Ser todo de Jesús, por
ser quien soy
(Súplica,
en memoria de 56 años de gracia, misericordia y paz,
en mi
ordenación sacerdotal, Pamplona 2 de abril de 1960)
Ser todo de Jesús, por ser
quien soy:
humilde sacerdote de su
cuerpo;
su cuerpo es su alianza y
es su historia
Jesús de Nazaret del
Evangelio.
Su Cuerpo es Israel, su
pueblo amado,
por quien murió en la
Cruz, brazos abiertos,
amando y perdonando y
abrazando
y Sumo Sacerdote
bendiciendo.
De aquel pueblo su Madre y
sus Apóstoles,
y Pablo misionero a quien
yo leo…;
de Elías hasta hoy el
fuego ardiente
ardiendo sigue igual que
en el Carmelo.
Las santas Escrituras son
mi brasa
perdón de mis pecados y
consuelo,
la luz de mi camino y mi
esperanza,
que allí mora Jesús, el
Verdadero.
Piedad, Jesús… Tu Cuerpo
son tus Pobres
y ante ellos yo me postro
y los venero,
y a gusto les entrego
estremecido
la santa absolución cuando
confieso.
Piedad de mi Jesús, te lo
suplico,
pasión de mis anhelos y
mis versos,
en ti confío, rostro de tu
Padre,
que así, al contemplarte,
en paz me quedo. Amén.
Rufino María Grández,
Misionero
de la Misericordia
Guadalajara,
Jalisco, Jueves Santo, 24/III/2016, al amanecer.
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