales han aceptado, en comunión y obediencia, tareas de administración y
otros servicios técnicos cuando lo suyo era la pastoral directa… ¿Le puede
agradar a un sacerdote consumir horas y horas en pleitos de anulación matrimonial,
que personalmente no le interesan nada, incluso hasta pueden repugnarle? Pero
el bonum caritatis, el bonum Ecclesiae… reclaman esos servicios…).
2.
Yo amo a la Iglesia con todo mi corazón, porque todo cuanto soy y tengo lo he
recibido de ella y por en ellas, en sus miembros, contempla la belleza infinita
de Cristo. Es un convencimiento sencillo que, sin violencia, está dentro de mí.
3.
Yo estoy dispuesto a hacer un poquito por la Iglesia – un poquito y lo haré –
aunque fuera tan solo escribir lo que estoy escribiendo…, aunque fuera tan solo
prestar un servicio de rutina en mi parroquia…
Yo
estoy dispuesto, con la gracia de Dios, a ir a una de esas periferias vitales
de la Iglesia que el Papa menciona.
Qué puedo hacer yo por Jesucristo, que
me ha vivificado por su muerte y resurrección
La
consigna que me presentan es esta:
1.
Contemplar
y adorar. Yo puedo hacerlo.
2.
Lo
demás, me lo irá diciendo el Señor a mí. Me lo irá diciendo en este mismo Año
de la fe y en cada día. La oblación que san Ignacio propone en los Ejercicios
es un ejemplo y un esplendente testimonio.
María,
la Madre del Señor, nos Madre de la Iglesia, nos asista con su protección maternal.
Gaudalajara,
Jalisco, domingo VI de Pascua, 5 abril 2013
Rufino María
Grández Lecumberri, capuchino
COMO DESARROLLAR INTELIGENCIA ESPIRITUAL
ResponderEliminarEN LA CONDUCCION DIARIA
Cada señalización luminosa es un acto de conciencia
Ejemplo:
Ceder el paso a un peatón.
Ceder el paso a un vehículo en su incorporación.
Poner un intermitente
Cada vez que cedes el paso a un peatón
o persona en la conducción estas haciendo un acto de conciencia.
Imagina los que te pierdes en cada trayecto del día.
Trabaja tu inteligencia para desarrollar conciencia.
Atentamente:
Joaquin Gorreta 55 años