jueves, 9 de mayo de 2019

1205. Tiempo de Pascua 2019.4 - Lo que diste y sigues dando



Lo que diste y sigues dando
(Versos peregrinantes)

“Esta es la voluntad del que me ha enviado: que no pierda nada de lo que me dio, sino que lo resucite en el último día. Esta es la voluntad de mi Padre: que todo el que ve al Hijo y cree en él tenga vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día».
Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne por la vida del mundo» (Jn 6,39-40.51).
“Si no fuese verdad que nuestra carne es salvada, tampoco lo sería que el Señor nos redimió con su sangre, ni que el cáliz eucarístico es comunión de su sangre y el pan que partimos es comunión de su cuerpo. La sangre, en efecto, procede de las venas y de la carne y de todo lo demás que pertenece a la condición real del hombre, condición que el Verbo de Dios asumió en toda su realidad para redimirnos con su sangre, como afirma el Apóstol: Por este Hijo, por su sangre, hemos recibido la redención, el perdón de los pecados.
Y, porque somos sus miembros, nos sirven de alimento los bienes de la creación; pero él, que es quien nos da estos bienes creados, haciendo salir el sol y haciendo llover según le place, afirmó que aquel cáliz, fruto de la creación, era su sangre, con la cual da nuevo vigor a nuestra sangre, y aseveró que aquel pan, fruto también de la creación, era su cuerpo, con el cual da vigor a nuestro cuerpo. …” (Lectura de hoy, jueves de la III semana de Pascua. La Eucaristía, prenda de resurrección, Del Tratado de san Ireneo, obispo, Contra las herejías. Libro 5, 2, 2-3)

Lo que diste y sigues dando
yo lo recibo, Dios mío,
y cómo quisiera en Pascua,
ser un abrazo contigo.
Tu carne, tu pura carne,
carne del Verbo divino,
la que sangrando pendía
de la Cruz de mi suplicio,
hoy es carne Eucaristía,
maná del cielo escondido.
Hoy es carne cotidiana,
en mis labios, cuando digo:
“Tomad y comedme todos”,
todos, sí, los hijos míos,
que soy vuestro hasta la entraña,
entregado, pan comido;
que soy sangre derramada
en vuestras venas, un río       
de perdón y amor gratuito.
Pascua feliz la que vivo
masticando el Evangelio
verso a verso, fruitivo,
gustando vida de Dios,
mientras voy de peregrino.
Dijeron los santos Padres,
- Irineo fue al principio -,
que toda la creación
viene  a la carne de Cristo.
Un parentesto esencial
de origen y de destino,
une Verbo y universo
en divino esponsalicio,
por el Espíritu Santo
que está en la entraña infundido.
Para el Cuerpo del Señor
Dios creó el mundo con trinos,
y Jesús se alimentó
de los frutos campesinos
que Madre Tierra ofrecía,
y allí fue la Encarnación
donde Dios puso su nido.
Y un día nos prometió
resucitarnos consigo.
Y en esta espera paciente
medito, vuelvo y medito:
que Dios es carne de amor,
en un cuerpo circunscrito.
Dios está aquí, yo confieso,
todo el mundo es su latido,
la Encarnación se hizo Pascua,
Pascua se hizo el pan y el vino.
Y mi esperanza futura
ya se dónde deposito,
que es en tu propio prodigio.
Seré vida corporal
para gloria de Dios Hijo,
seré yo resurrección,
de su carne revestido.
¡Gracias, Dios mío, yo adoro…
Misterio del uno y Trino,
y me siento consagrado
a mi Señor Jesucristo! Amén.

Guadalajara, Jalisco, 9 de mayo de 2019.

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