Homilía
para la Epifanía del Señor- 2014
(En
México, Domingo II de Navidad, 5 enero 2014)
Mt
2,1-12
Texto evangélico
Habiendo
nacido Jesús en Belén de Judea en tiempos del rey Herodes, unos magos de Oriente
se presentaron en Jerusalén preguntando: “¿Dónde está el rey de los judíos que
ha nacido? Porque hemos visto salir su estrella y venimos a adorarlo”.
Al enterarse el rey Herodes, se sobresaltó y todo Jerusalén con él.
Convocó a los sumos sacerdotes y a los escribas del país, y les preguntó dónde
tenía que nacer el Mesías.
Ellos
le contestaron: “En Belén de Judea, porque así lo ha escrito el profeta: Y tú,
Belén, tierra de Judá, no eres ni muchos menos la última de las poblaciones de
Judá, pues de ti saldrá un jefe que pastoreará a mi pueblo Israel”.
Entonces
Herodes llamó en secreto a los magos para que le precisaran el tiempo en que
había aparecido la estrella, y los mandó a Belén, diciéndoles:
Id
y averiguad cuidadosamente qué hay del niño y, cuando lo encontréis, avisadme,
para ir yo también a adorarlo.
Ellos,
después de oír al rey, se pusieron en camino y, de pronto, la estrella que
habían visto salir comenzó a guiarlos hasta que vino a pararse encima de donde
estaba el niño. Al ver la estrella, se llenaron de inmensa alegría. Entraron en
la casa, vieron al niño con María, su madre, y cayendo de rodillas lo adoraron;
después, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra. Y
habiendo recibido en sueños un oráculo, para que no volvieran a Herodes, se
retiraron a su tierra por otro camino.
Hermanos:
1. Podemos comenzar esta homilía con una
nota informativa, una de esas curiosidades a las que fácilmente se tiene acceso
buscando en Internet: “Los Reyes Magos tienen unos 2.000 años de antigüedad. En
contraste con la Historia de Papá Noel cuya costumbre se estableció en el siglo
XIX y su imagen actual se la debe a la firma Coca-Cola.
También los Reyes han experimentado
algunas transformaciones a lo largo de estos veinte siglos. Por ejemplo, Los
Reyes Magos no siempre fueron tres y Baltasar no fue negro hasta el siglo XVI… Pero
los Reyes Magos que conocemos en la actualidad no son los que recoge el Nuevo
Testamento, pues los tres Reyes Magos (Melchor, Gaspar y Baltasar) parece que
no se dieron a conocer hasta el Siglo V, fecha que data las primeras
referencias”.
2. Hermanos, estas informaciones que
podrían llamarse “el folklore popular” no nos llevan al corazón del misterio
que quiere representar la Sagrada Escritura. En efecto, el episodio de los
Magos venidos de Oriente a adorar al Niño, es algo sagrado, pertenece a las
Sagradas Escrituras como Evangelio de Dios. Por tanto, nuestro deber cristiano
es el siguiente: ¿Cómo entender este pasaje de las santas Escrituras como
Evangelio de Jesús viviente, muerto y resucitado? Porque de estos se trata:
¿Qué mensaje de vida trae hoy el Evangelio para la Iglesia? Porque
evidentemente no son relatos infantiles de entretenimiento; son revelación de
Dios.
3. Benedicto XVI que medio año antes de su
renuncia al pontificado firmó el último de sus tres volúmenes de “Jesús de
Nazaret” (Castelgandolfo, 15 agosto 2012), nos advierte en el Prólogo: “Soy
bien consciente de que este coloquio entre el pasado, el presente y el futuro
nunca podrá darse por concluido, y que cualquier interpretación se queda corta
respecto a la grandeza del texto bíblico” (La infancia de Jesús, Planeta 2012,
p. 8).
Con una vasta erudición de intelectual y
creyente investiga el sentido del “magos de Oriente”, de las profecías bíblicas
y extrabíblicas que entonces circulaban, y nos da esta primera conclusión de su
exégesis:
“Queda la idea decisiva: Los sabios de
Oriente son un inicio, representan a la humanidad cuando emprende el camino
hacia Cristo, inaugurando una procesión que recorre toda la historia. No
representan únicamente a las personas que han encontrado ya la vía que conduce
hasta Cristo. Representan el anhelo interior del espíritu humano, la marcha de
las religiones y de la razón humana al encuentro con Cristo” (o.c., p.102).
Esta interpretación de un hombre sabio
ensancha el corazón con gran esperanza, con un juicio tan positivo del espíritu
humano que busca a Cristo. Y así se prepara el camino de Jesús, que comenzará
en el capítulo siguiente con la vida pública y la aparición del Bautista.
Consuelo pensar el éxito increíble que
ha tenido esta obra de Benedicto XVI, Jesús de Nazaret. Hace unos pocos días,
mejor dicho ayer, se publicaba esta información: “Cada Pontífice tiene su
estilo y personalidad. Mientras que Francisco engancha en el contacto directo,
Benedicto XVI sigue rompiendo récords en las librerías. De su trilogía «Jesús
de Nazaret» se han vendido siete millones de copias en 163 países y en 54
idiomas, un volumen inimaginable para un libro de Teología” (Periódico ABC, Madrid,
3 enero 2014).
4. Hoy queremos posar nuestra atención
en una sola frase del relato: Entraron en
la casa, vieron al niño con María, su madre, y cayendo de rodillas lo adoraron;
después, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra.
En el relato de los magos ha desaparecido san José, que tanta importancia tiene
en el Evangelio de san Mateo. Aquí están solo la madre y el niño, o mejor
dicho, según el Evangelio, “el niño con María, su Madre”. No es excederse con
el pensamiento, intuir que debajo de ese “su Madre” está el misterio de la
virginidad de Madre tan singular.
María y el Niño: este es el misterio de
Belén, este es el término de las profecías, este es el punto de llegada del
camino de los hombres hacia Dios. Nos emociona que sea así: una mujer, signo de
la humildad, de la bondad, de la ternura; una mujer pobre, que no habita en un
palacio, ni viste ropajes, ni tiene servidumbre. Y un niño en sus brazos, un
niñito que no puede hablar, porque es un infante.
5. Dice el Evangelio que los magos se
postran de rodillas y adoran. En verdad, ¿a quién se puede adorar en este mundo
sino a un Niño, a este Niño, que en su absoluta impotencia, representa todo el
poder de Dios? ¿A quién se puede adorar en este mundo sino a un Crucificado que,
en su total desvalimiento, representa y comunica todo el amor de Dios? Los
magos, sabios, se rinden ante él, lo adoran, y le ofrecen los dones que a Dios
se ofrecen: oro, incienso y mirra.
Aquí llegaron estos sabios de Oriente a
la suprema sabiduría. La suprema
sabiduría es la infancia espiritual. Es reconocer a Dios en el regazo de una mujer.
El Evangelio de Jesús aconteció el ellos. Lo que Jesús predicaría treinta años
después se lo había revelado ya en silencio a los humildes sabios venidos de
Oriente a adorar al Salvador.
6. Hermanos, nosotros por la
misericordia del Señor el día de nuestro bautismo llegamos a Belén.
Reconozcámoslo, demos gracias. Postrémonos de rodillas para adorar al niño,
para besarlo, y así mirar a maría, su Madre, que nos mira con ternera. Y dejamos
a los pies de la Madre, para el niño, el regalo que traemos, que no es otro,
sino el regalo de toda nuestra vida. Amén.
Guadalajara, Jalisco, 4 de enero de
2014.
Excelente, fray Rufino, excelente. Muy certeros sus detalles. Repito excelente.
ResponderEliminarSaludos.
Juan José.
No es nada elegante, poner la tirita,después de dar la puñalada.
ResponderEliminarMario
Padre Rufino, en este nuevo año seguimos compartiendo la vida con usted y me encanta sentir ese anhelo interior por seguir a Cristo,del que refiere en su texto. Gracias.
ResponderEliminarPrefiero no responder, por cortesía, respeto y elegancia, al comentario del Sr. MARIO.
ResponderEliminarJuan José.
Por alusiones:
ResponderEliminarSomos,dueños de nuestros silencios y esclavos de nuestras palabras.
Mario
Sr. Juan José.
ResponderEliminarEn bastantes entradas a este blog,no ha demostrado tener,ni cortesía,ni respeto,ni elegancia.
Lo siento,pero esa es la verdad.
Todos esperamos que cambie y deseamos seguir leyéndole y
que continúe con nosotros.
Pedro
AQUILA NON CAPIT MUSCAS (Séneca).
ResponderEliminarJuan José.
AMICUS PLATO, SED MAGIS AMICA VERITAS (Aristóteles)
ResponderEliminarJuan José.
Descalificar es muy fácil. No hace falta ser un premio Nobel.
ResponderEliminarPero rebatir las tesis expuestas mediante argumentos contrarios, solamente se pueden realizar mediante razonamientos fundamentados. Esto ya es más difícil y laborioso.
Juan José
Estimados contertulios:
ResponderEliminarLa descalificación es el arma de ataque que utilizan las personas que carecen de otra forma intelectual de oposición, que no tienen fundamentos certeros para entablar un debate racional con intercambio de opiniones.
Es mucho más fácil descalificar que exponer el por qué de la discordancia.
Las personas que se comportan así muchas veces ni siquiera tienen claro el por qué están en desacuerdo.
Juan José.
Esto da mucha risa,cuatro entradas para atrapar a una mosca.
ResponderEliminar¿Acaso el águila esta nerviosa?
La frase se le atribuye a Julio César.
Hay un refrán que dice:
Por la boca muere el pez.......
Ni entro ni salgo en el asunto, pero veo que hasta ahora NADIE HA REBATIDO LAS TESIS del Sr. Juan José. ¿Por qué será?.
ResponderEliminarSigo con atención sus comentarios de historia, Sr. Juan José.
ResponderEliminarLe felicito por su exactitud en los textos que escribe.
Se intuye, como dijo fray Rufino, que usted ES licenciado en Historia Antigua, en cuyo caso permítame que le llame colega. No sé si es o ha sido profesor, pero eso no importa.
No se preocupe de los que intentan descalificarle, pues son los mismos que en épocas pretéritas, y con mejor o peor éxito, lo hicieron con GALILEO GALILEI, o con CHARLES DARWIN.
Dice un graffiti en Pompeya:
ResponderEliminarOH MUROS, HABÉIS AGUANTADO TANTOS LETREROS ABURRIDOS QUE ME ASOMBRA QUE NO OS HAYÁIS DERRUMBADO.
Traducido hoy: Oh blog, has aguantado tantos párrafos de gente inculta y mediocre que me asombra que no te hayas evaporado.
Aguila no atrapa moscas.
ResponderEliminarME ASOMBRA,que personas de un nivel intelectual,de tanta altura,
usen frases como esta o parecidas para descalificar al contrario.
¿Por qué sera?
Señores anónimos,seamos todos un poco mas humildes.
Ni entro ni salgo en el asunto.
ResponderEliminarPero sigo viendo que hasta ahora NADIE que ha descalificado, o criticado, al Sr. Juan José HA REBATIDO SUS TESIS.
NADIE
¡Qué raro!.
Hasta ahora el Sr. Juan José está mereciendo una felicitación.