Cubierto está de ternura
El Papa Francisco (que hoy, 17/XII/20 cumple 84 años) nos ha escrito una carta (8 diciembre) para establecer el año 2021 como Año Santo de San José, Patris corde, Con corazón de padre. San José; Padre amado / Padre en la ternura / Padre en la obediencia / Padre en la acogida / Padre de la valentía creativa / Padre trabajador / Padre en la sombra.
San José está en el centro del misterio navideño. Y hablando de la ternura (que ya en su primera homilía de Papa nos habló de san José y de la ternura”, nos dice en esta carta:
“El Maligno nos hace mirar nuestra fragilidad con un juicio negativo, mientras que el Espíritu la saca a la luz con TERNURA. La TERNURA es el mejor modo para tocar lo que es frágil en nosotros. El dedo que señala y el juicio que hacemos de los demás son a menudo un signo de nuestra incapacidad para aceptar nuestra propia debilidad, nuestra propia fragilidad. Sólo la TERNURA nos salvará de la obra del Acusador (cf. Ap 12,10). Por esta razón es importante encontrarnos con la Misericordia de Dios, especialmente en el sacramento de la Reconciliación, teniendo una experiencia de verdad y TERNURA. Paradójicamente, incluso el Maligno puede decirnos la verdad, pero, si lo hace, es para condenarnos. Sabemos, sin embargo, que la Verdad que viene de Dios no nos condena, sino que nos acoge, nos abraza, nos sostiene, nos perdona. La Verdad siempre se nos presenta como el Padre misericordioso de la parábola (cf. Lc 15,11-32): viene a nuestro encuentro, nos devuelve la dignidad, nos pone nuevamente de pie, celebra con nosotros, porque «mi hijo estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y ha sido encontrado» (v. 24).
Con la ternura que produce el misterio de Navidad está escrito este villancico de la ternura.
1. Cubierto está de ternura
Jesús, mi Dios, al nacer,
porque están junto al pesebre
la Virgen Madre y José.
2. Y cuando sea mayor
y salga de Nazaret,
jamás habrá de olvidar
lo qué pasó y cómo fue.
3. Que los caminos de Dios
nadie los puede prever,
pero, si somos humildes,
sí los podremos saber.
4. El Dios que nació desnudo
es Dios de todo poder;
el más pobre de los pobres
es quien a todos da el ser.
5. El Dios que el mundo ha creado
terminó siendo un bebé,
que necesita los besos
de alguien que cuide de él.
6. La tierna Madre María,
es brazos, cuna y vaivén,
y a su Hijo está cuidando
como nadie cuida a un rey.
7. Es un milagro de amor
lo que ha pasado en Belén;
es toda la santa Biblia
solo leída en la fe.
8. Yo también quiero besarle
y con besos le diré:
Me has quitado todo miedo,
y nunca lo olvidaré.
9. Mi Jesús, mi Niño Dios,
mírame y te miraré,
y a la luz de tu mirada
sabré que soy cual me ves.
10. Acógeme todo entero
en mi pura sencillez,
y sálvame en tu ternura,
que no me quiero perder. Amén.
Madrid, 17 diciembre 2020.
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