Querencia de mi familia
(Confidencias con nuestra hermana Clara)
“Estamos ante una “hemorragia” que debilita la vida consagrada y la vida misma de la Iglesia. Los abandonos dentro de la vida consagrada nos preocupan. Es verdad que algunos abandonan por un acto de coherencia, porque reconocen, después de un discernimiento serio, que no han tenido nunca vocación; pero otros con el pasar del tiempo dejan de ser fieles, muchas veces tan sólo pocos años después de la profesión perpetua. ¿Qué ha ocurrido?” (Papa Francisco, A la Plenaria de la Vida consagrada, sábado 28 de enero de 2017).
Justamente estos días acaba de aparecer en las librerías un documento de la Congregación para la Vida Consagrada (CIVCSVA) titulado: “El don de la fidelidad. La alegría de la perseverancia. Orientaciones. Permaneced en mi amor (Jn 15,9)”.
Vuelvo al caudal que nos ha dejado santa Clara, como pianticella de Francesco. Sus escritos producen gran sabiduría, y traen paz. Con palabras sencillas hablan de cosas esenciales. La principal de ellas, la contemplación. El que contempla extasiado a su esposo, ha de experimentar que todo termina en la paz. Si un maravilloso programa psicológico-espiritual no nos trae paz, paz íntima, sabrosa y personal…, si no nos trae eso, el programa no vale.
Santa Clara da paz.
Querencia de mi familia,
querencia de santa Clara,
sentirla mía, muy mía
como sencilla cristiana.
En medio de la pandemia,
que es revuelta marejada,
yo te siento como paz,
dulce paz, querida hermana.
La pandemia es mucho más
que el virus de esta desgracia,
algo más, que no sabemos
ni decir lo que nos pasa.
Desencantados se fueron,
muy tristes de esta su casa,
tantos que Francisco dijo,
que esto es una hemorragia.
Mi corazón vuelve a ti,
a leer tus bellas cartas:
¡cuánta pureza, Dios mío,
blancura que me contagia!
Es el amor a tu esposo,
que ha prendido cuerpo y alma,
y allí quieres anidar,
paloma…, paloma blanca.
Ansiosos y distraídos,
con Whatsapp de mil llamadas
cuando una cosa, una sola
quería a los pies la amada.
Es hora de contemplar
en la noche y la alborada,
y recibir aire fresco
para toda la jornada.
Paz de Asís junto al Sagrario,
paz y fuerza en sus murallas,
paz para un mundo que viene,
que ya irrumpe y avasalla.
Pobre por ser virgen pura,
que solo tiene su gracia,
Clara de la Eucaristía,
acércame a su fontana.
Madrid, 10 de agosto de 2020, al iniciar la Solemnidad de santa Clara de Asís.
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