San Félix de Cantalicio,
primer santo capuchino
El día 18 de mayo del año
2012 (hoy hace tres años) nuestro hermano ministro general mauro Jöhri, escribía
a la Orden una “Carta circular con ocasión del 300° aniversario de la canonización
de San Félix de Cantalicio (1515-1587)”. San Félix, primer santo de la “santa y
bella reforma de los capuchinos” fue canonizado el 22 de mayo de 1712 por el
papa Clemente XI. Era una carta sencilla 8es su estilo), que tenía dos partes: I.
Breve reseña biográfica de fray Félix y II. El mensaje de fray Félix para
nosotros hoy.
¿Qué nos puede enseñar
san Félix de Cantalicio hoy? Tres cosas: 1. Ser un don para los hermanos; 2.
Contemplativos en acción; 3. Los capuchinos: frailes del pueblo.
En esta carta encontramos
párrafos tan bellos como este: “Cada uno de nosotros ha recibido del Señor la
maravillosa capacidad de hacerse un don. Y hoy, este santo hermano nos estimula
a vivir cada día la fascinante aventura de ser un don para todos, porque es en
el ejercicio de una vida generosamente donada que se consigue el desarrollo
integral de nuestra personalidad, como lo confirma el Vaticano II: «el hombre, única criatura terrestre a la que
Dios ha amado por sí mismo, no puede encontrar su propia plenitud si no es en
la entrega sincera de sí mismo a los demás.» (GS 24)”.
Al eco de la lectura oracional
de esta carta (que el lector puede encontrar en ofmcap.org) ha nacido este
poema para la oración
San Félix de Cantalicio,
amable entre los hermanos,
nuestra flor primaveral
en duros años romanos.
Eres llama de oración
en silencio remansado,
corazón contemplativo,
frente humilde y ojos
bajos.
Eres mendigo de Dios
y servir es tu trabajo,
para la mesa de casa
eres el pan de cotidiano.
Amistad para sencillos
que te veneran cual santo,
sonrisa que se regala,
paciencia al airado
trato.
Eres don, eres efigie
de lo que ser deseamos,
con la veste capuchina
sencillamente cristianos.
Eres un hijo del pueblo
con tu alforja caminando,
en esta santa milicia
eres el triunfo abnegado.
¡Gloria a Jesús, don del Padre
por el Espíritu amado,
y a María, dulce madre,
que nos lleva de su mano!
Amén.
Guadalaja, 18 de mayo de
2015
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