La Pandemia es una cuna
Primer villancico de Navidad 2020
La Pandemia sigue y sigue. Acaba de cumplir un año desde que se manifestó en China. Madrid confinado el 4 al 13 de diciembre, y a ver si así en Navidad podemos circular. Y en estas circunstancias he aquí el primer Villancico, preparando la Navidad de este año de la Pandemia. Un villancico escrito después de leer un documento que nos estremece al ver la realidad con detalles y números: “Sobre la situación social creada por la Pandemia”, que nos entrega la Conferencia Episcopal Española, al final de su reunión otoñal (16-20 noviembre 2020).
En el documento se recogen los datos crueles que han transmitido los diez departamentos que trabajan en la proyección social del Evangelio, que son: Cáritas / Migraciones / Pastoral del Trabajo / Departamento de Turismo / Departamentos de movilidad humana: gitanos, ferias, circos y carreteras / Apostolado del Mar “Stella Maris” / Pastoral Penitenciaria / Trata de personas / Justicia y Paz / Semanas Sociales.
Pensemos, por ejemplo, que Caritas nos hace saber: “Especialmente preocupante es el escenario de unas 200.000 personas acompañadas por Cáritas que ya no contaban con ningún ingreso económico el pasado mes de septiembre…”
En estas circunstancias ¿podemos poetizar espiritualmente con la Pandemia? Si hay una revelación en humildad y fe, sí. La Pandemia es revelación del misterio de la Encarnación, de aquel que se hizo uno de nosotros hasta lo último.
La Pandemia es una cuna
para que Dios entre en ella,
y llene los continentes
con su divina presencia.
La Pandemia es el pesebre
que el Verbo de Dios anhela,
lo que Él escogió muy libre
naciendo en nuestra pobreza.
La Pandemia es Navidad
con misteriosa belleza,
que explica la Encarnación,
que es el amor sin defensa.
La Pandemia que ha cumplido
un año ya en el planeta,
está diciendo a los sabios
que Dios es más que la ciencia.
La Pandemia vino al mundo
de una bacteria milésima
y ha matado a más humanos
que los tanques en la guerra.
La Pandemia está diciendo:
discurrid con la cabeza,
y ved tras mi cabecita
al Dueño de las estrellas.
La Pandemia está anunciando:
Ya me iré, no tengáis pena;
Pero aprended la lección
que mi visita os deja.
Que sois frágiles del todo
y es demonio la soberbia,
y que sois Fratelli tutti
y nadie por más se tenga.
Pandemia que en Navidad
al Hijo de Dios nos muestra;
¡Dios mío, no te veía,
y estabas tan cerca…, cerca!
Dios mío, virus de amor,
que en mi pecho se aposenta,
yo quiero esta enfermedad
y con ella viva y muera.
Dios Encarnado, metido
en mi carne y en mis venas:
tú eres hoy mi Navidad
y un día mi vida eterna. Amén
Madrid, 21 noviembre 2020, Presentación de María.
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