Navegando, navegando
Romance
contemplativo
35
Jesús les contestó: «Yo soy el pan de vida. El que viene a mí no tendrá hambre,
y el que cree en mí no tendrá sed jamás; 36 pero, como os he dicho,
me habéis visto y no creéis. 37 Todo lo que me da el Padre vendrá a
mí, y al que venga a mí no lo echaré afuera, 38 porque he bajado del
cielo no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado. 39
Esta es la voluntad del que me ha enviado: que no pierda nada de lo que me dio,
sino que lo resucite en el último día. 40 Esta es la voluntad de mi
Padre: que todo el que ve al Hijo y cree en él tenga vida eterna, y yo lo
resucitaré en el último día» “ (Jn 6,35-40)..
(Evangelio dela miércoles III semana de
pascua)
Navegando, navegando
por esa mar infinita,
la mar de tu corazón,
¿en dónde la navecilla,
encontrará puerto y
playa,
mi Jesús Resucitado,
brújula de nuestra
cita?
Dices que el Padre te
ha dado
una encomienda divina,
que nada se ha de
perder
en la misión recibida.
Entiendo, Jesús,
entiendo,
mirándote a las
pupilas,
que el Padre quiere
conmigo
repetir sus maravillas,
que lo cumplido contigo
quiere hacerlo todavía,
que yo sea al lado tuyo
su
obra en mi travesía,
con un glorioso remate:
resurrección
compartida.
Tú traspasas a mi carne
toda tu fuerza
expansiva,
para ser en unidad
vida del pan de la
vida.
Mi navecilla agitada
entre las olas perdida,
revuelta en vientos
voraces
parece ahora tranquila…
Tú eres mi pan
sustentante,
comida de mi alegría.
Quedo en paz, nuestro
Señor,
tú, bendición de mi
días.
vayamos a navegar,
mas sé siempre mi
vigía.
En la noche o la
alborada,
Jesús de la vida mía.
Guadalajara,
miércoles III semana de Pascua, 8/III/2019
No hay comentarios:
Publicar un comentario