Asunta en medio de la pandemia
La
pandemia ha puesto una mascarilla en nuestra boca, y mirándonos, extraños, nos hemos
dicho: Somos familia, somos frágiles, nos necesitamos; nos amamos. Este Mundo
es el Universo entero en nuestras manos. La Creación entera tiene un secreto:
es Dios.
Como
cristianos confesamos que Dios ha venido, y que el Hijo tiene una Madre. Esa
Madre recorrió un camino, el camino de la Fe, Peregrina de la Fe. El Hijo la
recogió en su triunfo: Madre Asunta.
En
medio del misterio de la pandemia, está el Hijo, está la Madre, la Madre
Asunta.
Nos
quedamos pensativos, contemplando, amando.
Existe la Belleza, pues tú existes,
Virgen María, ruta de mi vida,
celeste pensamiento en Dios nacido,
del Hijo Verbo trémula caricia.
En la humana pandemia fuiste exenta
por ser hija del Hijo que venía,
la más pobre y pequeña entre mortales,
mostrando que Dios es Soberanía.
Tú eres el destino que anhelamos,
la Pascua de la fe que hermosa brilla,
aliento en el camino que nos queda,
pues fuiste tú, primero, Peregrina.
La amada Iglesia de tu Hijo lucha,
pasó una Era y otra se avecina,
María Asunta, estrella de los mares,
sé brújula y latido que nos guía.
Esposa confidente del Espíritu,
morada de sus dones, bendecida,
con gozo somos tuyos, por tu Hijo,
y en él el mundo entero es tu familia
¡Honor a Cristo en Pascua, honor y gloria,
que en su triunfo a su Madre recogía;
honor a ti, Jesús, nuestra esperanza,
y un día para siempre nuestra dicha! Amén.
Madrid, 14 de agosto de
2020.
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