miércoles, 14 de agosto de 2019

1245. Asunción de María - De azul se abrieron los cielos


De azul se abrieron los cielos

Desde México,
a mi hermanos navarros un día Misioneros,
en sus Bodas de Diamante
a los 75 años de consagración religiosa
(Sangüesa, 15 agosto 1944
Pamplona, 15 agosto 2019)

Joaquín Sánchez Andueza (de Villatuerta)
Miguel Erburu Villanueva (de Espinal)
Francisco Arrieta Eugui (de Esáin)
José Miguel Cenoz Barbería (de Arraiz)

La Asunción de María, la Virgen inmaculada, es una forma de penetrar en la fe la Ascensión del Señor, la Pascua del Señor. Si la Inmaculada es “privilegio”, la Asunción en cuerpo y alma es sencillamente una anticipación del destino que nso espera a todos los que en Cristo fuimos “predestinados” – “llamados” – “justificados” – “glorificados”. Cuatro pasos en los que Pablo ha visto sintetizada la historia de salvación de los cristianos, de la mía.
En esta trayectoria de Dios queda incrustada la consagración expresada en la gracia de tres votos: pobreza, obediencia y castidad.
Todo es gracia. Y María, nuestra Madre, es la eminente gracia de Dios, la misericordia del Padre. Sí, los votos son pura misericordia.
Los depositamos en la Asunción de María, como ofrenda pascual.


De azul se abrieron los cielos
en la Pascua de María:
y rumiamos  en silencio
un éxtasis de alegría.

¡Que bello es mirarle a ella,
en su bella travesía!;
lo que mis ojos contemplan
es lo que mi alma quería.

No dicen los Evangelios,
pero el lector lo leía:
que si Jesús ascendió
con él su Madre ascendía.

La fe de santos misterios
en la  noche es luz vigía,
y mi fe es toda esperanza,
mi esperanza parusía.

En la Pascua de Jesús
la Asunción es profecía,
nupcias que Dios ha sellado,
que nadie las rompería.

En pobreza y obediencia
y en castidad florecía:
fue Belén fue Nazaret,
fue el Calvario, meta y vía.

Hoy te presento tres dones,
mi Dios, que no merecía,
y al mundo ofrezco con ellos,
que ellos son familia mía.

Con el manto de la Asunta,
con su alma y armonía,
gracias, santa Trinidad,
en gozo, paz y latría.

Guadalajara, Jalisco, 14 de agosto de 2019.

Fr. Rufino María Grández

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