Humilde, yo te pido una palabra
A las hermanas
del Císter de Esmeraldas (Ecuador),
Monasterio de Santa María de la Esperanza,
que a diario cantan,
como esposas vigilantes,
al Cordero Inmaculado.
Agradecido.
Fr. Rufino María Grández, OFMCao
Humilde, yo te pido una palabra,
para anunciar, María, tu hermosura,
que no sea de libros eruditos,
que sea, oh Madre, tuya, solo tuya.
Que haya sido en mi seno concebida,
y dada a luz cual Hijo de tu cuna,
un poema divino, muy sencillo,
y digno de ser canto en la liturgia.
Ayúdenme, hermanas de Esmeraldas,
ayúdame Bernardo, blanca túnica,
y Roberto, Alberico con Esteban,
valientes tres de férvida aventura.
Todo templo es iglesia de María,
todo salmo el Magníficat susurra;
mil nombres y coronas amorosas
los hijos a la Madre le tributan.
La sangre de Hijo y Madre fue la misma,
por eso, le decimos Toda Pura;
y Dios la quiso pobre, la más pobre,
pues la quiso fulgor de su ternura.
Te alabaré, oh Santa, cual creyente,
vocero de esa Gracia que te inunda;
Tú eres, dulce Madre, toda nuestra,
sencillez y Evangelio en nuestra ruta.
Al coronar los días de este valle,
recíbenos contigo, Madre Asunta,
en la Pascua de luz y de alabanza,
en la dichosa paz, que eterna dura.
Madrid, Jesús de
Medinaceli, 20 agosto 2020, San Bernardo.
Muy hermosos los cinco poemas, profundamente espirituales y llenos de unción, dedicados a Nuestra Madre del Cielo...Mil gracias Padre por compartirlos...
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