En las fuentes del amor
I
Encíclica
de Pío XII: Haurietis acquas (15 mayo 1956)
En 1956 el Papa Pío XII, para conmemorar
los 100 años del establecimiento de la fiesta de Corazón de Jesús como solemnidad
para toda la Iglesia, publicó la encíclica “Haurietis
acquas” (Sacaréis agua con gozo de las
fuentes de la salvación, Isaías 12,3), bella y piadosa encíclica. Hoy la
cristología acentuaría otros perfiles. Lo que no obsta para que a los 50 años
el Papa Benedicto XVI escribiera al Prepósito general de la Compañía de Jesús
que la inspiración de la encíclica conserva su pleno valor, y añadía: “El
costado traspasado del Redentor es la fuente a la que nos invita a acudir la
encíclica Haurietis aquas: debemos
recurrir a esta fuente para alcanzar el verdadero conocimiento de Jesucristo y
experimentar más a fondo su amor. Así podremos comprender mejor lo que
significa conocer en Jesucristo el amor de Dios, experimentarlo teniendo puesta
nuestra mirada en él, hasta vivir completamente de la experiencia de su amor,
para poderlo testimoniar después a los demás” (15 mayo 2006).
Pío XII nos explicaba que, al hablar del
Corazón de Jesús, no estamos hablando de una “devoción”, sino de una
comprensión total misterio de Jesucristo como revelación de Dios, si bien es
verdad que en las santas Escrituras en ningún texto se nos habla del “corazón”
de Jesús.
Esta comprensión total de Cristo tiene su
punto focal en la comprensión del amor que residen en el corazón latiente de Jesús,
corazón en la tierra y corazón que nos ama en el cielo. El amor que se halla en
Jesús es el amor descendente de Dios al hombre y el amor ascendente del hombre
a Dios, dos movimientos de amor divino y humano que confluyen en un solo
corazón, el corazón de Jesús.; en el y solo en el.
Espiritualidad de Dios humanado - espiritualidad de la Encarnación, de la Cruz, del Misterio pascual - espiritualidad de la Humanidad de Dios, aportación específica de la fe cristiana al mundo.
Espiritualidad de Dios humanado - espiritualidad de la Encarnación, de la Cruz, del Misterio pascual - espiritualidad de la Humanidad de Dios, aportación específica de la fe cristiana al mundo.
He aquí una cita y una indicación de las
irradiaciones de este amor de Jesús.
El triple amor del corazón de Jesús
“El corazón del Verbo Encarnado es
considerado como signo y principal símbolo del triple amor con que el divino
Redentor ama continuamente al Eterno Padre y a todos los hombres.
1) Es símbolo del divino amor que en El es común con el Padre y el Espíritu Santo.
2) Es símbolo de la caridad que, infundida en su alma, constituye su voluntad humana y
cuyos actos son dirigidos e iluminados por una doble y perfectísima ciencia, la
beatífica y la infusa.
3) Es símbolo de su amor sensible, pues el Cuerpo de Jesucristo, plasmado en el seno
castísimo de la Virgen María por obra del Espíritu Santo, supera en perfección,
y, por ende, en capacidad perceptiva a todos los demás cuerpos humanos.
Podemos contemplar y venerar en el Corazón
del Divino Redentor la imagen elocuente de su caridad y la prueba de haberse ya
cumplido nuestra Redención. En las palabras, en los actos, en la enseñanza, en
los milagros y especialmente en las obras- como la institución de la divina
Eucaristía, su pasión y muerte, la donación de su Santísima Madre, la fundación
de la Iglesia y la misión del Espíritu Santo sobre los Apóstoles y sobre
nosotros- hemos de admirar otras tantas pruebas de su triple amor, y meditar
los latidos de su Corazón” (n. 16).
El amor terrestre de Jesús
1. Palabras
de amor
2. Actos
o gestos de amor
3. Milagros
de amor
4. Los
dones supremos de su amor: Me amó y se entregó a sí mismo por mí” (Gal 2,20)
1. La
institución de la Eucaristía (n. 20)
2. El
don de su propia Madre (n. 20)
3. La
pasión y muerte de amor (n. 20)
4. El
don de la Iglesia (n. 21)
5. El
don de los Sacramentos (n. 21)
El amor celeste de Jesús
6. Las
Ascensión y el don del Espíritu Santo
-
Significado de la Ascensión (n. 22)
-
Significado de Pentecostés desde el Corazón de Jesús (n. 23)
Es admirable que se nos hable del corazón de Jesús en el cielo en estos términos:
Es admirable que se nos hable del corazón de Jesús en el cielo en estos términos:
“Cristo ha amado a la Iglesia, y la sigue amando
intensamente con aquel triple amor de que hemos hablado,
y ése es el amor que le mueve a hacerse nuestro Abogado para conciliarnos la
gracia y la misericordia del Padre, «siempre vivo para interceder por nosotros»
[Heb
7,25]. La plegaria que brota de su inagotable
amor, dirigida al Padre, no sufre interrupción alguna. Como «en los días de su
vida en la carne» [Heb
5,7], también ahora, triunfante ya en el
cielo, suplica al Padre con no menor eficacia; y a Aquel que «amó tanto al
mundo que dio a su Unigénito Hijo, a fin de que todos cuantos creen en El no
perezcan, sino que tengan la vida eterna» [Jn
3,16]. El muestra su Corazón vivo y herido,
con un amor más ardiente que cuando, ya exánime, fue herido por la lanza del
soldado romano: «Por esto fue herido [tu Corazón], para que por la herida
visible viésemos la herida invisible del amor» [ S. Buenaventura, Opusc. X Vitis
mystica 3, 5]”
(Haurietis acquas 24).
II
Siguiendo la meditación de
“Haurietis acquas”
Hermanas amadas de Dios
“Meditar los latidos de su
corazón” (n. 16)
La primera definición del cristiano (1Tes 1,4)
La primera definición del cristiano la encontramos en el primer escrito del
Nuevo Testamento, que cronológicamente es la primera Carta a los Tesalonicenses,
escrita en el año 50, antes que tomasen forma escrita los Evangelios. Allí se
dice: “Bien sabemos, hermanos amados de
Dios, que él os ha elegido” (cap. 1, versículo 4).
El cristiano es
- un “amado de Dos”
- y un “hermano”.
Esas son las dos características esenciales, las que marcan la pauta de su
vida:
- vivir en todo momento bajo el amor de Dios
- vivir en la comunión del amor de Dios, que es el ser hermano: hermano,
uno de otro.
El constitutivo esencial de la Iglesia no es la jerarquía, sino la hermandad:
“8Vosotros, en cambio, no os dejéis llamar rabbí, porque uno solo es vuestro maestro y todos vosotros sois hermanos. 9 Y no llaméis padre
vuestro a nadie en la tierra, porque uno solo es vuestro Padre, el del cielo. 10 No os dejéis llamar maestros, porque uno solo es vuestro
maestro, el Mesías. 11 El primero entre vosotros será
vuestro servidor. 12 El que se enaltece será humillado, y el
que se humilla será enaltecido» (Mt 23,8-12).
Derivaciones: Axiomas de amor
Quede muy claro, según el Evangelio: En la Iglesia, comunidad de Jesús
- Es más importante ser hermano que ser uno de los Doce Apóstoles.
- Es más importante ser hermano que ser Papa, Cardenal, Obispo.
- Es más importante ser hermano que se Doctor o Doctora de la Iglesia.
- Es más importante ser hermano que salvar al mundo entero por mi
predicación.
El “hermano”, el “hijo”, el “amado”
1. Ahora bien, ¿quién es un hermano?:
el hijo
Es hermano quel que ha experimentado que es hijo, y que comparte esa
filiación con otros hijos del mismo Padre.
No hay hermandad si previamente no hay filiación.
2. Y ¿quién es el hijo?: el amado
El acto constitutivo de hijo es el haber sido amado, con un amor
irrevocable que no puede terminar con la muerte. Ser amado es el acto creador
de Dios por el cual yo he venido de la nada a la existencia.
3. Y ¿quién es el amado?: el amado
en el Amado
Yo soy amado por ser “amado en el amado”, como soy “hijo en el Hijo”.
Y de ahí se accede a la Trinidad.
Esta es la clave de la revelación cristiana, la razón de ser de la iglesia,
y lo que justifica mi presencia en el mundo, lo que da consistencia a mi
futuro: el amor de Dios, que es
- amor derramado
- amor gratuito
- amor creador y operativo
El amor como remate de Dios, como vida de Dios
En el seno de la Trinidad el amor es la exhaustividad de Dios, la
culminación de Dios, el diálogo de Dios, la comunión de Dios, el Espíritu de
Dios, en suma, la vida de Dios.
Siendo
“la vida de Dios”, puedo vivir el amor con todas las proyecciones de la misma
vida, que de sí es inagotable:
-
amor como hijo (hija) de Dios
-
amor como esposo (esposa) de Dios
-
amor como amigo (amiga) de Dios
-
amor pura y simplemente como amado, como amada.
Y
retornamos al centro: Nacido del amor para el amor.
Acta de nacimiento: Nació de amor.
Acta de defunción: Murió de amor.
III
Una espiritualidad del amor desde
la revelación del amor en el corazón del Hijo de su
amor
Amor descendente y transformante
1.
Descubrir cada día la revelación incesante y sorprendente del amor de Dios: el
amor “descendente” de Dios.
2.
Gozar cada día de las “revelaciones” de ese amor divino, inherente a la vida y
a la historia.
3.
Tener el corazón abierto para recibir ese amor de Dios a mí a través del don de
cada ser humano. En todo ser humano está el amor de Dios para mí.
4.
Resanar el corazón desde el amor:
-
la vida del corazón es el amor, que de por sí tiende a crear una psicología de
acogida y afabilidad.
-
la enfermedad del corazón es la tibieza en el amor, la rutina, la pasividad, la
indiferencia.
-
la muerte del corazón es el odio.
5.
Don sublime del amor es la vivencia de la amistad desde el amor, en el amor,
para el amor
Amor ascendente y oblativo
1.
La “ofrenda de amor” no es la decisión de amar yo hasta el heroísmo – que esa
ofrenda al fin revienta – sino la ofrenda para ser anegado en el oleaje del
amor de Dios que llega hasta mí (Ofrenda de santa Teresita al Amor
Misericordioso).
2.
Ofrenda en unidad con toda la Iglesia, presente en cada uno de mis actos.
3.
Mi oración: la oración es “la respiración del amor” (Constituciones Capuchinas).
4.
La Liturgia de las Horas: es un banquete de amor de toda la Iglesia, que alaba,
da gracias e intercede.
5.
Mi vida, con toda la Iglesia, es asumida en el Amor Redentor de Cristo y es
compartida con toda la comunidad humana como expiación de mis pecados y de
todos los hombres en Cristo Jesús.
IV
Un himno al Corazón de Jesús
1. Sagrado Corazón, Dios palpitante,
Jesús, primer y eterno pensamiento,
y vida derramada sobre el hombre,
amor que hace girar el universo,
Sagrado Corazón.
2. En ese pecho, dádiva el Padre,
abismo del Espíritu de fuego,
perdón que nos anega dulcemente,
amor, beatitud y dulce cielo,
Sagrado Corazón.
3. El hombre y Dios, eternamente juntos
se estrechan al latir al mismo tiempo;
un mismo corazón cual Dios nos ama,
cual hombre ofrece nuestro ser sufriendo,
Sagrado Corazón.
4. La santa Trinidad aquí se vierte,
que no hay nada divino ajeno al Verbo,
ni pena de los hijos de los hombres
que de este corazón se encuentre lejos,
Sagrado Corazón.
5. Sagrado Corazón, amor invicto,
dulcísimo descanso siempre abierto,
rescate y redención de toda culpa,
herencia de la Iglesia, eterno precio,
Sagrado Corazón.
6. ¡Oh Cristo, que mereces todo amor,
a ti la gratitud y nuestro afecto!,
¡oh Cristo, por tu honor, que es nuestra gloria,
alienta con tu aliento en nuestro pecho!,
Sagrado Corazón. Amén.
Véase en mercaba.org los
himnos al Sagrado Corazón de Jesús del autor:
Sagrado Corazón de Jesús
1. Tu amable Corazón
2. Tu Corazón despide fuego
3. Sagrado Corazón, Dios palpitante
4. Amor de Dios de siempre y para siempre
5. Corazón palpitante del Verbo
6. Tu Corazón rasgado es puerta abierta
7. El corazón descansa
Logroño (La
Rioja), en el monasterio de Concepcionistas Madre de Dios,
víspera de la
solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús, 22 de junio de 2017.
Rufino María Grández, OFMCap.
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