Fin de vacaciones
“¡qué inapreciable es tu
misericordia, oh Dios!,
… porque en ti está la fuente viva,
y tu luz nos hace ver la luz”
(Salmo 36, liturgia matinal de hoy).
Extraña sensación: es
un mareo
que todo me parece un
alboroto,
política y placer, el
mundo roto,
que todo es al revés y
nada veo…
También la Iglesia sufre
el balanceo
con este vendaval y
terremoto:
la barca está en la mar, y
el puerto ignoto,
que ya no es como fue,
ni cual deseo.
¡Oh gracia del amor más
limpio y puro:
es hora de Jesús, esta
es su hora,
mi consuelo secreto que
maduro!
Recibe mi impureza
redentora,
oh Dios, mi Dios, mi
único seguro,
y gracias por tu gracia
que en mí mora.
Pamplona,
31 julio 2019,
S. Ignacio de Loyola,
miércoles sem. XVII.
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